
Santo Domingo.- Durante la Misa Crismal en la Catedral de las Américas, el arzobispo Carlos Tomás Morel reflexionó sobre las profundas heridas que afectan a la humanidad, señalando la violencia, las guerras, el odio y las tragedias personales como la violencia doméstica y los accidentes de tránsito. Destacó que muchas personas hoy en día cargan con cargas emocionales y espirituales, además de los desafíos de la vida cotidiana.
A pesar de esta realidad, Morel enfatizó que Dios no es indiferente al sufrimiento humano, sino que permanece cerca de quienes experimentan dolor y adversidades. Describió a Jesús como un sanador divino que puede restaurar lo roto, ofreciendo no solo consuelo, sino una sanación profunda y duradera que llega al corazón.
El arzobispo concluyó con un mensaje de esperanza, exhortando a los fieles a fortalecer su fe en tiempos difíciles. Subrayó que, incluso en medio del sufrimiento, la renovación espiritual y la sanación interior son posibles, reforzando así un mensaje de resiliencia y confianza en Dios.









