El estudio destaca que la violencia se produce en diversos entornos, como hogares, escuelas y comunidades, y tiene efectos duraderos en la salud emocional, el aprendizaje y el desarrollo de los niños. Según Carlos Carrera , representante de UNICEF, estas experiencias pueden generar miedo en los niños, aunque el problema se puede prevenir con las intervenciones adecuadas.
Expertos en salud, incluida la Organización Mundial de la Salud , advierten que la exposición temprana a la violencia puede provocar estrés tóxico, afectando el desarrollo cerebral y aumentando el riesgo de problemas de salud mental, agresividad y bajo rendimiento académico. Las investigaciones también vinculan el maltrato infantil con consecuencias sociales y económicas a largo plazo, incluida la disminución del capital humano.
Las organizaciones internacionales instan a tomar medidas urgentes, como promover la crianza positiva, fortalecer los sistemas de protección infantil y brindar apoyo a las familias. Campañas como «Data Counts» buscan sensibilizar a la población e impulsar cambios en las políticas, haciendo hincapié en que, si bien el problema persiste, aún puede abordarse mediante esfuerzos coordinados.









