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mayo 26, 2026
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Expreso DigitalBlogInternacionalesRamón Centeno: Me secuestraron cuatro años y destruyeron a mi mamá frente a mis ojos (VIDEO)

Ramón Centeno: Me secuestraron cuatro años y destruyeron a mi mamá frente a mis ojos (VIDEO)

lapatilla.com

 

El periodista y ex preso político venezolano Ramón Centeno rompió el silencio sobre uno de los capítulos más duros de la represión política en Venezuela. En una conversación con lapatilla, Centeno relató cómo pasó de militar en las filas del chavismo a convertirse en víctima del mismo sistema que defendió durante años.

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Su testimonio mezcla desaparición forzada, torturas, enfermedades, abandono institucional y la muerte de su madre en medio de la lucha por su liberación. Pero también deja espacio para la reflexión, la memoria y una inesperada decisión: convertir todo ese dolor en una causa pública.

“Yo no pensaba estar hablando contigo hoy. Con Nicolás Maduro en el poder, yo me iba a morir en la cárcel”, confesó Centeno durante la entrevista.

Una entrevista que le cambió la vida

Todo comenzó cuando Centeno, siendo periodista y aún cercano ideológicamente al chavismo, decidió investigar presuntos vínculos entre narcotráfico y figuras del poder político venezolano.

Según relató, fue enviado a entrevistar a un presunto “narcodiputado” en el Comando Nacional Antidrogas, muy cerca del Helicoide. La entrevista duró apenas 40 minutos, pero doce días después un grupo de funcionarios llegó a su casa.

“Me apuntaron, se llevaron mi computador con la entrevista y no vi nunca más a mi mamá por al menos veinte días”, recordó.

Centeno aseguró que estuvo desaparecido durante casi un mes mientras su madre recorría instituciones buscando respuestas. Durante ese tiempo, fue sometido a interrogatorios, amenazas y presiones para modificar declaraciones oficiales.

Incluso afirmó que funcionarios le ofrecieron devolverle pertenencias personales si aceptaba ocultar la verdadera fecha de su detención y negar que se trataba de un caso político.

Uno de los elementos más impactantes es que Centeno no provenía de la oposición tradicional. Él mismo admite que militó desde muy joven en el Partido Socialista Unido de Venezuela.

“Fui delegado de la juventud del PSUV desde los 14 años”, contó.

Sin embargo, asegura que siempre mantuvo una postura crítica frente a la corrupción interna.

“Siempre del lado de la verdad. Creía que la política era ética y decoro”, afirmó.

Esa posición comenzó a convertirlo en una figura incómoda dentro de las propias filas chavistas. Investigaciones periodísticas sobre irregularidades en Guárico ya le habían generado conflictos con dirigentes regionales antes de su arresto.

“Me volví incómodo para un exgobernador”, dijo.

Finalmente, asegura que desde sectores internos del poder se impulsó la narrativa de que era un “enemigo de la revolución”, lo que terminó sellando su destino.

Cuatro años sin ver el sol

Centeno describió con crudeza las condiciones de reclusión que enfrentó en Las Acacias, un centro que calificó como “clandestino de tortura”.

Llegó allí con graves problemas físicos luego de sufrir un accidente de tránsito meses antes. Caminaba con muletas cuando fue detenido. Poco después, según denunció, funcionarios lo lanzaron al piso durante un conteo de reos y volvió a fracturarse.

Aquello desencadenó una infección ósea que todavía hoy combate.

“No hubo un día que pudiera caminar. Fueron casi cuatro años sin ver el sol”, aseguró.

Contó que pasó largos períodos inmovilizado en una cama, sin acceso adecuado a atención médica y bajo estricta vigilancia para impedir que se filtraran imágenes de su estado físico.

Su madre pasó más de un año exigiendo asistencia médica ante instituciones del Estado, incluyendo la Defensoría del Pueblo y la Fiscalía, sin obtener respuesta.

“No le dieron ni siquiera un recibido”, dijo sobre las denuncias hechas por su madre.

La situación llegó a tal punto que un médico descubrió pus saliendo de su pierna durante una revisión improvisada dentro del penal. Fue entonces cuando los custodios decidieron trasladarlo a un hospital.

El castigo por recibir a María Corina Machado

Uno de los momentos más delicados de su relato fue cuando contó que recibió una visita clandestina de la líder María Corina Machado mientras permanecía hospitalizado.

Según Centeno, Machado y parte de su equipo lograron entrar al centro médico para conocer su situación. Sin embargo, una fotografía terminó filtrándose.

La consecuencia fue inmediata.

“Me mandaron a una celda de castigo, sin baño, sin colchón, sin visitas”, narró.

Allí permaneció durante seis meses. Para llamar a los custodios debía usar una campana atada a una cadena, aunque podían pasar horas antes de recibir ayuda.

“Usaba mis propias franelas como baño”, contó.

A pesar de ello, Centeno asegura que esa visita marcó un antes y un después, porque ayudó a visibilizar su caso nacional e internacionalmente.

La muerte de su madre

El momento más doloroso de toda la conversación llegó cuando habló de su madre, Omaira Navas.

Centeno asegura que el sistema no solo lo destruyó físicamente a él, sino también emocionalmente a ella.

“La depauperaron frente a mis ojos”, expresó entre pausas.

La maestra venezolana dedicó años a luchar por su liberación, encadenándose incluso frente al Tribunal Supremo de Justicia.

“¿Quién me devuelve a mi mamá?”, preguntó.

Para Centeno, esa pérdida es irreparable y representa una de las mayores heridas dejadas por el sistema represivo venezolano.

Un libro para documentar el horror

Actualmente, Centeno trabaja en un libro donde recopila no solo su historia, sino también los testimonios de más de 125 presos que conoció durante su cautiverio.

Las entrevistas fueron escritas en pedazos de papel que su madre lograba introducir clandestinamente entre la comida y la ropa.

El objetivo, explica, es construir memoria histórica. “Quiero que nunca más ocurra esto en Venezuela”, afirmó.

Comparó su proyecto con textos históricos sobre las cárceles durante las dictaduras de Juan Vicente Gómez y Marcos Pérez Jiménez, aunque aseguró que lo vivido recientemente “no se parece a nada”.

También insiste en que el libro es parte de su propia terapia. “La escritura es la única forma de mantenerme de pie”, confesó.

Del dolor al activismo

Quizás la pregunta más importante de la entrevista fue por qué, después de semejante experiencia, decidió mantenerse activo públicamente en lugar de alejarse de la política.

Su respuesta fue contundente.

“Si me quedo en mi casa, me atraparía el odio”, dijo.

Centeno afirma que decidió transformar el sufrimiento en una lucha por la memoria, la justicia y la liberación de los presos políticos que aún permanecen detenidos.

“Yo perdono a mis carceleros, pero eso no significa que no tenga que haber justicia”, señaló.

Hoy participa en actividades públicas, denuncia casos de violaciones de derechos humanos y acompaña protestas pese a las secuelas físicas que todavía enfrenta.

Incluso continúa sometiéndose a tratamientos médicos y cámaras hiperbáricas para combatir la infección que persiste en su pierna.

“Nos equivocamos”

Centeno reconoció abiertamente que apoyó al chavismo durante su juventud.

“Nos equivocamos como ciudadanos apostando por Hugo Chávez”, admitió.

Sin embargo, insiste en que su motivación original era genuina: ayudar a transformar la pobreza y las desigualdades que veía en su entorno.

“Quizás me equivoqué de trinchera”, reflexionó.

Hoy dice estar convencido de que el sistema terminó convirtiéndose en una maquinaria de injusticia y persecución.

A pesar de todo, Ramón Centeno dice mirar el futuro con optimismo.

“Estoy esperanzado”, afirmó.

Cree que Venezuela eventualmente encontrará un camino hacia la justicia y la reconciliación, aunque insiste en que eso solo será posible si las víctimas son escuchadas y la memoria colectiva permanece viva.

“Voy a luchar hasta el último día de mi vida para que haya justicia en Venezuela”, concluyó.

Su historia se suma a la larga lista de testimonios de presos políticos venezolanos que denuncian torturas, desapariciones forzadas y persecución. Pero también deja una reflexión incómoda: incluso quienes alguna vez creyeron en el sistema terminaron convertidos en víctimas del mismo aparato que ayudaron a sostener.

Para ver la entrevista completa en Youtube:

Para ver la entrevista en Spotify:

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