Quienes hoy alzan la voz no son actores políticos ni sectores tradicionales de presión: son los encargados de impartir justicia, de garantizar derechos, de sostener el equilibrio institucional del país. Si ellos gritan, es porque ya no pueden más.
No se puede exigir justicia con un sistema injusto. No se puede hablar de Estado de derecho cuando quienes lo sostienen están siendo ignorados. La justicia dominicana no puede seguir sobreviviendo en condiciones precarias: debe empezar, de una vez por todas, a funcionar como corresponde. Porque cuando la justicia falla, falla todo.".


