Tras más de un año de búsqueda, Carmen Teresa Navas, de 82 años de edad, se mantuvo aferrada a la esperanza de encontrar a su hijo, Víctor Hugo Quero Navas. Pero luego de conocer la muerte del preso político bajo custodia del Estado, su salud comenzó a deteriorarse. Este martes fue sepultada la protagonista de la búsqueda que conmovió al país.
El velorio de Navas culminó en la Funeraria Vallés, en Caracas. El cuerpo reposaba en urna blanca, color que evocaba la pureza del amor de la madre que no descansó hasta reencontrarse con su hijo. Al lugar acudieron activistas de derechos humanos, representantes de la sociedad civil, ex presos políticos y líderes del movimiento estudiantil para acompañar a los familiares.

El velorio: entre rezos, consignas y dolor compartido
Quienes formaron larga fila esperaron pacientemente el momento de acercarse al féretro para darle el último adiós a la mujer que se convirtió en símbolo de resistencia civil. Mientras en el fondo de la capilla se escuchaban cantos religiosos, en las afueras otras voces se unían en un solo clamor. Consignas por una "Venezuela libre" y exigencias de "¡Justicia!" retumbaban en los alrededores. La protesta pacífica se unió al luto.

"A veces se cansaba, pero seguía adelante. En vida fue una santa, siempre me dio fuerzas para seguir", recordó con voz quebrada su hija Desiree Quero.
El deterioro de su salud física no era nuevo. Según familiares, Navas presentaba problemas respiratorios. A pesar de ello, nunca se rindió y siguió recorriendo centros penitenciarios del país en busca de respuesta. Su ahijado, el abogado José William Loreto Álvarez, relató conmovido sus últimos momentos: "Le dolía mucho el pecho, le hicieron unos exámenes. A las 9:00 pm se quiso regresar a su casa, y luego dijo que no podía respirar. Creo que quiso descansar y creo que se fue con él".
Loreto recordó también la frase que Navas le repetía como un mantra: "No me dejes sola".
El último adiós
El cortejo fúnebre partió de La Florida rumbo al Cementerio del Este. El féretro blanco estaba cubierto por la bandera nacional. Carmen Teresa Navas fue enterrada en la misma fosa de su hijo Víctor Hugo Quero.
La tumba de Carmen Teresa y Víctor Hugo se encuentra al lado de donde reposa el general Raúl Isaías Baduel, y muy cerca de los restos de Abraham Agostini y José Alejandro Díaz Pimentel, que murieron en el operativo militar de El Junquito.

Diego Casanova, representante del Comité por la Libertad de los Presos Políticos, expresó que Carmen Teresa Navas "siempre fue un ejemplo de entereza, de dignidad, fortaleza y resistencia".
"Una señora de 80 años como ella, que a duras penas podía a veces hasta caminar o estar de pie, demostraba la fuerza que tenía al denunciar e incluso pararse frente a las cámaras a exigir la libertad de su hijo”, dijo Navas.

En el sepelio se pidió por el descanso de su alma y el consuelo de la familia. El acto de despedida cerró con las notas del himno nacional, entonado entre lágrimas, mientras el ataúd descendía. Al final, el silencio fue roto por un grito unísono que exigía que su historia no quede en el olvido: “¡Justicia!”.

Carmen Teresa Navas, mujer de inmensas batallas silenciosas, culminó su búsqueda. Deja atrás el dolor físico y emocional para descansar junto al hijo que añoró encontrar. Su legado al país es de dignidad y templanza.


