En medio de la preocupación internacional por la situación en Líbano, cuando una nueva oleada de ciudadanos de Beirut abandona -una vez más- sus hogares ante el temor a los ataques israelíes y en un momento en el que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, está haciendo esfuerzos para evitar que la escalada de violencia en Líbano dé al traste con las negociaciones con Irán, el Consejo de Seguridad de la ONU se ha reunido de urgencia este lunes para abordar la situación. Y el diagnóstico del responsable de Washington en este organismo de Naciones Unidas es claro: absolutamente toda la responsabilidad de lo que está ocurriendo en el país árabe recae en Hezbolá. Israel, según esta visión, no ha cometido ningún exceso y tan solo se está defendiendo del partido-milicia chií.
El embajador israelí, además, no mostró en ningún momento que su país esté pensando en replegarse como concesión a Washington para salvaguardar sus conversaciones con Teherán. El propio Trump había dicho horas antes que Israel iba a frenar su ofensiva. Pero, a tenor de las palabras de su representante en la ONU, el Estado judío no tiene pensado dar marcha atrás. “Israel no empezó esta escalda, lo hizo Hezbolá. No nos disculparemos por defendernos. Israel no quiere quedarse en Líbano. Pero mientras Hezbolá amenace a nuestros ciudadanos, actuaremos donde haga falta, al sur o al norte del río Litani. No habrá un lugar seguro para los terroristas. Tampoco en Beirut”, aseguró.
Francia impulsó esta reunión extraordinaria en el órgano más importante de Naciones Unidas. Las versiones de sus distintos miembros, completamente contrapuestas, no anticipan ningún tipo de entendimiento. “Hezbolá es un ejército terrorista apoyado por Irán que amenaza al país que dice querer defender. La única solución es que Irán pida a su aliado que acabe con los ataques a Israel. Tenemos que rechazar el cinismo. Lo que está en juego es que Líbano se vea arrastrado a la guerra otra vez por un grupo terrorista que finge actuar como si fuera los bomberos”, dijo el responsable estadounidense. Son palabras distintas, pero el mismo mensaje que unos minutos más tarde daría el embajador israelí.
El estadounidense alabó, además, los esfuerzos de Trump, por buscar la paz y, según dijo, “hacer Líbano grande de nuevo”, tomando prestado el lema trumpista que al parecer vale para cualquier ocasión. “La forma de apoyar la desescalada y la paz es centrarse en la razón de este conflicto. Todo esto acabará si Hezbolá cesa sus ataques, el Gobierno libanés toma el control del país e Irán deja de usar a Líbano”.
Críticas de la ONU
Una visión completamente distinta de lo que está ocurriendo dieron tanto la responsable de la ONU como el embajador del país que sufre la agresión. La subsecretaria general de la ONU para África, Martha Ama Akyaa Pobee, acusó a Israel de violar la soberanía libanesa con su presencia militar al norte de la Línea Azul, nombre con el que se conoce la frontera extraoficial que separa a los dos países. Pobee señaló que Israel ha ampliado en los últimos días su campaña militar con operaciones en el sur del país, el valle de la Becá y las afueras de Beirut.
Antes de la reunión, el secretario general de la ONU, António Guterres, ya había reclamado a Israel que detuviera los ataques en el sur de Líbano. “Las advertencias isaraelíes de ataques inminentes contra los suburbios del sur de Beirut son muy preocupantes y han agravado el miedo y la incertidumbre de la población libanesa. Reiteramos que los civiles y las infraestructuras civiles no deben ser blanco de ataques. Instamos a todas las partes a que respeten el alto el fuego y eviten una mayor escalada”, dijo el portavoz del portugués.
Más duro fue el representante libanés, que acusó a Israel de repetidas violaciones de la legalidad internacional. “Israel persiste en sus violaciones que desestabilizan Líbano y toda la región de Oriente Próximo”, aseguró antes de acusar al ejército del Estado judío de provocar miles de víctimas de mortales, la destrucción de miles de hogares, atacar al personal médico, periodistas, infraestructuras civiles, lugares arqueológicos declarados patrimonio de la humanidad y tantos y tantos actos que, según el represantante libanés, suponen violaciones del derecho internacional y en algunas ocasiones crímenes de guerra. “Este Consejo debe hablar con una sola voz y condenar la ocupación y la violación de la soberanía de Líbano”, concluyó.
El último turno de palabra correspondió al representante israelí, que dijo que su país se ve obligado a tomar decisiones que no quiere. “Israel no se levanta un día y decide conquistar Líbano. No quiere una escalada. El problema es Hezbolá. Ni el embajador de Pakistán ni el de Líbano han mencionado a Hezbolá. Pero a nosotros no nos queda más remedio que entrar en Líbano ante un Hezbolá que nos dispara siguiendo órdenes de Irán”, se defendió.
El embajador israelí pintó un panorama desolador en su país, con ataques cada vez más constantes de Hezbolá, con niños que no pueden ir al colegio y negocios que tienen ser cerrados. Habló de ataques de 10.000 cohetes y 300 drones. “¿Saben lo que son 300 drones? Aquí hoy hemos convocado una reunión por un dron de Rusia”, dijo el embajador, que se refería a la sesión anterior en la que Rumania había denunciado que drones rusos habían traspasado su espacio aéreo. También se preguntó qué haría Francia si recibiera un ataque así de España. “Es un ejército terrorista. Hezbolá ataca a nuestros soldados y a nuestros civiles”, dijo el embajador, que señaló el único camino a la paz que contempla: el desarme completo de Hezbolá.


