Una botella de cristal lanzada al mar desde Cuba el 6 de junio de 1998 por una niña de 10 años llamada Sara llegó a la playa de Samil, en Vigo, España, después de recorrer más de 6,000 kilómetros a través del Atlántico y acumular mensajes de distintas personas a lo largo de casi tres décadas.
El hallazgo ocurrió el 7 de agosto de 2026, durante el festival O Marisquiño, cuando las hermanas Lena y Xulia Soto se bañaban en Samil tras una jornada de patinaje y avistaron algo flotando en el agua, reportó Faro de Vigo este sábado.
«Yo pensaba que era de plástico», reconoció Xulia al ver el objeto desde la orilla. Fue ella quien alertó a su hermana Lena, de 11 años, y juntas, con su madre Leticia González y sus compañeras de skate, recuperaron la botella y descubrieron su contenido: varios mensajes escritos a mano en distintos momentos, el más antiguo de los cuales databa de 1998 y llevaba la firma de una niña cubana, indicó el medio.
El texto original decía: «Hola me llamo Sara. Escribo esta carta desde Cuba, 6 de junio de 1998. A ver si alguien la encuentra. Tengo 10 años. Si la encontráis echad otra vez a ver si me llega».
Ese mensaje fue escrito en un momento especialmente duro para Cuba: en 1998, la isla estaba sumida aún en el llamado Período Especial, iniciado tras el colapso soviético, con apagones de entre ocho y 16 horas diarias, escasez severa de alimentos y un transporte prácticamente paralizado.
Que una niña de 10 años, en ese entorno, confiara un mensaje al océano con la esperanza de que alguien al otro lado del mundo lo encontrara añade una dimensión emotiva singular a la historia.
Antes de alcanzar Samil, la botella había hecho escala al menos tres veces en la playa de Carril, en Vilagarcía de Arousa, reseñó el diario español.
Dos de esos hallazgos quedaron documentados el 27 de marzo de 2023, cuando dos personas que firmaron como Ana y María la recogieron y dejaron su propio mensaje: «Hola, somos Ana y María. Parece que botella no quiere salir de Carril porque la hemos encontrado en la playa el día 27/03/23. Esperemos que llegue algún día otra vez a Cuba».
Tres días después, la botella volvió a aparecer en la misma orilla y una tercera persona, identificada como Milucha, añadió una sola frase: «Me llamo Milucha. El mar la devuelve a la playa».
Entre los mensajes guardados en su interior figura también uno firmado por Lucía y Nayara, de ocho años, fechado igualmente en 2023 y que parece ser la primera respuesta directa al texto de Sara: «Somos Lucía y Nayara. Tenemos 8 años y ojalá te llegue a Cuba».
Las hermanas Soto y su madre también dejaron constancia de su encuentro y añadieron un nuevo eslabón a la cadena: «¡Hola! Somos unas skaters gallegas de entre 11 y 13 años. Estamos participando en O Marisquiño de Vigo el 7/8/2026. Esperamos que no se rompa la cadena y vuelva a Cuba. ¡Buen viaje! ¡Chapela manda!».
El mismo día del hallazgo intentaron relanzar la botella desde Samil, pero las corrientes la devolvían una y otra vez a la orilla: «La intentamos volver a lanzar desde la misma playa, pero venía de vuelta», explicaron.
El vínculo entre Cuba y Galicia tiene profundas raíces históricas: entre 1899 y 1960 llegaron a la isla unos 378.000 inmigrantes gallegos. Ese legado perdura: Cuba es actualmente el tercer país del mundo con mayor colectividad gallega en el exterior, solo por detrás de Argentina y Brasil, con 51.326 personas registradas a comienzos de 2026.
Ahora, las hermanas Soto planean relanzar la botella desde la Isla de Ons o las Islas Cíes, donde confían en que las corrientes la alejen definitivamente de la costa y continúe su travesía, quizás de regreso a Cuba, quizás hacia una orilla que nadie puede predecir.










