Isaias, artista y diseñador residente en Atlanta, tenía algunas ideas claras para su primer viaje a China. Sabía que quería ver la metrópolis urbana de Shanghái, así como Chongqing, una megaciudad digna de Instagram con una estética ciberpunk, en el montañoso suroeste de China.
Pero su principal motivación para volar al otro lado del mundo no era el deseo de viajar. Era un intento de ahorrar miles de dólares en un procedimiento médico que no estaba cubierto por su seguro en su país.
Un número creciente de estadounidenses busca tratamientos médicos más baratos en el extranjero, desde cáncer hasta atención dental, ya que los costos de la atención médica en su país han alcanzado niveles récord.
Durante una revisión médica en diciembre, un doctor le dijo a Isaias, de 26 años, que tenía un crecimiento anormal en la vesícula biliar. Aunque no era canceroso, tendría que extirpárselo quirúrgicamente en el plazo de un año, le indicó el médico.
En Atlanta, el costo que tendría que pagar era de casi US$ 10.000, dijo Isaias, quien pidió que solo se usara su nombre de pila para hablar de su historial médico personal.
Su padre comenzó a buscar alternativas en el extranjero, incluyendo el Reino Unido y China. Si bien los costos en el Reino Unido eran similares, una agencia de turismo medicinal los puso en contacto con un centro en Shenzhen, que les cotizó el mismo procedimiento por menos de US$ 2.000.
“Intentamos quedarnos en la zona para evitar retrasos o cualquier otro problema. Pero el costo era simplemente increíble”, dijo Isaias. “Así que buscamos la mejor solución”.
La agencia lo ayudó a solicitar una visa de turista de 90 días y a reservar un vuelo de ida en marzo. Una vez allí, alguien de la agencia lo ayudó a configurar las aplicaciones chinas que necesitaría para desenvolverse en su día a día. La cirugía y la recuperación duraron unas 48 horas, según contó. Tras pasar unos días explorando Shenzhen, viajó a Chongqing y dejó el resto del viaje abierto, con planes vagos de visitar Shanghái y Hong Kong próximamente.
“Vine a Chongqing porque lo veo por todas partes en Instagram”, dijo. “Pensé que, ya que estoy aquí en China, aprovecharía para visitar algunas ciudades”.
Los países asiáticos están cada vez más interesados en atraer a visitantes como Isaias, que buscan algo más que unas vacaciones, en un intento por impulsar sus economías locales.
La Asociación de Turismo Médico, una organización sin ánimo de lucro que ayuda a promover y facilitar el turismo medicinal, estimó que el sector mundial tuvo un valor superior a los US$ 100.000 millones en 2024 y que crecería a un ritmo anual del 15 al 25 %.

Corea del Sur también busca convertirse en un destino de turismo medicinal. Recibió a más de 2 millones de pacientes extranjeros el año pasado, su tercer año consecutivo de cifras récord. Según el Instituto Coreano de Economía Industrial y Comercio, estos turistas y sus acompañantes gastaron más de US$ 8.000 millones y generaron más de US$ 15.000 millones en producción nacional.
Los visitantes procedentes de Estados Unidos, el grupo más numeroso después de los de China, Japón y Taiwán, aumentaron un 70,4 %, con respecto al año anterior, alcanzando los 173.363 pacientes, según informó el Ministerio de Salud y Bienestar del país.
A medida que la tecnología médica mejora en la región y los costos de la atención médica en Occidente aumentan, otros países como China, Vietnam y Filipinas compiten por posicionarse también como destinos de turismo medicinal. Los directivos de centros médicos en Asia afirman que su éxito probablemente dependerá de las estrategias de marketing y los esfuerzos gubernamentales para atraer pacientes extranjeros.
“Es necesario redefinir la imagen del país como un destino seguro, un país moderno y progresista, un país accesible”, afirmó Dennis Serrano, presidente del Centro Médico St. Luke’s en Ciudad Quezón, Filipinas. El centro de salud comenzó a colaborar con el departamento de turismo del condado el año pasado.
El mayor riesgo al que se enfrentan los viajeros son las complicaciones médicas derivadas de sus procedimientos, sin posibilidad de reclamación alguna tras regresar a casa, afirmó Renée-Marie Stephano, CEO de Global Healthcare Accreditation, que ofrece certificación a los hospitales que cumplen con los estándares internacionales de seguridad.
Según explicó, otros posibles inconvenientes son la calidad variable de la atención médica, las barreras lingüísticas y el desconocimiento de los estándares de los medicamentos o dispositivos.
De aproximadamente el 5 % de los hospitales a nivel mundial que cuentan con departamentos para pacientes internacionales, Stephano estimó que menos del 1 % están acreditados internacionalmente.
“Puede resultar muy complicado para los pacientes acudir a centros que no cuentan con una persona dedicada a ayudarlos durante su experiencia. Es necesario generar mucha confianza”, afirmó.
Zeeshan Zaman, fundador de la plataforma de turismo medicinal Clinics on Call, afirmó que hasta hace 18 meses, menos del 10 % de su clientela estaba interesada en servicios médicos en Asia. Ahora, estima que aproximadamente una de cada cuatro consultas se refiere a China.
Anteriormente, los turistas medicinales de Norteamérica preferían mayoritariamente países del mismo hemisferio, como México, Brasil y Colombia, explicó Zaman. Los pacientes de Europa del Este y Medio Oriente, sensibles al precio, solían ir a Turquía o la India. Sin embargo, añadió, los tiempos de espera y los costos médicos en los destinos tradicionales están aumentando.
“En primer lugar, hay largas colas. En segundo lugar, los precios son bastante altos”, dijo. “La gente busca alternativas, y algunos de estos países asiáticos las ofrecen”.
Por ejemplo, dijo que un tratamiento que ha tenido mucha demanda fue la terapia con células CAR-T, una forma de inmunoterapia que combate los cánceres de la sangre. Este procedimiento puede costar más de US$ 500.000 en Europa, en comparación con unos US$ 60.000 en China.
El aumento en el número de personas que buscan tratamiento en el extranjero coincide con el incremento récord de los costos de la atención médica en Estados Unidos. Datos de los Centros de Servicios de Medicare y Medicaid mostraron que el gasto nacional en salud en Estados Unidos alcanzó casi unos US$ 5,3 billones, en 2024, más del doble que en 2010.

La ventaja en costos, la flexibilización de las restricciones de visado y una creciente reputación en atención médica fiable han dado a China una ventaja competitiva frente a otros países que aspiran a ser referentes en el sector sanitario. El año pasado, los hospitales chinos recibieron a 1,28 millones de extranjeros, un aumento del 73 % con respecto a 2022, según informaron los medios estatales.
“Estaba un poco ansiosa por todo esto”, dijo Caroline Stockler, de 61 años, quien había estado considerando la idea de hacerse una liposucción durante más de un año antes de volar a Shenzhen en mayo. Comentó que someterse al procedimiento en Nueva Zelandia habría costado aproximadamente tres veces más que todo el viaje a China.
Una agencia de turismo medicinal la ayudó a organizar el transporte local, la traducción y los pagos, y ella contrató un seguro de viaje y le pidió a su médico local que supervisara su recuperación una vez que regresara a casa.
“He tenido muchísima suerte, no he tenido ninguna complicación, absolutamente nada. Creo que la higiene fue impecable. Jamás me habían rociado con yodo tres veces sin estar desnuda”.
En noviembre, una mujer británica con el nombre de usuario AmieinChina en redes sociales publicó un video en TikTok en el que hablaba su decisión de viajar a Beijing para realizarse pruebas de diagnóstico. Según comentó, el tratamiento gratuito en el Reino Unido implicaba largas listas de espera. En China, el costo de los vuelos, el alojamiento, la comida y un chequeo completo, que calculó en unos US$ 1.500, seguía siendo más económico que la atención médica privada en su país.
“Me di cuenta de que tardaría al menos dos semanas en conseguir una cita”, dijo en el primero de una serie de ocho vídeos que superó los 1,8 millones de visualizaciones. “En ese tiempo, en China, podría haber hablado con un especialista, haberme hecho un montón de pruebas, incluyendo una endoscopia de garganta, haber obtenido todos los resultados y haber recibido un tratamiento”.
Tras hacerse viral su vídeo de TikTok, Amie Brillu-Ogden contó que recibió cientos de comentarios y mensajes privados preguntándole cómo acceder a tratamiento médico en China. Eso le dio la idea de crear su propia consultoría.
“Me sorprendió la cantidad de gente que se identificó con lo que decía”, comentó Brillu-Ogden, de 32 años. “Al principio, obviamente, piensas: ‘¡Genial, mi video es popular!’ Pero, por otro lado, cuando lees los comentarios y te enteras de personas que han perdido a familiares por cáncer porque el tratamiento no se inició a tiempo, o porque no se detectó este problema, o porque no se les hizo esta prueba, o porque están en lista de espera durante nueve meses, es desgarrador”.
Si bien existen cada vez más oportunidades para este tipo de intermediarios, que anuncian sus servicios en Google y en las redes sociales chinas, obtener beneficios puede resultar difícil, afirmó Shijie Yu, director de Marketing de Medora Health, empresa que ayudó a Isaias a organizar su cirugía en Shenzhen.
“La mayoría de la gente entra en este sector pensando: ‘¡Qué negocio tan bueno! Puedo ganar mucho dinero y construir un imperio’”, dijo. “Pero al final fracasan porque no se dan cuenta de lo complejo que puede llegar a ser todo”.
Parte del problema radica en que cada nuevo cliente requiere aproximadamente 20 horas de comunicación sin garantía de venta, explicó Yu. Otros agentes chinos de turismo medicinal con los que ha hablado consideran este trabajo como un ingreso extra en lugar de un negocio a tiempo completo.
Yu, quien trabajó en Amazon, lanzó el sitio web de Medora Health el año pasado junto con otros dos fundadores: un cirujano chino y un exingeniero de software de Google. La base de clientes inicial y más grande de la compañía se encuentra en Bangladesh, pero Yu afirmó que también han trabajado con pacientes de Vietnam, Medio Oriente y Estados Unidos.
Yu afirmó que es más fácil ganar dinero facilitando procedimientos cosméticos y que ha observado un gran interés en Estados Unidos por la rinoplastia, el aumento de senos y los estiramientos faciales. Para llegar a este segmento demográfico, la empresa lanzó recientemente un sitio web asociado llamado Medora Beauty.
“Todo el mundo se esfuerza mucho por conseguir pacientes estadounidenses”, dijo. “Estados Unidos es como el mercado de oro”.







