La muerte súbita cardíaca (ataque al corazón) es la principal causa de muerte en la República Dominicana, incluso por encima de los diferentes tipos de cáncer, afirma el cardiólogo y electrofisiólogo Fernando Vidal Bett.
El experto explica que se trata de un suceso inesperado que ocurre en menos de 24 horas debido a arritmias cardíacas malignas (latidos cardíacos irregulares), y que la mitad de los pacientes que mueren por una causa cardiovascular están asociados a la muerte súbita.
“Las enfermedades cardiovasculares siguen siendo un desafío para todos. Siguen cobrándose muchas vidas”, afirma el director de la Unidad de Arritmias, Electrofisiología y Marcapasos del Centro Cardiovascular Cedimat, al tiempo que subraya que no todos los pacientes con cardiopatías fallecen repentinamente.
“La muerte súbita afecta mucho más a los pacientes con enfermedades cardiovasculares preexistentes; por ejemplo, los pacientes que han sufrido un infarto, que padecen miocardiopatía dilatada (agrandamiento del corazón) e insuficiencia cardíaca, son los que corren mayor riesgo de muerte súbita”, explica en una entrevista con Listín Diario.
Factores de riesgo
La influencia familiar, el tabaquismo, la hipertensión, la obesidad, el sedentarismo, la diabetes y el consumo excesivo de alcohol son factores de riesgo que conducen a enfermedades cardiovasculares, señala el especialista.
Señala que el consumo excesivo de alcohol y el tabaquismo pueden provocar el desarrollo de una enfermedad cardiovascular isquémica, una afección caracterizada por la obstrucción de las arterias coronarias.

Un paciente que se desmaya y se golpea la cabeza es un paciente de alto riesgo que experimenta una pérdida de conciencia. – Listín Diario
“Cuando una arteria coronaria se bloquea, una parte del corazón muere; se convierte en una cicatriz, y esa cicatriz tiene la característica de generar arritmias, cortocircuitos dentro del corazón, y puede acabar con la vida del paciente”, explica.
También señala que el estrés, la ansiedad y los trastornos del sueño pueden afectar la salud cardiovascular, ya que suelen provocar hipertensión y desencadenar arritmias. Además, explica que mezclar alcohol con bebidas energéticas también aumenta la incidencia de infartos y cardiopatía isquémica en jóvenes, afecciones que resultan de la reducción del flujo sanguíneo a un órgano o tejido.
Más para los hombres
No existe predilección por el género en las enfermedades cardiovasculares, pero tienden a afectar a los hombres antes que a las mujeres debido a la protección hormonal; sin embargo, a partir de cierta edad, el riesgo para ambos sexos se iguala.
El especialista afirma que, si bien no siempre existen señales de alerta de muerte súbita cardíaca, sí se presentan. Por ejemplo, en pacientes con antecedentes familiares de muerte súbita cardíaca antes de los 4 años; aquellos que experimentan síntomas como dolor en el pecho, dificultad para respirar, mareos, aturdimiento o desmayos repentinos, y palpitaciones.
“Un paciente que se desmaya y se golpea la cabeza es un paciente que pierde el conocimiento y, debido a la lesión en la cabeza, se considera de alto riesgo”, explica.
Prevención
Esto indica que la mejor manera de prevenir este evento es abordar los factores de riesgo y concienciar a la población sobre el autocontrol mediante el desfibrilador cardioversor implantable (DCI), la única herramienta capaz de prevenir la muerte súbita.
“Es como un marcapasos implantado; detecta automáticamente cuando el paciente tiene una arritmia maligna, una arritmia potencialmente letal, y le proporciona tratamiento. Puede acelerar el ritmo cardíaco o administrar una descarga eléctrica”, explica.
Sin embargo, señala que el desafío radica en identificar a los pacientes que reúnen los requisitos para recibir un marcapasos. Esta categoría incluye a pacientes con miocardiopatía hipertrófica; aquellos que han sufrido un infarto y tienen una función cardíaca inferior al 35%; y aquellos que han sufrido un paro cardíaco reanimado (muerte súbita cardíaca).
“No se implanta un desfibrilador en un paciente que se encuentra en muy mal estado. El desfibrilador se implanta cuando el paciente está estable, cuando tiene una esperanza de vida superior a un año”, subraya el electrofisiólogo.
Su costo puede oscilar entre US$15,000 y tiene una duración de batería de 7 a 10 años. El objetivo de su implantación es prolongar la vida del paciente y mejorar su calidad de vida hasta en un 80%.
Recientemente, la Sociedad Dominicana de Cardiología, a través de su Consejo de Electrofisiología, emitió una Declaración de Posición oficial en la que apoya y explica el uso responsable de los desfibriladores automáticos implantables (DAI) para prevenir la muerte súbita cardíaca en el país.
Este documento, basado en la mejor evidencia científica internacional y adaptado al contexto dominicano, establece recomendaciones claras sobre los escenarios clínicos en los que debe utilizarse, la importancia de la evaluación especializada y la sostenibilidad económica, marcando un hito para las iniciativas de educación y difusión en salud cardiovascular.
No existe ningún registro.
En la República Dominicana, todavía no existe un registro nacional que contabilice este tipo de muertes, pero Vidal Bett afirma que la Sociedad Dominicana de Cardiología está tomando medidas para crear un registro de muerte súbita cardíaca, dado el desafío que supone la falta de especificación en los certificados de defunción.









