La comunidad médica de Leticia, en el departamento colombiano de Amazonas, está consternada por la muerte del ginecólogo cubano Waldo Abel Fuentes Betancourt, hallado sin vida en la clínica donde trabajaba.
Fuentes Betancourt, de 61 años, era natural de Santiago de Cuba, había adquirido la nacionalidad colombiana y ejercía como especialista en Ginecología y Obstetricia en la Fundación Clínica Leticia.
Su cuerpo fue encontrado el martes 1 de septiembre, alrededor de las 3:00 p. m., en uno de los dormitorios de descanso del personal situados en el último piso del edificio.
Según los reportes difundidos por Amazonas News Radio y Radio Tropical Amazonas, medios locales de la región, se habría tratado de un suicidio, aunque esa versión no ha sido confirmada oficialmente.
Hasta este jueves no existe ningún comunicado oficial de la Policía Nacional de Colombia, la Fiscalía General, el Instituto de Medicina Legal ni de la propia clínica que establezca formalmente las circunstancias de la muerte.
Una jornada normal que terminó en tragedia
Fuentes había trabajado con normalidad durante la mañana del martes, atendió consultas y tomó su descanso habitual al mediodía.
Al transcurrir aproximadamente una hora sin que regresara a los turnos programados, compañeros y personal de enfermería subieron a buscarlo.
Al no recibir respuesta, ingresaron al área de descanso y lo encontraron sin vida.
Varias pacientes aseguran haberlo visto trabajando con normalidad apenas horas antes.
Julieth Ruiz escribió en redes sociales: «Y esta mañana me atendió».
Naty Bless fue más explícita: «El médico me hizo una ecografía el lunes, o sea, ayer. Y hoy muere. ¿Qué le pasó? Él se veía superbien».
Sin familiares localizados y sin comunicado oficial
Según Amazonas News Radio, en el momento de conocerse el fallecimiento existían dificultades para localizar a familiares del doctor en Cuba.
El medio local señaló que no se había podido establecer contacto con personas cercanas al médico en la isla.
Leticia es una ciudad de enclave en la selva amazónica, sin conexión terrestre con el resto de Colombia, accesible únicamente por vía aérea o fluvial.
La Fundación Clínica Leticia, institución privada sin ánimo de lucro, no había publicado hasta este jueves ningún comunicado sobre el caso.
Una figura apreciada más allá de las fronteras
La muerte de Fuentes desató una ola de condolencias en redes sociales que dibuja el perfil de un médico que dejó huella en varios países.
Antiguos compañeros recuerdan haberlo conocido también en Venezuela, mientras pacientes y colegas en Colombia lamentan lo que consideran una pérdida irreparable.
Bárbara Rodríguez Corrales, que trabajó junto a él durante dos años, lo describió como «excelente persona, profesional, con un carisma inigualable y muy buen ser humano».
Eliana Liendo escribió: «Todavía sigo sin creerlo. De ti aprendí mucho, fuiste uno de mis mentores en esa área. Gracias por todo lo bueno».
Desde Santiago de Cuba también llegaron mensajes de pesar.
Gustavo González Neyra, compañero de la Universidad de Ciencias Médicas de esa ciudad, comunicó el fallecimiento a sus colegas con estas palabras:
«Hermano, negro solo tú decidiste qué hacer, hoy solo me resta decir y comunicar a todos los compañeros de Ciencias Médicas Santiago de Cuba que se nos fue un amigo y colega. Descanse en paz Waldo Fuentes Betancourt».
Las circunstancias de su muerte siguen sin confirmación oficial
A falta de un informe de las autoridades colombianas, las circunstancias exactas de la muerte de Waldo Abel Fuentes permanecen sin confirmación formal.
Fuentes desarrolló parte de su trayectoria profesional fuera de Cuba, y antiguos compañeros aseguran haber coincidido con él también en Venezuela antes de su etapa en Colombia.
Los testimonios publicados tras conocerse su fallecimiento reflejan el impacto de la noticia entre colegas, pacientes y amigos que lo conocieron durante su carrera profesional.
Claydee Pérez, que lo llamaba su compadre, lo resumió con evidente dolor: «Mi gran hermano, compadre, amigo, gracias por tanto. Te voy a extrañar mucho. Teníamos planes… Un golpe duro».










