A las 3:15 de la madrugada de este sábado, un camión tipo NPR cargado con explosivos —acondiciona-do en la llamada modalidad de rampa con tatucos— fue conducido hasta las instalaciones del departamento de Policía de Norte de Santander y detonado allí mismo.
Según el reporte oficial de las autoridades, dos integrantes del frente urbano ‘Carlos Germán Velasco Villamizar’, estructura urbana del Eln, abandonaron el vehículo momentos antes de la fuerte explosión.
Carro bomba del Eln que dejó 12 policías heridos en Cúcuta. Foto:Cortesía
La onda expansiva dejó fachadas y vitrinas destruidas, vehículos afectados y daños en seis alojamientos, las instalaciones de la operación Esparta, nueve vehículos institucionales, una sucursal bancaria y un concesionario de vehículos. Grupos antiexplosivos y equipos de criminalística llegaron a examinar el lugar y a levantar los primeros indicios que permitan reconstruir el ataque.
El reporte oficial elevó a 12 el número de policías lesionados: los patrulleros Duván Cobilla, Francisco Velásquez, Diego Claros y Billy Molina; las patrulleras Jeimmy Acevedo y Ximena Sepúlveda, y los auxiliares de Policía Didier Vergara y Abril Karol, entre otros uniformados afectados. A ellos se suman tres civiles heridos: Edwin Rincón Parra, Lizeth Rodríguez y Leydi Guerrero. Todos fueron trasladados a la Clínica Medical Duarte de Cúcuta para recibir atención, y horas después el gobernador de Norte de Santander confirmó que dos de los uniformados permanecen en estado crítico.
El director de la Policía Nacional, general William Rincón, viajó la mañana de ayer hasta Cúcuta para supervisar personalmente la situación y visitar a los agentes convalecientes junto a sus familias.
El oficial reveló que, además del vehículo detonado, los atacantes aprovecharon que varios uniformados esperaban el inicio de su turno para dejar cerca de otros 15 artefactos explosivos en inmediaciones de un sector residencial, un hecho que calificó como una clara violación al derecho internacional humanitario.
Sobre la persecución a los responsables, fue tajante: “No vamos a parar. Vamos a identificarlos, ubicarlos y judicializar a los responsables”. Desde la Alcaldía de Cúcuta también llegó el rechazo, con un mensaje de respaldo a los agentes heridos y a sus familias.
La Gobernación de Norte de Santander puso sobre la mesa un incentivo de hasta 100 millones de pesos para quien entregue datos que conduzcan a la captura de los responsables, mientras que el ministro de Defensa, Pedro Sánchez, anunció una recompensa adicional de 200 millones de pesos por información sobre los atentados registrados en la región.
Atentado en Cúcuta, Norte de Santander. Foto:Redes sociales.
El jefe de esa cartera atribuyó directamente el ataque al Eln, organización que —dijo— acumula responsabilidad en homicidios, desplazamientos, reclutamiento de menores, narcotráfico y minería ilegal. “No representan ninguna causa social; representan el terror y el crimen”, dijo.
El gobernador de Norte de Santander, William Villamizar, pidió fortalecer las acciones para dar con los responsables y confió en que la presencia del ministro y del director de la Policía permita “devolver la tranquilidad a esta ciudad y a su área metropolitana”. También se pronunció el presidente electo, Abelardo De La Espriella, quien envió su solidaridad a los uniformados heridos y a sus familias y advirtió que “el terrorismo no intimidará a Colombia ni doblegará la voluntad de los colombianos”.
Por su parte, el general en retiro Jorge Mora, ministro de Defensa designado, llamó a la unidad y la firmeza frente a quienes atentan contra la vida y la tranquilidad ciudadana, y reafirmó su compromiso con “un país donde la violencia no tenga la última palabra”.
Por su lado, la Defensoría del Pueblo adviertuó una escalada de violencia y riesgo para la población civil. “Hacemos un llamado a las autoridades nacionales, departamentales y locales, para que refuercen las medidas de prevención, protección y respuesta frente a los riesgos que enfrenta Norte de Santander, con especial atención a las comunidades, líderes sociales y personas defensoras de derechos humanos”, dijo la Defensoría.
Carro bomba que dejó 12 policías heridos en Cúcuta. Foto:Cortesía
Otros ataques
Este nuevo golpe se suma a otro episodio reciente en la misma zona. El martes anterior, en la tarde, una camioneta oficial que se movilizaba entre Cúcuta y Puerto Santander fue blanco de un artefacto explosivo y de disparos de fusil en la vereda Alto Viento. Dentro del vehículo iban el comandante de la estación de Puerto Santander, mayor José Luis Vargas, y otro agente.
El blindaje del vehículo evitó una tragedia mayor: ambos ocupantes salieron con vida, aunque la estructura quedó destruida en más del 80 por ciento y el mayor Vargas debió recibir atención médica por golpes leves.
De acuerdo con las autoridades, en la jurisdicción de Cúcuta hacen presencia los frentes urbanos ‘Carlos Germán Velasco Villamizar’ y ‘Reinaldo Ardila Gómez’, ambos adscritos al frente de guerra urbano nacional del Eln.
EL TIEMPO conoció que apenas un día antes del atentado, el 31 de julio, había circulado una alerta oficial que advertía sobre las intenciones de esta estructura de afectar unidades de la Fuerza Pública mediante el lanzamiento o la activación de artefactos explosivos.
Los organismos de inteligencia enmarcan el ataque dentro de la dinámica terrorista con la que el Eln busca desestabilizar al gobierno del presidente Gustavo Petro, bajo el argumento del incumplimiento de los acuerdos pactados en el fallido proceso de paz y su supuesto respaldo a la estructura 33 de las disidencias de ‘Calarcá’, que también delinque en la zona.
Las autoridades no descartan nuevas acciones similares en el marco de la posesión del nuevo gobierno, prevista para el 7 de agosto, con Bogotá y Cali entre los escenarios de mayor riesgo, por ser vistas por los grupos armados como una vitrina para demostrar capacidad y vigencia.
Atentado terrorista del Eln en Cúcuta. Foto:Cortesía
En Cali, además, advierten que un frente del Eln señalado de promover movilizaciones podría estar detrás de protestas que deriven en actos violentos en distintas zonas del país.
En efecto, desde que se conoció la elección de Abelardo De La Espriella como presidente de la República, el Eln, de acuerdo con las autoridades, ha intensificado una serie de acciones armadas contra la Fuerza Pública y la población civil en distintas regiones del país. Los hechos atribuidos a esa organización incluyen atentados con explosivos, ataques contra unidades militares y policiales, restricciones a la movilidad en corredores viales y acciones que han dejado víctimas entre uniformados y civiles.
Solo desde comienzos de julio, la organización, con presencia en 184 municipios de 17 departamentos y más de 6.877 integrantes, ha sido señalada por las autoridades como responsable de una escalada que deja cuatro uniformados muertos —dos policías y dos soldados—, un civil fallecido y varios heridos.
Para los organismos de inteligencia, esta secuencia de hechos responde a una estrategia que combina atentados contra la Fuerza Pública, empleo de explosivos, afectación de la movilidad y acciones simultáneas en corredores estratégicos de las zonas en las que delinque.Ese panorama ha llevado a reforzar las alertas de seguridad de cara al 7 de agosto, fecha de la posesión presidencial, ante información de inteligencia que advierte sobre la posibilidad de nuevas acciones terroristas, especialmente en ciudades como Bogotá, Medellín, Cali, Tunja y Cúcuta. Hasta el momento, las autoridades mantienen las medidas de prevención y seguimiento sobre esas alertas.
Expertos en conflicto armado consultados por EL TIEMPO sostienen que este comportamiento no resulta aislado pues históricamente, el Eln ha incrementado la intensidad de sus acciones armadas durante la recta final de los gobiernos como una forma de demostrar capacidad militar y enviar mensajes políticos a la administración entrante.
Entre tanto, el comandante de las FF. MM., general Hugo López, anunció el fortalecimiento del Plan Candado en Cúcuta y su área metropolitana, el despliegue de siete pelotones con 250 soldados adicionales, unidades blindadas y motorizadas, el refuerzo de las capacidades de drones, inteligencia y vigilancia aérea, la activación de un Puesto de Mando Unificado con seguimiento diario a la situación de seguridad y la intensificación de las operaciones militares en Norte de Santander para prevenir nuevos ataques.
Redacción Justicia









