Los grupos armados ilegales en Colombia siguen generando grandes rentas criminales, pese al cerco del Gobierno nacional. Luego de una investigación de un medio de comunicación británico sobre la expansión de estas organizaciones hacia Europa, SEMANA conoció un informe elaborado por la inteligencia militar colombiana en el que se detallan los mecanismos que utilizan la guerrilla del ELN, las disidencias de las Farc y el Clan del Golfo para obtener recursos fuera del país, aun cuando reciben duros golpes por parte de las autoridades.

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Aunque hasta ahora se están elaborando informes detallados y realizando cruces de información con agencias de inteligencia de otros países, los analistas que les siguen el rastro a estas estructuras han determinado que el poder de los criminales va más allá del narcotráfico, pues también estarían invirtiendo el dinero ilícito en actividades comerciales para darle apariencia de legalidad.
Los rastreos se han concentrado en España, Bélgica, Países Bajos y varias naciones de Europa Oriental, donde los investigadores intentan establecer cómo funcionan estas organizaciones en el extranjero.
“En estos cuatro años que pasaron, Colombia estuvo amarrada de manos y pies con el tema del cruce de información porque no hubo, básicamente, una voluntad política para dar esos duros golpes. Es como si hubiéramos dado una licencia para que crecieran en su expansión económica internacional. Eso no es un secreto para las agencias de inteligencia del Estado colombiano. Ahora es que estamos reactivando la cooperación en firme”, precisó una fuente que les sigue el rastro a estas estructuras dentro y fuera del país.
Actualmente, estas organizaciones estarían buscando adquirir armamento sofisticado, explosivos y drones militarizados en el extranjero para utilizarlos contra las Fuerzas Armadas que las combaten en Colombia.
Su propósito también sería controlar parte del negocio del narcotráfico en suelo europeo, establecer redes de distribución y consolidar contactos con mafias internacionales, entre otros aspectos que siguen bajo la lupa de los organismos de inteligencia.
Imagen de la bandera del ELN. Foto: Foto X @BLUSantanderes
El documento en poder de esta revista, clasificado como “Reservado / Uso exclusivo” por la inteligencia colombiana, advierte sobre un escenario de expansión criminal que abarcaría entre 12 y 16 países europeos.
“Los informes de inteligencia combinados evidencian un cambio cualitativo en la doctrina operativa de los actores armados ilegales colombianos, principalmente la estructura Gaitanista de Colombia, el Ejército de Liberación Nacional y las facciones o disidencias de las Farc, así como otros grupos regionales”, se lee en uno de los párrafos.
Asimismo, el análisis relaciona a organizaciones como el Primer Comando de la Capital (PCC), de Brasil; el Tren de Aragua; y los cárteles mexicanos, que tendrían alianzas con estructuras colombianas para aumentar sus ganancias ilícitas y burlar los controles de las autoridades.
“La dinámica ha migrado desde un modelo de exportación tradicional hacia una presencia operativa directa mediante ‘emisarios de negocios’ y células logísticas territoriales en, al menos, 12 a 16 países del continente europeo”, advirtió el documento.
Entre los países identificados aparecen España, Portugal, Países Bajos, Bélgica, Francia, Alemania, Rumania, Croacia, Eslovaquia y Bulgaria. Los investigadores judiciales de varias naciones trabajan para determinar cuántos integrantes de las organizaciones armadas colombianas estarían operando en esos territorios.
Alias Iván Mordisco, uno de los jefes de las disidencias de las Farc. Foto: AFP
La cadena logística que han logrado identificar comienza en los centros de producción y laboratorios clandestinos ubicados en Colombia, continúa mediante corredores marítimos y puntos de tránsito en Ecuador, Brasil y África Occidental, y tiene como destinos estratégicos los principales puertos europeos.
En este mapa, conocido por las agencias de inteligencia, aparecen Amberes, en Bélgica; Rotterdam, en Países Bajos; y Valencia y Vigo, en España, como puntos que serían vitales para la cadena internacional del narcotráfico.
“A diferencia del modelo histórico, donde el insumo se vendía en alta mar o a intermediarios, como la Ndrangheta o la mafia albanesa, las estructuras de Colombia participan activamente en las fases de recepción y distribución mayorista en suelo europeo”, se registró en el informe de inteligencia.
Lo anterior significa que el Clan del Golfo, el ELN y las disidencias de las Farc estarían intentando controlar los últimos eslabones de la cadena de distribución de droga en las zonas mencionadas. De igual manera, el documento precisó que esta expansión estaría relacionada con el incremento de los cultivos ilícitos en Colombia.
“El aumento exponencial de la oferta en los centros de producción primaria en Colombia, alcanzando cifras récord globales de producción de cocaína, ha presionado la apertura de nuevos corredores de tránsito por África Occidental y la ruta de los Balcanes”, se precisó en el análisis.

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A los organismos de inteligencia nacional e internacional les preocupa que los integrantes de estas estructuras puedan estar capacitándose en el uso de tecnologías de punta para desarrollar actividades de contrainteligencia frente a las fuerzas de seguridad de los países involucrados en esta red criminal.
“Lo que se cree es que las herramientas de inteligencia artificial han sido implementadas para el crimen organizado y el narcotráfico en Colombia y Europa. Es por eso que el reto va más allá de una guerra militar, sino que ahora se ha transformado con la tecnología”, reveló una fuente consultada por este medio que pidió no ser identificada.
El informe también señala: “Tanto la EGC, como el ELN y las Farc aportan décadas de doctrina militar asimétrica, contrainteligencia, encriptación de comunicaciones de grado militar y compartimentación estricta de células reducidas”.
Las investigaciones indican que los integrantes de estas organizaciones colombianas buscan operar bajo el anonimato para evitar ser detectados por las autoridades europeas.
“En el escenario europeo, estos grupos no buscan la confrontación armada abierta con las fuerzas de seguridad estatales, sino la consolidación de redes de contrainteligencia urbana para asegurar la protección de envíos, la detección de informantes y el control de personal operativo”, advirtió la inteligencia militar.
Aunque el documento advierte que ya existen indicios sobre los puntos específicos donde estarían operando, las autoridades adelantan verificaciones adicionales y trabajos investigativos de campo con el fin de obtener mayor información sobre sus movimientos.
“La superposición de jurisdicciones del crimen organizado latinoamericano, como el de Colombia, cárteles mexicanos, EGC y mafias brasileñas como el PCC, en territorio europeo incrementa el riesgo de violentas disputas territoriales en nodos portuarios principales”, se señaló.
Frente al armamento que pretenderían adquirir estas estructuras, la atención de los investigadores está puesta especialmente en Rumania, Croacia y Eslovaquia, territorios considerados relevantes para el posible abastecimiento ilegal de material de guerra.
“Las rutas balcánicas y el flujo transfronterizo en Europa Oriental ofrecen una fuente crítica de abastecimiento de pertrechos armamentísticos que posteriormente son triangulados hacia las zonas de consolidación en territorio colombiano”, se comentó en otro de los párrafos.
Entre los mecanismos financieros señalados en esta recopilación de información aparecen las transferencias informales mediante el sistema Hawala, las redes de pagos entre particulares y las operaciones internacionales fragmentadas, conocidas como smurfing, que pueden utilizarse para dificultar la identificación de movimientos sospechosos.
No solo eso. El informe advirtió sobre el posible uso de criptoactivos, entre ellos Monero (XMR) y USDT (Tether), así como de plataformas descentralizadas para transferir recursos entre distintos territorios europeos y Colombia.
Una fuente de la inteligencia militar colombiana le dijo a SEMANA: “En este momento, con la llegada del nuevo Gobierno, es que estamos reactivando toda esta cooperación internacional porque estuvo inactiva prácticamente. Los análisis que se están realizando en este momento pueden ser mayores a los registros que se tienen, pero es justamente por esta falencia que tuvimos. Los grupos armados en Colombia eran prácticamente intocables para nosotros porque podíamos salir retirados de la institución”.
Actualmente, las agencias de inteligencia colombianas trabajan en la infiltración de personal en estas organizaciones con el fin de desenmascarar sus movimientos financieros y establecer los mecanismos que estarían utilizando para blanquear las ganancias del narcotráfico y otras actividades ilícitas en los territorios mencionados.
El desafío de las autoridades no se limita a frenar el envío de cocaína hacia Europa, sino también a identificar las redes internacionales que estarían permitiendo a estas estructuras fortalecer sus finanzas, adquirir tecnología y armamento, y ampliar su capacidad criminal dentro y fuera de Colombia.














