Un nuevo ataque ruso ha hecho arder uno de los grandes lugares santos del cristianismo ortodoxo, el Monasterio de las Cuevas de Kiev, el más antiguo de Ucrania. Las bombas rusas han provocado un enorme fuego en el principal edificio del complejo, la catedral de la Dormición. Según ha denunciado la Alcaldía de la capital ucrania, la iglesia sufrió un impacto directo durante el bombardeo masivo que castigó Kiev en la noche del domingo al lunes poco después de que el líder ruso, Vladímir Putin, felicitase a Donald Trump por su cumpleaños. Además, otro proyectil arrasó unos históricos estudios de cine ucranio, destruyendo una colección centenaria de prendas. Al menos cinco personas han muerto y otras 35 han resultado heridas en el bombardeo, entre ellas dos menores.
El bombardeo del Monasterio de las Cuevas ha causado una enorme conmoción en Ucrania. Este lugar santo, declarado patrimonio de la humanidad por la Unesco, ha sido uno de los pilares del cristianismo ortodoxo eslavo desde su fundación en 1051 bajo el Rus de Kiev. De hecho, a pocos metros del impacto, en otra de las iglesias del complejo, yacen los restos de una figura histórica clave para Ucrania y Rusia, el príncipe Yuri Dolgoruki, fundador de la ciudad de Moscú.

Otro museo del monasterio también sufrió un incendio. No obstante, los objetos valiosos del complejo fueron salvados. El obispo Avraamy informó de que los clérigos y los servicios de emergencia lograron sacar los iconos y reliquias de los lugares alcanzados a tiempo, y el fuego logró ser contenido. El humo aún se alzaba hacia el cielo por la mañana cuando las campanas del monasterio entonaron el himno de Ucrania.
Los proyectiles rusos también alcanzaron los estudios de cine Dovzhenko. Sus almacenes albergaban unos 100.000 trajes y tres millones de prendas de todo tipo del último siglo. “La colección de vestuario más grande y antigua de Ucrania quedó destruida”, lamentó la ministra de Cultura, Tatiana Berezhna.
Sin perspectiva de acabar nunca, la guerra podría estar entrando en una fase donde el patrimonio histórico se convierte en un blanco para dañar la moral del rival. El bombardeo ruso de este lunes también golpeó el museo del Arsenal. La semana pasada, Kiev atacó otro lugar histórico para los rusos, el museo sobre la defensa de Sebastopol en la guerra de Crimea (1854—1855), dañando la enorme pintura de Franz Roubaud.
El Servicio de Seguridad de Ucrania (SBU) ha mostrado los restos del fuselaje y del motor de un dron ruso Shahed que impactó en el monasterio. Algunas de sus marcas revelaban su manufacturación en las plantas especiales de Alábuga, al este de Moscú.
Asimismo, varios puntos simbólicos de Kiev fueron atacados de forma simultánea, pero Moscú aseguró que no fue culpa suya. “El Monasterio de las Cuevas de Kiev fue alcanzado por un misil del sistema de defensa antiaérea estadounidense Patriot. Una de las causas de su mal funcionamiento podría haber sido la transferencia de misiles caducados por países occidentales al régimen de Kiev”, fue la excusa esta vez del Ministerio de Defensa ruso.
“¿Qué más tiene que hacer el anticristo del Kremlin para que el mundo reconozca finalmente que es necesario tomar medidas decisivas para lograr la paz y poner fin al terror ruso contra Ucrania?“, se preguntaba este lunes el metropolitano de la Iglesia Ortodoxa de Kiev y toda Ucrania, Epifanio I.
Tras la ruptura provocada por la anexión rusa de Crimea y el apoyo de los clérigos rusos a la guerra de Donbás de 2014, la Iglesia Ortodoxa Ucrania se independizó del Patriarcado de Moscú en el año 2019 con la aprobación del patriarca de Constantinopla. A pesar de que la Iglesia Ortodoxa Rusa y el Kremlin acusan al Gobierno ucranio de perseguir a sus clérigos, Moscú guardaba silencio este lunes sobre el bombardeo de un lugar sagrado para todo el cristianismo oriental.
El jefe de la Iglesia rusa, el patriarca Kirill, es uno de los principales aliados de Putin y un ferviente defensor de la invasión de Ucrania, e impuso a sus sacerdotes desde que comenzó la ofensiva un rezo, la Oración por el Santo Rus, que dice: “Oh Dios, álzate en ayuda de tu pueblo y concédenos la victoria con tu poder”.
Los avisos de ataques con misiles balísticos anticipaban otra noche de terror en la capital ucrania. El techo de la catedral ardió y los bomberos lucharon contra más de 800 metros cuadrados de fuego en todo el complejo, según los servicios de emergencia locales.

En otras zonas residenciales de la ciudad cayeron más proyectiles. Los misiles y drones rusos impactaron contra varios bloques de vivienda, centros comerciales e infraestructuras energéticas. El alcalde de la ciudad, Vitali Klitschko, informó de alrededor de medio centenar de puntos de la capital alcanzados por la nueva andanada rusa. Más de 140.000 personas se quedaron sin luz.
“Es importante que el mundo no guarde silencio ante este último acto de barbarie rusa. Este ataque es un atentado contra la comunidad cristiana y contra el patrimonio cultural de la humanidad. No puede haber justificación para esto ni para ningún otro ataque ruso similar”, ha denunciado el presidente ucranio, Volodímir Zelenski, a través de sus redes sociales. En su mensaje, el mandatario pedía “una protección más sólida” a la comunidad internacional.
“¡Los rusos han atacado deliberadamente el corazón de uno de los santuarios cristianos más importantes!”, clamaba el jefe de la administración militar de Kiev, Timur Tkachenko, en su canal de Telegram.
El Kremlin lanzó un nuevo ataque masivo contra Ucrania horas después de que el mandatario ruso adulase al líder estadounidense con el pretexto de cumplir 80 años. “El presidente ruso no ocultó su respeto por el espíritu luchador de Donald Trump, su capacidad para resistir los golpes“, explicó después de la llamada el asesor de Exteriores del dirigente ruso, Yuri Ushakov. “Y Donald Trump se sintió conmovido y le dio las gracias, destacando que Vladímir Putin fue el primer líder extranjero que llamó a la Casa Blanca”.
Trump acababa de poner fin este domingo, al menos por ahora, a la guerra con Irán, pero no parece que la invasión rusa de Ucrania vaya a acabar a corto plazo pese a que esta era una de las grandes promesas del norteamericano cuando comenzó sus negociaciones con el Kremlin hace año y medio. Sin embargo, Washington ha hecho un favor a Moscú al reducir su ayuda a Kiev al mínimo.

Según Moscú, “[Trump] manifestó su disposición a influir tanto en sus socios europeos como en Kiev, incluso en la próxima cumbre del G-7″. “Como se señaló [durante la llamada], los recientes ataques contra objetivos civiles en territorio ruso dificultan la solución del conflicto”, añadió Ushakov justo antes de que Rusia bombardease un lugar santo del cristianismo. La cumbre del G-7 arranca este lunes en la localidad francesa de Evián, fronteriza con Suiza con la guerra de Ucrania entre los temas sobre la mesa, junto al fin de las hostilidades en Oriente Próximo.
A pesar de que la ofensiva rusa se ha frenado en seco en los últimos meses, Putin insistió a Trump en que Ucrania “está en una situación crítica”. Sus palabras contrastan, sin embargo, con los ruegos de las tropas rusas.
En un encuentro que Putin mantuvo con soldados de asalto en el Kremlin este viernes por el Día de Rusia, el líder ruso escuchó de su boca que Ucrania cuenta con drones superiores en el campo de batalla y la decisiva red de internet por satélite Starlink, por lo que le instaron a tomar medidas urgentemente. El dirigente ruso, sin embargo, insistió en que su alternativa, Bureau 1440, es “superior en algunos aspectos” pese a que apenas cuenta con una milésima parte de los satélites que tiene su homólogo estadounidense, y uno de los primeros 16 aparatos que lanzaron al espacio este año ya se ha estrellado.
Como comparó un periodista de un diario ruso, Kommersant, aquel encuentro con los soldados evocó los gritos del exjefe de Wagner al alto mando en los momentos críticos del ejército ruso en 2023: “Así es como Yevgueni Prigozhin exigió munición en una ocasión”.







