Una mujer en Manatí, Las Tunas, recurrió a un método desesperado para preservar la insulina de su hijo diabético. Su estrategia es envolver el medicamento con cuidado y bajarlo al fondo de un pozo de agua, donde la temperatura se mantiene entre 10 y 15 grados centígrados.
El video lo publicó Lili Romero en su perfil de Facebook. Ella tuvo que tomar esta medida porque la insulina sin abrir generalmente requiere refrigeración para su conservación prolongada. La exposición excesiva al calor puede reducir la eficacia del medicamento.
Al momento de grabar el video, el poblado de Manatí llevaba entre 25 y 26 horas consecutivas sin corriente. Sin embargo, al publicar el breve audiovisual Romero señaló: «Esto fue ayer. Hoy seguimos de apagón, 46 horas y vamos por más».
«Aquí va la creatividad. Mi forma de seguir soportando. Esto es para que la insulina de mi hijo no se eche a perder», dice Romero al inicio del clip, mientras muestra cómo introduce el medicamento en el pozo.
«Todos los días es la misma historia. Si se echa a perder la insulina y entonces un diabético cómo sobrevive a este mal», expresó.
La pregunta que cierra el video resume el agotamiento de miles de familias cubanas: «¿Ustedes creen que esto es vida? Estar viviendo de la forma natural como si nosotros fuéramos indígenas. ¿Hasta cuándo es esto, señores? ¡Por Dios! No hay una posibilidad de un cambio.»
Los comentarios a su publicación oscilaron entre la solidaridad y la ironía. «Resistencia con creatividad amiga», escribió una persona. Otra apuntó: «Y gracias a Dios que tienes un pozo.» Un tercero ironizó: «La culpa es del bloqueo.»
El 9 de septiembre Romero ya había estallado en redes tras 22 horas de apagón en Manatí. Dos días después reveló que en su zona solo reciben una hora y 45 minutos de electricidad al día.
La insulina debe conservarse entre 2 y 8°C. El calor prolongado la degrada y puede volverla ineficaz o peligrosa. En octubre de 2024, una niña de 13 años con diabetes tipo 1 murió en La Habana en circunstancias vinculadas a los apagones y la posible pérdida de eficacia de su insulina.
En junio de este año, una madre en Villa Clara denunció que su hija de 10 años con diabetes mellitus tipo 1 estaba en riesgo por falta de insulina, insumos agotados y un refrigerador de farmacia averiado, con temperaturas superiores a 35°C.
El pozo de Manatí se ha convertido en el símbolo más crudo de lo que significa sobrevivir la crisis energética cubana cuando un familiar depende de un medicamento que el régimen no puede garantizar ni frío ni disponible.
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