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septiembre 10, 2026
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Por primera vez desde que comenzó la guerra, Ucrania lanzó un ataque contra una planta de gas en el Ártico ruso

FOTO DE ARCHIVO: Se observa una antorcha de gas en el recién inaugurado yacimiento de petróleo y gas de Yuzhno-Rússkoye, a unos 200 km (124 millas) de la localidad de Novy Urengoy, el 18 de diciembre de 2007 REUTERS/Denis Sinyakov (RUSIA)/Foto de archivo
FOTO DE ARCHIVO: Se observa una antorcha de gas en el recién inaugurado yacimiento de petróleo y gas de Yuzhno-Rússkoye, a unos 200 km (124 millas) de la localidad de Novy Urengoy, el 18 de diciembre de 2007 REUTERS/Denis Sinyakov (RUSIA)/Foto de archivo

Un dron ucraniano alcanzó este miércoles, por primera vez en más de cuatro años de guerra, la vastedad helada del Ártico ruso. El objetivo fue una planta de gas natural en Novy Urengoy, ciudad industrial de cerca de 100 mil habitantes rodeada de tundra y gasoductos, apenas al sur del Círculo Polar.

El impacto, ocurrido a una distancia estimada de entre 2.800 y 3.300 kilómetros de la frontera con Ucrania, provocó un incendio en una instalación con capacidad para procesar cerca de 19,5 millones de toneladas anuales de gas condensado. Fue el ataque de mayor alcance del conflicto hasta la fecha.

El gobernador de Yamalo-Nenets, Dmitri Artiujov, confirmó el ataque por Telegram y sostuvo que fue repelido, aunque admitió que la caída de restos del dron provocó el incendio. Añadió que no hubo víctimas y que el personal de la planta fue evacuado.

Foto de archivo ilustrativa de la planta de gas y petróleo Yuzhno Russkoye en Novy Urengoy
Dic 18, 2007. REUTERS/Denis Sinyakov
Foto de archivo ilustrativa de la planta de gas y petróleo Yuzhno Russkoye en Novy Urengoy
Dic 18, 2007. REUTERS/Denis Sinyakov

Artiom Zhoga, representante del Kremlin en el distrito federal de los Urales, escribió en redes sociales que se trataba del primer ataque contra “la parte ártica del distrito federal de los Urales” desde el comienzo de la invasión.

La región de Yamalo-Nenets concentra, según cálculos del medio de investigación ruso Agentstvo, cerca del 80% de la producción de gas natural de Rusia.

Es además el punto de origen previsto del gasoducto Fuerza de Siberia 2, cuyo memorando firmaron Gazprom y la petrolera china CNPC en septiembre de 2025, con una capacidad proyectada de 50.000 millones de metros cúbicos anuales hacia China, aunque sus condiciones comerciales seguían sin cerrarse a mediados de este año.

FOTO DE ARCHIVO: Militares ucranianos permanecen cerca de un dron de combate pesado Kazhan antes de hacerlo volar sobre las posiciones de las tropas rusas, en medio del ataque de Rusia a Ucrania, cerca de la ciudad de primera línea de Chasiv Yar en la región de Donetsk, Ucrania. 15 de mayo de 2025. Oleg Petrasiuk/Servicio de Prensa de la 24ª Brigada Mecanizada Separada Rey Danilo de las Fuerzas Armadas de Ucrania/
FOTO DE ARCHIVO: Militares ucranianos permanecen cerca de un dron de combate pesado Kazhan antes de hacerlo volar sobre las posiciones de las tropas rusas, en medio del ataque de Rusia a Ucrania, cerca de la ciudad de primera línea de Chasiv Yar en la región de Donetsk, Ucrania. 15 de mayo de 2025. Oleg Petrasiuk/Servicio de Prensa de la 24ª Brigada Mecanizada Separada Rey Danilo de las Fuerzas Armadas de Ucrania/

El golpe de este miércoles supera el hito alcanzado apenas dos meses antes, cuando drones ucranianos llegaron a la refinería de Omsk, a unos 2.500 kilómetros de la frontera, entonces el mayor alcance de la guerra.

Aquel ataque cerró la llamada Operación 40 Días de Presión, el 4 de agosto, cuando ya habían sido alcanzadas al menos una vez, según Kiev, las once mayores refinerías de petróleo rusas.

El ritmo de estos ataques no ha dejado de crecer. Hacia octubre de 2025, la BBC ya contabilizaba 21 de las 38 grandes refinerías rusas atacadas desde enero de ese año. En junio de este año, The Economist calculó 685 ataques ucranianos de largo alcance durante 2025 y proyectó más de 800 para 2026.

Según estimaciones de Reuters de abril, la capacidad de refinación rusa había caído un 17%, el equivalente a 1,1 millón de barriles diarios, mientras las exportaciones petroleras se desplomaron un 43% en una sola semana de marzo, con pérdidas cercanas a USD 1.000 millones.

Un dron de ataque en profundidad FP-1 despega para una misión de combate, en medio del ataque de Rusia a Ucrania, en una ubicación no revelada de Ucrania, en 2026 REUTERS/Valentyn Ogirenko
Un dron de ataque en profundidad FP-1 despega para una misión de combate, en medio del ataque de Rusia a Ucrania, en una ubicación no revelada de Ucrania, en 2026 REUTERS/Valentyn Ogirenko

Nada de esto era previsible en febrero de 2022, cuando la invasión rusa hacía prever una guerra de columnas blindadas y artillería masiva. La escasez de armamento pesado obligó a Ucrania a improvisar: unidades de soldados modificaron drones comerciales, comprados en tiendas civiles, para lanzar granadas sobre las posiciones rusas.

De esa urgencia nació el programa Ejército de Drones, impulsado por Mijaílo Fedorov desde el Ministerio de Transformación Digital, que convirtió la fabricación nacional de drones FPV en política de Estado. Ucrania pasó de producir unidades artesanales a fabricar más de un millón de drones FPV en 2024, cifra que volvió a multiplicarse en 2025.

Hoy esos aparatos, de apenas unos cientos de dólares, son responsables de hasta el 80% de los daños en el frente, según el propio Fedorov, una cifra que el diputado Roman Kostenko, titular de la comisión de Defensa del Parlamento, extendió también a las bajas humanas de ambos bandos.

El salto hacia los ataques de largo alcance llegó después, de la mano de empresas como Fire Point, fundada a mediados de 2022 por ingenieros y diseñadores que buscaban un sistema barato y eficaz.

Su dron FP-1, presentado a fines de 2024, cuesta unos 55.000 dólares, frente a los 200.000 de sistemas comparables, y alcanza objetivos a más de 1.600 kilómetros con una ojiva de hasta 120 kilos.

El embajador adjunto de Ucrania en el Reino Unido, Eduard Fesko; el diputado británico Tom Tugendhat; y Mark Wallace, ex embajador de Estados Unidos ante las Naciones Unidas, posan junto a un dron Shahed-136 durante un evento organizado por la organización United Against Nuclear Iran (UANI) en el Parlamento británico, en Londres, el 14 de octubre de 2025 REUTERS/Toby Melville
El embajador adjunto de Ucrania en el Reino Unido, Eduard Fesko; el diputado británico Tom Tugendhat; y Mark Wallace, ex embajador de Estados Unidos ante las Naciones Unidas, posan junto a un dron Shahed-136 durante un evento organizado por la organización United Against Nuclear Iran (UANI) en el Parlamento británico, en Londres, el 14 de octubre de 2025 REUTERS/Toby Melville

La compañía pasó de fabricar 30 unidades mensuales a más de 100 diarias en apenas un año y es responsable de más del 60% de los ataques ucranianos en el interior de Rusia.

Rusia construyó en paralelo su propia industria de drones baratos, por una vía distinta y anterior a la del FP-1 ucraniano. Desde el verano de 2022 importó de Irán el Shahed-136, rebautizado Geran-2, y montó en la planta de Alabuga, en Tatarstán, una línea que pasó de 2.738 unidades en 2023 a un ritmo diario cercano a 170 en 2025.

La inteligencia militar ucraniana calculó que, hacia agosto, Rusia había acumulado unos 6.200 drones Geran, incluidas variantes a reacción capaces de superar los 300 km/h, diseñadas para esquivar las defensas antidrones ucranianas.

El resultado es un conflicto que ya no se decide únicamente en la línea de 1.000 kilómetros de frente, sino también en la carrera entre ambos ejércitos por fabricar y lanzar cada vez más lejos sus drones, una disputa que esta semana llegó hasta la tundra ártica.

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