Dos trabajadores de la Empresa Labiofam de Villa Clara perdieron la vida el martes al asfixiarse con gases tóxicos dentro de un tanque de melaza que les ordenaron limpiar, según relató en Facebook el periodista villaclareño Francisnet Díaz Rondón, quien era amigo personal de una de las víctimas.
Díaz Rondón, periodista del diario oficialista Vanguardia de Santa Clara, publicó el texto el miércoles 17 de junio, el mismo día en que asistió al entierro de su amigo en el cementerio de esa ciudad.
Una trampa mortal en el centro de trabajo
Según explicó el comunicador, uno de los fallecidos -llamado Luis Díaz y conocido por todos como «Yunior»- fue enviado a limpiar un tanque de miel de pulga —término cubano para la melaza, subproducto de la caña de azúcar— cuando los gases acumulados en el interior comenzaron a asfixiarlo.
«Los gases tóxicos concentrados lo comenzaron a asfixiar, flaquearon sus fuerzas, y no pudo lograr salir de aquella trampa mortal», escribió Díaz Rondón.
Lo peor es que un compañero intentó rescatarlo y también murió en el acto.
«Más doloroso aún fue que otro amigo suyo y compañero de labor, Eduardo, acudió a auxiliarlo y también pereció en el acto. Dos vidas perdidas, hijos huérfanos, compañeras de sus vidas destrozadas y dos familias enlutadas por un accidente laboral que no debió ocurrir», lamentó el periodista.
Valga precisa que la melaza puede fermentar y generar gases como dióxido de carbono que, al ser más pesados que el aire, se acumulan en la base de tanques cerrados y desplazan el oxígeno, causando asfixia en minutos.
La normativa internacional para espacios confinados exige ventilación previa, medición de gases y equipos de protección antes de cualquier entrada.
«El 'Antes de…' es más importante que el 'Después de…’»
Sin señalar directamente a la dirección de Labiofam, Díaz Rondón reflexionó sobre la evitabilidad de la tragedia.
«Aunque a veces se le da la catalogación de accidente a situaciones perfectamente evitables, porque para cualquier tarea de riesgo todas las medidas y protección son pocas. En estos asuntos el 'Antes de…' es más importante que el 'Después de…’», apuntó.
El periodista describió a Yunior como un hombre noble y trabajador, oriundo de Cascajal.
«Yunior era un luchador incansable para darle el mejor bienestar a su familia. Cuando no tenía compromisos en Labiofam salía a la calle a vender cilantro, ají cachucha y otras especias. Ganándose la vida honradamente», precisó Francisnet.
El comunicador villaclareño detalló además las circunstancias en que él y su amigo ahora fallecido se habían conocido.
La indignación en redes sociales
La publicación desató una ola de cuestionamientos sobre la falta de medidas de seguridad en la empresa.
«¡Qué triste suceso y qué irresponsabilidad de esa empresa que no tomó las medidas pertinentes para proteger la vida de dos trabajadores!», escribió un comentarista.
«Sin dudas son evitables, cuánto dolor para su familia por una falta ajena»; «¿Y los responsables?»; «A veces los accidentes no son tan accidentes», escribieron otros internautas.
«Muy triste pérdida, gran hombre con grandes valores. Luis dejó huellas en cada rincón donde vivió y trabajó», escribió uno de quienes lo conocieron.
Hasta el cierre de esta nota, no hay más datos disponibles sobre las circunstancias del lamentable incidente. Ni la empresa villaclareña ni medios oficialistas de prensa han hecho referencia al trágico suceso.
Un patrón que se repite
Este accidente no es un hecho aislado. En los últimos años, en correspondencia con el aumento de la crisis económica en Cuba, se ha disparado la cifra de accidentes laborales en el país, lamentablemente varios de ellos mortales, sobre todo en el ámbito eléctrico.
En días recientes, el electricista Osmani Rosales Núñez murió electrocutado en Cárdenas, Matanzas, mientras reparaba una avería.
A ello se suma otro accidente trágico reciente: el 26 de mayo, dos personas fallecieron en Baracoa al inhalar gases tóxicos de una motobomba mientras limpiaban un pozo, en circunstancias casi idénticas a las descritas por Francisnet en el caso de Labiofam.
El contexto estadístico es alarmante: según la Oficina Nacional de Estadísticas e Información (ONEI), en 2024 se registraron 934 accidentes laborales en Cuba y 52 muertes -una por semana- con un índice de mortalidad que creció casi un 60% respecto al año anterior.







