El cubano José Pablo Santovenia Gómez, de 63 años, murió tras recibir un disparo en la noche del sábado en la zona rural de La Ferte, cerca de Coliseo, en la provincia de Matanzas.
Uno de los primeros en denunciar el trágico suceso fue el matancero Christian Arbolaez en su perfil de Facebook.
Según la citada fuente, el hecho ocurrió alrededor de las 11:00 de la noche del sábado 15 de agosto en La Ferte, un poblado del municipio de Limonar, a unos cuatro kilómetros al suroeste de Coliseo.
Según la versión difundida por Arbolaez, alguien gritó desde afuera de la vivienda para avisar a José Pablo que el portón de su casa se había quedado abierto; él salió a cerrarlo y, poco después, se escuchó un disparo.
Según la versión difundida por Arbolaez, una de las hipótesis es que se trató de un intento de robo, aunque no existe confirmación oficial sobre las circunstancias exactas ni sobre la identidad de los responsables. Tampoco se habían reportado detenidos al momento de la publicación.
A la gravedad del hecho violento se sumó otro elemento que generó especial indignación: la demora de las autoridades en acudir al lugar del crimen.
El cuerpo de José Pablo permaneció en el sitio desde las 11:00 de la noche del sábado hasta aproximadamente las 3:00 de la tarde del domingo —unas 16 horas—, cuando finalmente fue trasladado a Medicina Legal.
Christian Arbolaez cerró su publicación con una frase que sintetiza la indignación colectiva: «Nadie debería morir, y mucho menos así».
¿Quién era José Pablo?
Nacido el 28 de enero de 1963, era conocido en su comunidad como un hombre de campo, dedicado a sus vacas y caballos, y apreciado por quienes lo rodeaban.
En el apartado de comentarios de la citada publicación, una internauta que lo conocía lo recordó como «un hombre muy trabajador, siempre dedicado a su finca y sus animales».
Otro lo describió como «hombre sencillo, honesto, súper trabajador».
Entre los comentarios también aparecieron familiares: la usuaria Yudit Hernandez escribió «EPD mi tío. Te amamos. Que Dios te tenga en la Gloria».
Reacciones en redes: Miedo, rabia y desconfianza
La reacción en redes desbordó las condolencias y se convirtió en un termómetro del estado de ánimo de muchos cubanos frente a la inseguridad.
«Estamos viviendo en un susto constante»; «Ya andan con armas de fuego así en la calle. ¡Cómo ha cambiado mi Cuba! Nunca pensé ver cosas como estas en mi país»; «Es muy triste lo que se está viviendo en Cuba […] luchan día a día para sobrevivir y vienen unos delincuentes a arrebatar lo que con sacrificio han logrado», fueron otros comentarios.
La exigencia de justicia fue unánime.
«A la justicia le pido que haga su trabajo, porque José merece justicia», escribió una usuaria identificada como Silva.
Un patrón que no cede en Matanzas
El crimen se produce en un contexto de escalada sostenida de la violencia en Cuba, documentada en los últimos meses por observatorios independientes.
El Observatorio Cubano de Auditoría Ciudadana registró 2833 delitos verificados en 2025, un 115 % más que en 2024.
En 2026, Cubalex contabilizó 28 asesinatos solo en abril, y Cuba cayó 11 posiciones en el Índice de Paz Global, hasta el puesto 109 de 163 países.
Matanzas acumula varios episodios violentos recientes: entre ellos, el asesinato de un hombre en Cárdenas en mayo, un tiroteo mortal frente al bar Mai Mai en Colón en julio y la muerte de un joven de 19 años en la playa El Tenis a comienzos de agosto.









