El médico cubano Glen Ronald Tamayo Valdéz, residente en Holguín, relató que actualmente trabaja como cajero en una empresa privada después de quedar apartado de la labor sanitaria que asegura querer continuar ejerciendo.
«Me pusieron a elegir: entre viajar y vivir, entre ser médico y comer», escribió Tamayo en una publicación en Facebook, donde explicó las razones que lo llevaron a buscar otra fuente de ingresos.
El profesional contó que algunas personas se sorprenden cuando lo encuentran detrás de una caja registradora y le preguntan si abandonó definitivamente la medicina. Su respuesta es tajante: «Yo no he dejado nada».
Según su testimonio, uno de los principales obstáculos es la ubicación laboral que le correspondería dentro del sistema de salud.
Tamayo afirmó que tendría que desplazarse diariamente hasta un municipio situado a decenas de kilómetros de su vivienda, pese a que, según señaló, a unos 500 metros de su casa existe un hospital con déficit de especialistas.
La distancia, explicó, convierte el transporte en un gasto imposible de asumir con su salario. «¿Por qué tengo que gastar en transporte diario 5,000 pesos, si me pagan solo 10,000 en un mes?», cuestionó.
«¿Acaso hay que trabajar en algo más para poder trabajar en salud?», añadió.
Tamayo insistió en que continúa dispuesto a regresar. «Yo no he dejado nada. Yo acepté su regulación. Yo quiero trabajar en salud. Mañana mismo, si me llaman. Pero tengo que comer, quiero sentir, quiero llegar a mi casa y contarle a mi familia el bien que hice a alguien, lo útil que fui», afirmó.
El médico también describió cómo vive el cambio del trabajo sanitario a una empresa privada. «Seguiré de cajero, imaginando que estoy en un cuerpo de guardia, firmando por costumbre cuando ponga el cuño de la empresa y tratando con amor a todo aquel que llega a mí», escribió.
«Extrañando lo que fui, lo que soy y lo que seré siempre. Porque eso nadie me lo puede quitar», concluyó.
El testimonio de Tamayo llega apenas dos meses después de que Cuba modificara nuevamente los salarios del sector sanitario.
La Resolución 17/2026 estableció una nueva escala salarial para médicos y otros trabajadores de la salud, con vigencia desde julio y pagos a partir de agosto.
La nueva escala fija, por ejemplo, un salario base de 7,045 CUP mensuales para un médico no especializado o recién graduado y de 8,880 CUP para un especialista de segundo grado, antes de sumar pagos adicionales por guardias, nocturnidad, antigüedad u otras condiciones.
Sin embargo, los testimonios de profesionales que aseguran no poder sostenerse con esos ingresos han continuado apareciendo.
En mayo, la especialista en Medicina General Integral Liliana Isabel Salazar Villariño explicó que había dejado de ejercer porque sus ingresos no alcanzaban para mantener a su hijo.
Según relató entonces, ni siquiera realizando más de cinco guardias mensuales su salario llegaba a 10,000 pesos.
Meses antes, otra doctora había mostrado que necesitó 13,050 pesos para una compra básica de alimentos que ni siquiera cubría todas sus necesidades del mes y reconoció que también trabajaba en el sector privado para completar sus ingresos.
En agosto, el médico especialista Daniel Del Toro González, del Hospital Pediátrico de Las Tunas, volvió a poner cifras al problema al señalar que su salario base no alcanzaba para comprar simultáneamente un paquete de pollo, aceite y un cartón de huevos.












