Una Colombia polarizada salió a votar como nunca antes y, por primera vez desde que hay segunda vuelta, quedó el estrecho resultado electoral en una suerte de espera. El resultado del preconteo indica con números hasta el momento claros y difícilmente reversibles que Abelardo de la Espriella es el ganador. Ese resultado del preconteo lo “reconoció” su rival Iván Cepeda, pero dijo que solo hasta que haya el proceso oficial del escrutinio habrá un reconocimiento real.
El ultraderechista De la Espriella —quien celebró con un tono conciliador— ganó de acuerdo con esos resultados preliminares y, si bien aún no se le puede llamar presidente electo oficialmente, los números dejan cuatro conclusiones claras: hay un país completamente dividido, Cepeda casi roza la remontada, el escrutinio será la palabra más usada en las próximas horas y la gente en Colombia cada vez vota más.
Aún no se sabe el ganador oficial en Perú, y Colombia parece sumarse a la nueva regla en muchos países de la región: hay un país muy dividido en cuyas elecciones se enfrentan dos bandos muy opuestos. La polarización, así, es el manto que lo cubre todo: en segunda vuelta llegaron extremos y hay dos mitades.
Para explicar esto sirven las palabras de la analista Cristy Ramírez a CNN: hay un votante cada vez más polarizado y en cada elección parece que se da “una batalla por el alma o la supervivencia del país”.
El reto para De la Espriella, de ser confirmado presidente electo, es claro: la gobernabilidad. El analista Andrés Flórez señaló que con un Congreso fragmentado, conseguir mayorías sería muy difícil. El presidente tiene que hacer consensos.
La diferencia es muy corta, unos 250.000 votos. Pero eso, en términos del proceso electoral, es suficiente para pensar que el escrutinio confirmará el preconteo. No hay antecedentes o sospechas actuales de equivocaciones o fraude masivos, y el sistema colombiano (elogiado internacionalmente) tiene las suficientes garantías para que el preconteo sea confiable. La conclusión: De la Espriella gana por muy poco. Y eso quiere decir que no será superpoderoso.
Un dato que podría ser elocuente: hubo más votos en blanco (420.000) que los votos de diferencia. Eso también muestra que, en el país dividido, aún hay gente por convencer. Y para gobernar, así como para futuras elecciones, los políticos tienen que tener eso en cuenta.
¿Puede De la Espriella buscar esos consensos necesarios? El estratega Ángel Beccassino cree que podría cambiar su tono bélico de campaña una vez que gobierne. “No hay que olvidar que De la Espriella es un litigante muy hecho a la dramaturgia de los juicios penales”, dijo.
Catalina Valencia, coordinadora en Fundación Paz y Reconciliación (Pares), dice que De la Espriella mostró en campaña “un talante un poco autoritario” y tendría poca capacidad de llegar a consensos.
Flórez dice que De la Espriella debería actuar como presidente electo y llamar a la unión de los colombianos.
En su discurso de victoria, De la Espriella en efecto sí apeló a esa unión, dijo que no hay vencidos y que no habrá vencedores ni vencidos. Dijo que respetará los derechos de quienes no votaron por él y que busca convencerlos con resultados.
El oficialista Iván Cepeda pasó de 9,6 millones de votos en primera vuelta a 12,6 sen segunda: un crecimiento de tres millones. De la Espriella, en cambio, pasó de 10,3 a 12,9; es decir, un aumento 2,6 millones de votos. Quiere decir que Cepeda ganó más terreno.
Cepeda se desprendió de los lastres de Petro: descartó convocar una Asamblea Nacional Constituyente, matizó su propuesta económica; además, le dio menos protagonismo a su candidata a vicepresidenta, Aída Quilcué, criticada por no tener credenciales académicas o profesionales para asumir el cargo de tener que reemplazar al presidente; también, el candidato se mostró más abierto y cambió su estrategia de comunicaciones e impulsó su campaña digital. Además, apeló a un mensaje de diálogo y defensa de la vida en contraste con la declaración de “destripar” a los opositores del ultraderechista De la Espriella.
Esos cambios funcionaron hasta cierto punto. Convenció a los votantes de otros partidos y a algunos indecisos. Pero en los pocos días entre primera y segunda vuelta, eso no fue suficiente. El enfoque de De la Espriella de recuperar la seguridad y ser implacable con las medidas que necesita el país triunfó.

Cepeda sobre elecciones en Colombia: “El preconteo lo reconocemos como un dato que es aún no oficial ni vinculante”
Y en su discurso en la tarde del domingo, después de decir que solo reconocerá los resultados cuando haya el escrutinio final: habló más como un líder opositor que como un candidato ganador. Se refirió a la defensa de los derechos adquiridos y de los enfoques de Gobierno de Petro.
Cepeda, quien lleva dos décadas en el Congreso, está acostumbrado a ser un líder opositor, y, como dijo el analista Miguel Andrés Jaramillo Luján, ya apunta a su candidatura en 2030. Quedó con un caudal importante. Hay que recordar que Cepeda surgió como el verdadero aspirante del oficialismo hace menos de un año.
Y por eso también en su discurso recuperó la figura de Petro (le agradeció al “compañero presidente”) y, como analizó Janiel Melamed en CNN, Cepeda entiende que Petro sigue siendo un personaje preponderante.
Desde que Colombia tiene segunda vuelta (tras la Constitución de 1991), es la primera vez que hay un resultado tan reñido, de menos de un punto porcentual de diferencia. En 1994 Ernesto Samper derrotó a Andrés Pastrana con 2% de distancia, pero en esa elección la participación fue de solo 43 %.
Y desde que el preconteo indica con certeza y rapidez los resultados electorales, es la primera vez que un presidente y un candidato derrotado hablan de esperar al escrutinio. El analista Andrés Flórez dice que el mensaje de Petro en ese sentido “es una mina quiebrapatas”. Petro no es la autoridad electoral del país, por lo que su declaración es solo una opinión, si bien es cierto que solo será oficial el resultado cuando termine el escrutinio.
Y ese escrutinio debe sortear las impugnaciones que anunció Cepeda. Pero de nuevo: difícilmente el escrutinio va a cambiar el resultado del preconteo. El registrador Hernán Penagos le explicó al corresponsal Fernando Ramos que es prácticamente imposible, por la garantía del software y la vigilancia de más de 1600 observadores internacionales, que haya una discrepancia que cambie la victoria de De la Espriella.
Hoy gana la democracia, dijo De la Espriella luego de votar
“La democracia es una fiesta y la fiesta estuvo concurrida”, dijo el analista Flórez. La participación electoral aumentó 15% frente a 2022. Es, entonces, la mayor votación de la historia en Colombia.
En el ambiente polarizado eso habla muy bien de la democracia colombiana y a la vez indica lo desafiante que será gobernar para quien llegue al poder. La gente salió a votar como nunca antes y la oposición no puede ser ignorada. Y mucho menos “destripada”, como dijo alguna vez De la Espriella.
Votó el 63 % de los electores, y la abstención bajó de 40 % por primera vez desde las elecciones de 1998.
En un país donde el voto no es obligatorio y la abstención siempre ha sido una mancha en las elecciones, que ahora los colombianos voten más (así sea en medio de indignación y un escenario pugnaz) quiere decir que la mayoría de los votantes está comprometido con la política y la decisión no la toman unos pocos.
En la medida en que no haya violencia o enfrentamientos por los resultados finales, aunque el país esté polarizado, las elecciones seguirán siendo otro componente del común denominador del Estado colombiano, con todas sus falencias: las instituciones son fuertes.
Y el próximo presidente debe recordar eso. Porque para enfrentar el enorme déficit fiscal que deja Petro, necesitará toda la institucionalidad en su mejor expresión.







