La Habana/En la esquina de San Martín y Escobar, en Centro Habana, quien se atreva a tirar un papelito a la calle se puede encontrar con un problema. Tras meses conviviendo con un vertedero que llegó a obstaculizar el tránsito, los vecinos limpiaron todo, colocaron carteles de advertencia y contrataron a custodios improvisados para impedir que alguien volviera a arrojar basura.
En las paredes destacan varios carteles: “No echar basura. Multa de 50.000 pesos”. Los avisos llevan la firma de la Policía Nacional, y añaden que los desechos deben llevarse a Lealtad y Dragones. A falta de combustible para los camiones encargados de la limpieza de la ciudad, la población ha tomado la iniciativa para resolver en su calle un grave problema de salubridad pública.
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La esquina a la que hace referencia el cartel, a pocas cuadras de allí, está junto a la estación policial de Zanja, y ostenta uno de los mayores vertederos de la zona. La acumulación de desperdicios ocupa prácticamente toda una cuadra y en algunos puntos alcanza los dos metros de altura. Frente al restaurante Dragón Chino, el paso es imposible debido al volumen de los desechos y el olor obliga a los peatones a cubrirse con nasobucos.
En San Martín y Escobar, 14ymedio presenció una disputa acalorada de los residentes con una mujer que pretendía incumplir las nuevas reglas de la esquina. La señora quería deshacerse de un viejo caldero allí donde normalmente arrojaba los desperdicios. Los vecinos la enfrentaron. Uno de ellos la sujetó por un brazo mientras le advertía que avisaría al jefe de sector y que sería denunciada ante la Policía. La discusión subió de tono durante varios minutos, la mujer incluso amenazó con golpear al vecino con el mismo caldero, hasta que desistió y se fue a botar la basura en otra parte.
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“Tuvimos que preocuparnos nosotros porque nadie hacía nada”, explicó una vecina, todavía acalorada por la discusión. El conductor de un bicitaxi, que pasaba en ese momento a su lado, defendió a la infractora: “¿Cuál es el lío? Si el Gobierno no hace nada…”
El problema de la basura enfrenta a los vecinos entre sí. Cada esquina intenta protegerse por su cuenta. Las que logran mantenerse limpias desplazan el problema hacia las cuadras cercanas. Algunos residentes contratan a estos custodios y colocan carteles con las amenazas de multas. En una esquina, incluso, se anuncia que hay cámaras de seguridad.
Ante el cúmulo de desechos durante meses, los vecinos y el propio servicio de Comunales se dedicaron a prenderles fuego, con todas las consecuencias tóxicas para la población. "Ahora, hemos entrado en una nueva etapa: “Es la guerra de las esquinas”, resume una residente del barrio.
Las imágenes registradas por este diario muestran esa realidad ya cotidiana en Centro Habana. Cada comunidad ha empezado a inventar sus propios modos de sobrevivir a la basura. Las calles que no contratan custodios se han convertido en gigantescos vertederos, y en ellos es común ver a ancianos buscando alimentos entre los desperdicios.
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El usuario Enrique de la Osa compartió recientemente en Facebook imágenes de San Martín y Escobar antes de la limpieza organizada por los vecinos. En las fotografías se aprecia una masa compacta de basura acumulada durante semanas, con fuego y humo brotando de los desperdicios, mientras los vecinos intentan seguir la vida cotidiana a su alrededor.
La esquina está limpia hoy, pero la basura no ha desaparecido, simplemente se ha acumulado en otro lugar. Como el problema estructural del país, que se desplaza sin resolverse y crece cada día más.







