Después de 35 años de posesión, el Grupo Benetton ha acordado la venta de las 900.000 hectáreas de campos que poseía en Argentina. Con la operación, cerrada a un precio no informado, el holding italiano se desprende de las inversiones en ganadería y agricultura que tenía en el país sudamericano y que, en la región patagónica, le valieron un histórico conflicto con los pueblos originarios mapuches por la propiedad de las tierras. Los compradores son ejecutivos de la empresa agropecuaria y energética Adecoagro, controlada desde el año pasado por Tether, emisora de la criptomoneda homónima o USDT.
Los terrenos vendidos están ubicados en cuatro provincias argentinas: la gran mayoría en las jurisdicciones patagónicas de Santa Cruz, Chubut y Río Negro, y un porcentaje menor en la de Buenos Aires. Las 900.000 hectáreas pertenecen a las dos empresas que ahora vende Benetton, Compañía de Tierras Sud Argentino (CTSA) y Ganadera Cóndor.
Hasta ahora, las principales actividades en esas tierras son la agricultura en el distrito bonaerense (papa, trigo y maíz) y la ganadería en la Patagonia, con unos 300.000 animales. Aunque también incluye crianza de vacas, la ganadería es especialmente ovina, para la producción de lana y carne.
El Grupo Benetton, cuyo origen se remonta a un emprendimiento familiar en los años sesenta, en la región italiana del Véneto, dio sus primeros pasos en Argentina hacia 1983, cuando ya era uno de los gigantes globales de la industria textil y la moda. Su gran inversión en el país está fechada en 1991: ese año compró CTSA, la compañía creada por capitales ingleses a fines del siglo XIX, bajo el nombre The Argentine Southern Land Company Limited. Como parte del conglomerado Edizione Holding, CTSA fue desde entonces un proveedor clave de lana para su producción textil. La venta de sus tierras y empresas en Argentina se inscribe en un contexto crítico para la marca Benetton, con millonarias pérdidas que derivaron en cierre de tiendas y despidos el año pasado.
La comunidad mapuche reclama los dominios de la CTSA, una fracción de lo que considera su territorio ancestral, que abarcaba la Patagonia desde el océano Atlántico hasta el Pacífico. Al este de los Andes, la región fue ocupada por el Estado argentino con la llamada Campaña del Desierto, el operativo que desplazó o eliminó a las poblaciones indígenas entre 1878 y 1885. Los mapuches han visibilizado sus exigencias durante las últimas dos décadas con diversas protestas, ocupaciones de terrenos y manifestaciones. Desde 1994, la Constitución de Argentina reconoce “la preexistencia étnica y cultural de los pueblos indígenas” y les garantiza “la posesión y propiedad comunitarias de las tierras que tradicionalmente ocupan”.
Los compradores de las empresas y las tierras cedidas por Benetton son socios dueños de Adecoagro, no la compañía como tal, según precisaron fuentes vinculadas a la operación. Fundada en 2002 en Argentina, Adecoagro es una de las más grandes empresas agroindustriales de Sudamérica, extendida al sector energético y con inversiones también en Brasil y Uruguay. Desde marzo de 2025, su mayoría accionaria (más del 70%) es controlada por la empresa de criptomonedas Tether, con sede en El Salvador. El año pasado, junto con la Asociación de Cooperativas Argentinas (ACA), Adecoagro compró la planta de fertilizantes Profertil, hasta entonces en manos de la petrolera estatal YPF.
La propiedad masiva de tierras se ha instalado entre las preocupaciones de la ciudadanía de Argentina desde que el Gobierno de Javier Milei intentó derogar los límites a la compra de territorio por parte de empresas o ciudadanos extranjeros. El Ejecutivo ultra debió dar marcha atrás con su proyecto, ante un amplio rechazo social.














