La dolarización plena permitiría reducir considerablemente la inflación en Venezuela, eliminar el riesgo de devaluación y generar mayor confianza entre los inversionistas, dijo este martes Pedro Palma, director de la firma de consultoría Ecoanalítica, en el foro Perspectivas Económicas 2027.
El economista y experto en políticas públicas destacó que esos beneficios podrían obtenerse a corto plazo, aunque advirtió que adoptar el dólar como moneda única también implica riesgos para la competitividad, las finanzas públicas y el crecimiento económico del país.
Añadió que por eso es necesario considerar los matices y alternativas para atender la economía.
Dolarización plena vs. dolarización parcial
Palma explicó que Venezuela experimentó una dolarización parcial durante la hiperinflación de 2018, 2019 y 2020, cuando se extendió el uso del dólar en transacciones comerciales y depósitos bancarios, mientras el bolívar continuaba en circulación.
A diferencia de ese modelo bimonetario, la dolarización plena supone eliminar el bolívar y utilizar exclusivamente dólares para pagar salarios, efectuar operaciones bancarias, contratar servicios y ejecutar los ingresos y gastos del gobierno.
“La dolarización plena trae una serie de ventajas, una serie de aspectos favorables, sobre todo en lo inmediato, en el corto plazo, que es lo que hace a esa dolarización más atractiva y es lo que lleva a muchísima gente a ver en la dolarización plena el camino a seguir”, expresó el economista.
Entre sus principales ventajas destacó la reducción de la inflación y la eliminación del riesgo cambiario, debido a que las autoridades nacionales perderían la capacidad de modificar el tipo de cambio.
Esa estabilidad también favorecería la confianza de los inversionistas, que dejarían de estar expuestos a las devaluaciones de la moneda nacional.
¿Qué necesita Venezuela para dolarizar su economía?
El experto señaló que implementar una dolarización plena requiere establecer un tipo de cambio adecuado para convertir los bolívares en dólares y evitar distorsiones que afecten el poder adquisitivo.
También advirtió que Venezuela necesitaría suficientes reservas líquidas en divisas para garantizar el funcionamiento de la economía, transformar los depósitos bancarios y permitir que las instituciones financieras respondan a los retiros de sus clientes.
Otro requisito sería contar con bancos sólidamente capitalizados, acceso constante a divisas y relaciones de corresponsalía con instituciones financieras internacionales.
Atención al gasto público y la dependencia del petróleo
El director de Ecoanalítica explicó que la dolarización impone restricciones prácticamente absolutas en materia cambiaria y limita considerablemente la política monetaria. Sin embargo, no garantiza la disciplina fiscal ni impide que el gobierno aumente el gasto público.
Según dijo, las autoridades podrían continuar financiando sus gastos mediante endeudamiento externo o mediante la emisión de obligaciones en dólares adquiridas por el Banco Central o la banca nacional.
Recordó que este mecanismo contribuyó al fracaso de la dolarización en Zimbabue, donde el gobierno recurrió a obligaciones en dólares para financiar el gasto público.
Palma advirtió que la dependencia de Venezuela de los ingresos petroleros representa una vulnerabilidad importante. Una caída de los precios internacionales del crudo reduciría las divisas disponibles y los ingresos fiscales, con consecuencias sobre la actividad económica y el empleo.
Por ello considera prioritario diversificar la economía, impulsar la producción nacional y desarrollar exportaciones distintas al petróleo, aunque indicó que la actividad petrolera seguirá siendo fundamental para el país.
Sin embargo, explicó que la dolarización plena podría dificultar esa diversificación porque impediría utilizar ajustes cambiarios para preservar la competitividad de los productos venezolanos frente a otros países.
Sostuvo que aunque la dolarización ofrece ventajas inmediatas, sus restricciones podrían resultar especialmente costosas para Venezuela a mediano y largo plazo.
¿Hay alternativa a la dolarización?
Como alternativa a la dolarización plena, el especialista planteó adoptar reformas similares a las implementadas en Perú y Brasil para controlar la inflación sin renunciar a las herramientas de política económica.
“Una de las cosas que nos critican a nosotros los economistas es que si ustedes hablan de no a la dolarización, ¿y después qué? ¿Entonces qué, seguir devaluando, seguir en este mismo desastre, seguir con los políticos irresponsables, que aquí no hay que hacer nada? No, obviamente que no. Hay que tener una propuesta alternativa. Y esas propuestas no son cosas nuevas que estamos inventando los economistas, son cosas que ya se han vivido en otros países de la América Latina”, dijo.
Entre las principales medidas destacó garantizar la autonomía e independencia del Banco Central, prohibir el financiamiento monetario del déficit público y establecer metas de inflación respaldadas por políticas económicas coordinadas.
Propuso asimismo implementar reglas fiscales que limiten los desequilibrios del gasto público y mantener una política cambiaria flexible que permita responder a las necesidades de competitividad de la economía.
Señaló que la experiencia peruana demuestra que es posible alcanzar estabilidad monetaria y crecimiento económico mediante acuerdos institucionales que permitan coordinar las políticas fiscales, monetarias y cambiarias.
El economista considera que ese camino permitiría enfrentar la inflación y promover el crecimiento sin asumir las consecuencias que impondría una dolarización plena en Venezuela.















