Los XXV Juegos Centroamericanos y del Caribe Santo Domingo 2026, cuya ceremonia inaugural fue el pasado 24 de julio en el Centro Olímpico Juan Pablo Duarte, representan, mucho más que una competencia deportiva. Para especialistas vinculados al turismo, la economía y la infraestructura, el evento constituye una oportunidad para fortalecer la proyección internacional de República Dominicana, dinamizar distintos sectores productivos y construir un legado que trascienda las dos semanas de competencia.
La edición 2026, considerada como los “Juegos del Centenario”, reúne a más de 7,200 atletas y oficiales de 37 países y territorios, quienes compiten en 40 deportes y 57 disciplinas. Es la tercera ocasión en que República Dominicana funge como sede, luego de las ediciones de 1974 y 1986. Sin embargo, más allá de los resultados deportivos, expertos consultados por elDinero coinciden en que la relevancia del evento debe medirse por su impacto económico, turístico, institucional y social.
El presidente de Creando Sueños Olímpicos (CRESO), Felipe Vicini, valoró el impacto multidimensional de los Juegos. Al reconocer el apoyo constante del presidente Luis Abinader, afirmó que el principal reto después de Santo Domingo 2026 será mantener la inversión y la coordinación entre el Ministerio de Deportes, el Comité Olímpico Dominicano y el sector privado para garantizar la continuidad del desarrollo deportivo.
Explicó que la formación de atletas de alto rendimiento es un proceso que toma años y requiere recursos oportunos para que los deportistas puedan cumplir con sus programas de entrenamiento, “fogueos” y competencias clasificatorias.
Asimismo, destacó que estos Juegos servirán para identificar a la nueva generación de atletas que relevará a quienes se encuentran en la etapa final de sus carreras. A su juicio, esta competencia representa una oportunidad para evaluar a los talentos emergentes en medio del ciclo olímpico y fortalecer la base de futuros representantes del país en eventos internacionales.
“Lo más importante es que los fondos tienen que llegar a tiempo, porque el atleta no se crea de un día a otro, toma tiempo. Muchos de los atletas que nosotros tenemos en CRESO empezaron a entrenar, empezaron su programa hace seis, siete años, y ahora es que están haciendo su debut en algún juego”, expresó Vicini a elDinero.
Para Yerik Pérez, presidente de la Asociación Dominicana de Turismo Deportivo (Adotur), se trata del evento multideportivo de mayor impacto recibido por el país en décadas. Explica que la importancia económica no radica únicamente en la llegada de los atletas, sino en todo el ecosistema que los acompaña. “En términos hoteleros, cada delegación multiplica su número de competidores”, afirmó a elDinero.
Además de los deportistas, llegan entrenadores, dirigentes, personal técnico, periodistas, familiares y aficionados, generando una demanda que beneficia directamente a hoteles, restaurantes, transporte, aeropuertos, comercios, empresas de eventos y pequeños negocios.
Pérez destaca que cada visitante representa consumo, generación de empleo e ingresos para miles de familias. También resalta que el turismo deportivo tiene características especialmente atractivas porque moviliza viajeros con un gasto superior al promedio, estadías más largas y una mayor probabilidad de regresar al destino.
“Cada visitante es consumo, empleo e ingreso para familias dominicanas. Y no se trata de un visitante cualquiera: según la Organización Mundial del Turismo, el turismo deportivo representa cerca del 10% del gasto turístico global y moviliza a un viajero de alto valor, que gasta por encima del promedio, permanece más días y tiende a regresar”, expresó el representante de Adotur.
Desde la perspectiva empresarial, Juan Bancalari, presidente de la Asociación de Hoteles y Turismo de la República Dominicana (Asonahores), considera que el turismo deportivo es uno de los segmentos de mayor crecimiento a escala mundial y una herramienta efectiva para diversificar la oferta turística nacional.
“Este tipo de eventos genera un efecto multiplicador que beneficia a toda la cadena de valor del turismo, impulsa el desarrollo de las economías locales y fortalece el posicionamiento internacional del país como un destino competitivo, moderno y preparado para recibir grandes acontecimientos”, destaca.
De su lado, el economista Huáscar Jiménez, presidente del Centro de Estudios de Turismo y Desarrollo Local (Cetdel), sostiene que los grandes eventos deportivos duran apenas algunas semanas, pero pueden generar efectos durante décadas. Explica que el deporte ha evolucionado hasta convertirse en una industria capaz de atraer inversiones, estimular el turismo, impulsar las industrias creativas y fortalecer las capacidades institucionales de los países.
Jiménez señala que el turismo deportivo representa alrededor del 10% del gasto turístico global y tiene un valor superior a US$1.3 billones, con perspectivas de crecimiento. Desde esa óptica, los Juegos Centroamericanos y del Caribe Santo Domingo 2026 constituyen una oportunidad para convertir un acontecimiento deportivo en una estrategia de desarrollo económico nacional.
“La magnitud del evento respalda esta visión. Además de los más de 6,200 atletas participantes, el país recibe cerca de 3,000 entrenadores, técnicos y personal de apoyo, así como miles de voluntarios que contribuyen a la realización de 483 pruebas deportivas”, destaca.
A su juicio, el legado no se limita a la infraestructura. También incluye experiencia acumulada, conocimientos técnicos, capacidades de organización y capital humano especializado que podrá aprovecharse en futuras competencias internacionales.
Infraestructura
Para la celebración de los Juegos, el Estado dominicano destinó aproximadamente US$160 millones a la construcción y remodelación de 16 instalaciones deportivas. Jiménez considera que esta inversión debe analizarse desde una perspectiva de largo plazo, ya que tiene el potencial de generar beneficios permanentes para la economía, el turismo y el desarrollo nacional. Al respecto, la ingeniera civil Ydalia Martínez Mejía, especialista en estructuras y proyectos de inversión pública, entiende que las obras permitieron atender necesidades históricas de infraestructura deportiva.
“La celebración de los Juegos constituyó el motor que permitió convertir estas intervenciones en una realidad”, subrayó Martínez en entrevista a elDinero.
Destacó que las intervenciones en el Centro Olímpico Juan Pablo Duarte y el Parque del Este se hicieron bajo estándares internacionales, ofreciendo mejores condiciones para el entrenamiento y la competencia de los atletas dominicanos.
Martínez considera que estas instalaciones deben transformarse en espacios permanentes para el deporte, la recreación y la convivencia ciudadana. También enfatiza la necesidad de garantizar acceso inclusivo para personas con discapacidad, adultos mayores, niños y mujeres.
Jiménez resalta la decisión de destinar la Villa Olímpica de Ciudad Juan Bosch a proyectos de viviendas de bajo costo, una medida que considera un ejemplo de legado planificado. Sin embargo, advierten que el desafío principal será asegurar el uso continuo y sostenible de las demás infraestructuras mediante modelos de gestión que integren al Estado, los gobiernos locales, las federaciones deportivas y el sector privado.
Inclusión y oportunidades
Los especialistas identifican beneficios sociales derivados de la inversión deportiva. Durante estos Juegos, 329 mujeres integran la delegación dominicana, equivalentes al 44.3% de los 741 atletas nacionales participantes. El Ministerio de la Mujer destacó que el incremento de la participación femenina contribuye a promover la igualdad de oportunidades.
La ingeniera Martínez sostiene que la sostenibilidad de las instalaciones dependerá de una visión inclusiva y territorial. “La sostenibilidad de estas instalaciones dependerá, en gran medida, de que su uso posterior sea planificado con una visión inclusiva, territorial y de largo plazo”, expresa.
Asimismo, plantea que los programas deportivos pueden convertirse en herramientas de movilidad social para familias de menores ingresos mediante becas para atletas de alto rendimiento, apoyo alimentario y de transporte, competencias escolares y programas de identificación de talentos.
Uno de los aspectos menos visibles, pero relevante, es su impacto sobre la industria creativa. Jiménez, experto en economía naranja, destaca que más de 4,000 personas vinculadas a las industrias culturales y creativas participan en la organización de los juegos. Entre ellas figuran diseñadores, modistas, productores audiovisuales, escenógrafos, comunicadores, técnicos y artistas.
Solo en las ceremonias participan más de 200 músicos y alrededor de 900 bailarines, además de numerosos profesionales responsables de la producción artística y logística. A estas actividades se suman sectores como la gastronomía, el diseño, la producción audiovisual y el mercadeo, que encuentran en el deporte una plataforma para exhibir talento, creatividad y cultural local.
Turismo deportivo
El turismo deportivo ocupa un lugar central en las expectativas generadas por Santo Domingo 2026. De acuerdo con datos citados por el Ministerio de Turismo (Mitur), República Dominicana recibió más de 11 millones de visitantes en 2025 y se estima que el 2% de los turistas internacionales llegaron motivados por actividades deportivas. Solo el segmento de golf atrajo a 400,000 visitantes durante ese año.
Para Adotur y Cetdel, los Juegos representan una oportunidad estratégica para incrementar esa participación y posicionar al país como sede habitual de eventos internacionales. Las autoridades proyectan la asistencia de más de 300,000 visitantes y turistas durante la celebración de los Juegos. Además, las competencias son transmitidas en los 37 países miembros de la organización, alcanzando una audiencia potencial superior a 280 millones de personas.
Esta exposición fortalece la marca país y amplía las posibilidades de atraer futuros eventos deportivos. En el ámbito digital, el Comité Organizador estima que la ceremonia inaugural generó una proyección de 134.8 millones de impactos digitales, mientras que el alcance fuera de redes sociales se sitúa en 24.3 millones. Asimismo, el valor publicitario equivalente alcanza US$15.7 millones.
Asonahores coincide en que el turismo deportivo constituye un motor de desarrollo económico debido a su capacidad para atraer visitantes, estimular inversiones en infraestructura, fortalecer la imagen internacional del país y dinamizar diversos sectores productivos.
La entidad considera que la colaboración entre el sector público y el privado será determinante para capitalizar el legado de Santo Domingo 2026, impulsar la diversificación de la oferta turística y generar nuevas oportunidades de crecimiento.
Después de los Juegos
Para los especialistas, la verdadera prueba comenzará una vez concluya la competición. El presidente de Adotur considera que el legado dependerá de la capacidad del país para garantizar el mantenimiento de las instalaciones, atraer nuevos eventos deportivos, medir los resultados económicos obtenidos y conservar el capital humano formado durante el proceso organizativo.
Además, plantea que existe una oportunidad para impulsar academias deportivas, campamentos de entrenamiento y proyectos de inversión relacionados con el deporte.
Desde la perspectiva empresarial, el abogado Jaime Senior, expresidente de la Asociación Nacional de Jóvenes Empresarios (Anje), considera que el turismo deportivo puede transformar la diversificación turística en productos concretos capaces de atraer visitantes fuera de las temporadas tradicionales.
“Esa planificación permite vender agenda, no solo habitaciones, y transformar fines de semana ordinarios en momentos de mayor actividad económica”, agregó.
Aunque los especialistas reconocen los avances logrados, también identifican desafíos. Pérez Entre los principales retos menciona: garantizar una gestión eficiente de las instalaciones, mejorar la movilidad y el transporte alrededor de las sedes y agilizar procesos administrativos y permisos. Así como fortalecer la capacitación en gerencia deportiva y organización de eventos, elevar la calidad de los servicios y diversificar la oferta turística más allá del modelo tradicional.
No obstante, considera que el país ya dispone de bases importantes para expandir esta modalidad turística mediante actividades como golf, deportes acuáticos, béisbol, voleibol, pádel, campamentos de entrenamiento y grandes eventos internacionales.
También destaca que destinos como Casa de Campo, Cap Cana, Punta Cana y Samaná han contribuido a posicionar al país en escenarios deportivos de relevancia mundial. El reto consiste ahora en articular esa oferta para generar actividad económica durante todo el año y beneficiar a un mayor número de comunidades.
De acuerdo con la encuesta de motivación de extranjeros no residentes del Banco Central, en 2025 el 47.6% de los turistas expresó que las instalaciones deportivas estaban “excelente”, mientras que un 47.5% calificaron los servicios deportivos en el país como excelente también, el restante estaba distribuido en “muy bueno” y “bueno”, ninguno señaló como “malo o muy malo”.
La sostenibilidad de la inversión pública aparece como una preocupación recurrente entre los especialistas consultados. Martínez advierte que el éxito de una infraestructura no depende únicamente de la calidad de su construcción, sino también del uso, la gestión y el mantenimiento que reciba posteriormente.
“El abandono, la falta de mantenimiento preventivo y el uso inadecuado constituyen algunos de sus principales factores de deterioro. Por tanto, para evitar que esta inversión millonaria caiga en saco roto, es indispensable promover un uso continuo, organizado, inclusivo y adecuado de las instalaciones”, indica.
Por esa razón, considera insuficiente limitarse a entregar las instalaciones a las federaciones deportivas una vez concluidos los Juegos. Propone establecer un modelo de gestión que defina responsabilidades de administración, financiamiento, mantenimiento, regulación y rendición de cuentas.
En conjunto, los especialistas coinciden en que los Juegos Centroamericanos y del Caribe 2026 representan una oportunidad excepcional para República Dominicana. Más allá de las medallas, insisten en que el verdadero éxito dependerá de la capacidad de transformar la inversión realizada, la experiencia adquirida y la exposición internacional obtenida en una estrategia permanente de desarrollo económico y turístico.









