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septiembre 10, 2026
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Andrés Sosa Pietri: Venezuela tiene capacidad para producir 15 millones de barriles diarios

Venezuela tiene capacidad para producir 15 millones de barriles diarios de petróleo, afirmó el expresidente de Pdvsa Andrés Sosa Pietri. Sostuvo que la recuperación económica exige elecciones y derogar la Ley Constitucional Antibloqueo.

Esa producción significaría mucho más que ingresos por la venta de crudo: movilizaría la construcción, los servicios, la manufactura y el empleo, y convertiría al petróleo en el motor de una economía capaz de crecer a una escala que el país no ha vuelto a conocer. Sosa Pietri sostiene que Venezuela renunció a esa posibilidad cuando decidió restringir la producción para sostener los precios y someter su industria a las cuotas de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP). La consecuencia fue el freno de la expansión petrolera y, con ella, del crecimiento económico. Su propuesta sigue siendo la misma que defendió al frente de Pdvsa entre 1990 y 1992: aumentar la producción, atraer capital privado y desarrollar las reservas venezolanas.

La salida de la crisis exige elecciones y el restablecimiento de la legalidad. Sosa Pietri considera que el acuerdo con Estados Unidos y North American Blue Energy Partners (Nabep), la empresa de Alejandro Betancourt, no puede sostenerse en las condiciones en que fue suscrito: cuestiona la concesión por 100 años de 17 campos petroleros y el régimen fiscal previsto, que dejaría al Estado venezolano sin regalías ni impuesto sobre la renta. Propone derogar la Ley Constitucional Antibloqueo y volver al régimen de concesiones de la Ley de Hidrocarburos de 1943, que permitió el desarrollo de la industria petrolera venezolana y el crecimiento económico que convirtió al país en una potencia productora hasta comienzos de los años sesenta.

Abogado, empresario y expresidente de Pdvsa, Sosa Pietri conoce esa discusión desde dentro: fue senador y miembro de la Comisión de Minas e Hidrocarburos del Congreso de la República, participó en el debate de la ley que reservó al Estado la industria petrolera y presidió la estatal entre 1990 y 1992, cuando intentó llevar adelante un plan para elevar la producción a 10 millones de barriles diarios. Tres décadas después, sostiene que Venezuela volvió a cometer los mismos errores y que la recuperación de la industria exige separar nuevamente la actividad petrolera de los intereses políticos, garantizar la inversión privada y devolver al Estado su función de regulador y propietario de los recursos, no la de empresario petrolero.

Informe energético

Análisis comparativo entre el actual Acuerdo Nabep y la propuesta de restauración basada en la ley de 1943.

Reservas probadas
65.000 millones
De barriles en juego bajo concesión.

Meta de producción
15 millones
De barriles diarios como objetivo.

Modelos de gestión en disputa

Acuerdo Nabep (actual)

  • Duración: concesiones por 100 años.
  • Regalías: 0% (exento para el Estado).
  • Impuestos: exento de impuesto sobre la renta (ISLR).
  • Base legal: fundamentado en la Ley Antibloqueo.
  • Estado: socio pasivo sin percepción de renta.

Modelo de legalidad (Ley 1943)

  • Duración: 40 años (renovables).
  • Regalías: ajustables entre 10% y 16,6%.
  • Impuestos: pago obligatorio de ISLR según ley.
  • Base legal: Constitución y Ley de Hidrocarburos.
  • Estado: regulador, fiscalizador y receptor de renta.
El retorno a la institucionalidad
+

Para la restauración del sector, se propone la derogación de la Ley Antibloqueo por considerarse inconstitucional. El éxito de cualquier reforma depende de la legitimidad institucional, centrada en un presidente, parlamento y tribunal de justicia plenamente reconocidos.

El objetivo es separar la actividad petrolera de la política, permitiendo que el estado sea el propietario y supervisor, mientras la operación técnica recae en el capital privado.

Impacto histórico y potencial económico
+

El petróleo ha servido como locomotora económica en el pasado. Se destaca el periodo 1990-1991, donde la inversión privada impulsó el crecimiento del PIB desde 4% a 7% anual.

Crecimiento impulsado por inversión privada (histórico).

Fuente: Ley de Hidrocarburos y análisis técnico del Acuerdo NABEP

El Nacional

—¿Por qué ni el político ni la gente común venezolana han entendido que la industria petrolera es intensiva en capital y de mucha tecnología, que no basta perforar un pozo para obtener una renta?

—Venezuela era un país paupérrimo cuando estalló el famoso Barroso 2 en 1922. Era un país de apenas un millón de habitantes y muy pobre, uno de los países más pobres, con muy poco desarrollo y una población muy pequeña para el territorio que nosotros tenemos. Con el reventón del Barroso 2 nos damos cuenta de que Venezuela tiene un potencial petrolero extraordinario. Después conoceremos que es el país de mayores reservas de petróleo en el mundo y con un potencial extraordinario de desarrollo por nuestra cercanía al principal mercado de absorción: Estados Unidos. Teníamos la oportunidad de crecer prácticamente de forma ilimitada en nuestra capacidad de producción de petróleo. Durante la dictadura del general Juan Vicente Gómez, que tuvo su parte negativa en cuanto a cómo trataba a los opositores, desde el punto de vista económico fue una economía totalmente abierta al capital privado y a la inversión privada. Una vez que se descubrió que Venezuela tenía potencial petrolero, se invitó a las compañías, sobre todo a las estadounidenses, a invertir en Venezuela. Venezuela comenzó un crecimiento económico extraordinario. La producción venezolana pasó de un promedio de 6.100 barriles diarios en 1922 a cerca de 2 millones de barriles diarios en 1943. El país, en razón del potencial del petróleo para hacer crecer el producto interno bruto y crear puestos de empleo, era el favorito de quienes emigraban de Europa después de la Primera Guerra Mundial y de la Segunda Guerra Mundial. En 1943 se había aprobado una Ley de Hidrocarburos, pero no es una carga que espanta a las compañías petroleras. Establece un límite de concesiones de 40 años, que tienen que ser renovadas y normalmente van a ser renovadas automáticamente, como lo hizo Marcos Pérez Jiménez en 1956. Y sigue habiendo un espíritu enorme de seguir invirtiendo en Venezuela en petróleo, y el crecimiento económico es prácticamente uno de los mayores del mundo. En 1960 la producción pasa los 2,5 millones de barriles, está llegando casi a 3 millones de barriles. Venezuela es el primer exportador mundial de petróleo y el segundo productor mundial de petróleo después de Estados Unidos. En 1960 se comete un grave error.

—¿Cuál error?

—Nos incorporamos a la OPEP, que pretendía constituir un cartel para tratar de aumentar los precios del petróleo, pero nos asociábamos con nuestros competidores. Venezuela, gracias a la Ley de Hidrocarburos de 1943, que se mantuvo vigente hasta 1961, era la segunda potencia productora de petróleo. Estados Unidos era su principal comprador. El mundo árabe existía. Irán, Irak, Arabia Saudita y otros países del Medio Oriente producían petróleo, y mucho mejor que el de Venezuela. Más liviano y más fácil de extraer, pero teníamos ventajas competitivas. Estamos más cerca geográficamente y éramos unos proveedores seguros. Teníamos la preferencia de las empresas estadounidenses; se sentían más cómodos con nosotros. Pero en 1960 ingresamos en la OPEP y aumentamos el impuesto a 67,7%. Disparate tras disparate. Perdimos la ventaja competitiva y los árabes ofrecían un petróleo más barato. Bajó la producción y, para colmo, a principios de la década de los setenta se aprueba la ley de reversión que impide renovar las concesiones que se vencen en 1983. La producción, que alcanza un pico de 4 millones de barriles diarios a principios de los setenta, se desploma a 2,5 millones con el anuncio de la ley de nacionalización.

La OPEP recorta las previsiones de la demanda de petróleo ante aranceles de EE UU, Andres Sosa Pietri petroleo Venezuela Pdvsa produccion
El logotipo de la OPEP en la sede de la organización el 4 de octubre de 2022, en vísperas de la 45.ª reunión del Comité Ministerial Conjunto de Supervisión y de la 33.ª reunión ministerial de la OPEP y sus aliados (OPEP+), celebradas el 5 de octubre en Viena, Austria. Foto: JOE KLAMAR / AFP

—La OPEP se presentó como la gran salvación frente a los bajos precios del petróleo. El venezolano Juan Pablo Pérez Alfonzo fue uno de sus fundadores.

—Pérez Alfonzo fue un disparate en materia petrolera. No una maravilla. Con la OPEP se quería mejorar los precios del petróleo, pero los precios del petróleo aumentan o bajan de acuerdo con las crisis del mundo, no por los acuerdos de la OPEP. Una guerra los sube y la paz los baja. Con su entrada en la OPEP Venezuela pierde su gran ventaja competitiva. Nos hicimos socios de nuestros competidores, no de nuestros clientes. Arabia Saudita desplazó a Venezuela como proveedor de Estados Unidos.

—Muchos criticaron la ley que reserva al Estado la producción y comercialización del petróleo. Decían que favorecía a las empresas petroleras transnacionales.

—Cuando se empezó a discutir el proyecto de la Ley Orgánica que Reserva al Estado la Industria y el Comercio de los Hidrocarburos, yo era senador suplente y pedí mi incorporación. Me daba terror que todos los activos petroleros pasaran al control de una empresa del Estado y que no pudiéramos contratar empresas privadas. Yo tenía una experiencia de cuando era abogado del Instituto Venezolano de Petroquímica. Para la ampliación del complejo de Morón y la creación, y luego ampliación, del complejo petroquímico de El Tablazo, en el estado Zulia, se constituyeron empresas mixtas. Una porción era del proveedor de tecnología y la otra, del dueño del capital; el Estado se quedaba con un porcentaje minoritario de acciones. La empresa se manejaba como una empresa privada y le pagaba al Estado el impuesto sobre la renta. Me parecía indispensable que la ley permitiera seguir invitando a petroleras privadas a invertir en Venezuela y que la empresa del Estado, Pdvsa, pudiera crear empresas mixtas. Propuse el artículo quinto que daba esa posibilidad, que luego de muchos debates y críticas se aprobó.

—La gran pelea de Pérez Alfonzo fue contra el artículo quinto.

—Yo tenía muy buenas relaciones y una gran sintonía con Gonzalo Barrios, que era presidente de Acción Democrática y presidente del Congreso de la República; con Luis Herrera Campíns, con Teodoro Petkoff y, en general, con los jefes de las fracciones parlamentarias. No fue difícil que se incorporara el artículo en la ley.

—Pdvsa funcionó muy bien…

—Desde su creación en 1976 Pdvsa fue administrada como una empresa privada, con gente escogida por sus méritos y aislada del fisco nacional. Las ganancias acumuladas me permitieron en 1990 hacer un plan de expansión. Mi condición cuando acepté la presidencia de Pdvsa fue que Venezuela volviera a ser el primer productor mundial de petróleo. Teníamos todo para serlo. Somos el país de mayores reservas de petróleo del mundo y podíamos comenzar de inmediato un plan de expansión de la industria petrolera. Se negoció con la OPEP y aprovechamos que había una guerra en el Medio Oriente para comenzar a aumentar la producción de petróleo.

—Al finalizar el mandato de Carlos Andrés Pérez en 1979 se redujo la producción y se aplicó el enfriamiento de la economía.

—La orden de no producir más petróleo del gobierno que sucedió a Pérez le impidió a Pdvsa seguir creciendo. Luis Herrera Campíns era una bellísima persona, pero su gobierno no fue muy brillante en el área económica. En 1983 estábamos en poco más de millón y medio de barriles. En el gobierno de Jaime Lusinchi, con el enorme problema del desempleo y de la inflación, se puso en marcha la internacionalización de la industria petrolera. Un plan muy bueno que produjo un repunte de la producción muy modesto: 400.000 barriles diarios entre 1986 y 1989. Pdvsa comenzó a comprar refinerías en el exterior. La primera fue Citgo Petroleum Corporation, después adquirió refinerías en Alemania y en el mar del Norte. Teníamos capacidad de refinación en nuestros mercados naturales. Una buena iniciativa.

—El Gran Viraje del segundo gobierno de Pérez sorprendió a unos y asustó a otros.

La intención era abrir la economía del país. En vez de una economía socialista, del control del Estado, darle libertad plena al sector privado. Se privatizan muchas empresas, como la Compañía Anónima Nacional Teléfonos de Venezuela (Cantv), y se reduce el tamaño del Estado y del gasto público. La idea era entregarles la inversión y el crecimiento económico a las empresas privadas. En Pdvsa hicimos un plan estructurado de crecimiento con la idea de llegar a los 10 millones de barriles hacia el año 2000. En 1990 y 1991 aumentamos la producción diaria de petróleo de Pdvsa en un millón de barriles. El producto interno bruto de Venezuela venía en bajada en 1988, pero con la expansión petrolera empieza a crecer. Pasó de 4% a 7% en 1990; en 1991 íbamos a 10%. Se estimaba un crecimiento de 12% en 1992 y de 13% en 1993.

Carlos Andrés Pérez
Carlos Andrés Pérez. Foto: Ernesto Morgado/ Archivo de El Nacional

—Pero el 4 de febrero de 1992 se alzaron los cuatro comandantes y Chávez dijo su “por ahora”.

—Desgraciadamente. El desastre de Hugo Chávez Frías no comenzó en 1999, cuando se juramentó sobre “una constitución moribunda”, sino la madrugada del 4 de Febrero de 1992 (4-F). Hasta entonces íbamos directo a convertirnos en una potencia económica. Todos los jefes de partidos políticos importantes, con excepción de Teodoro Petkoff, del Movimiento al Socialismo (MAS), y de Andrés Velásquez, de La Causa R, rechazaron el plan de expansión. En 1992 ya había firmado cartas de intención con seis de las grandes compañías petroleras del mundo para crear empresas mixtas y comenzar el desarrollo de la faja petrolífera del Orinoco.

—Hubo mucho descontento a lo largo de 1992. El grupo de los Notables empezó a pedir la renuncia de Carlos Andrés Pérez. Los sindicatos pedían que se pusiera fin al programa económico.

—De 1990 a 1992 se estaba reduciendo el desempleo. Se movía la industria de la construcción y la de los servicios, también la manufactura y la banca. El aumento de la producción de petróleo es un motor para el desarrollo de la economía. Al pararla, todo se detiene, que fue lo que pidieron los Notables y los partidos. Con el intento de golpe de Chávez, la presión de los Notables y de los partidos políticos, todo se vino abajo. Ya no llegaríamos a los 6,7 millones de barriles diarios en 1996. Cuando Carlos Andrés Pérez me dice: «No puedes seguir aumentando la producción, es lo que me plantean los partidos políticos»; yo le respondí: «Presidente, tengo que renunciar. Yo vine aquí a hacer un trabajo: llevar a Venezuela a 10 millones de barriles con el concurso de empresas privadas. Si yo no puedo llevar a cabo ese programa, me voy a mi casa. Presidente, desgraciadamente, esta parálisis en el crecimiento de la producción petrolera detendrá la economía del país. El petróleo es como la locomotora que arrastra a los demás sectores, la construcción, los servicios, a la banca, etcétera, y eso va creando cientos de miles de empleos. Sin duda, le digo, vendrá un crecimiento enorme de la inflación y del desempleo, que creará frustración en la población y el país tendrá en el gobierno a un encantador de culebras antes de que termine el siglo XX». El PIB decreció 13% hasta 1998 y aumentó la frustración en la población. Le dieron la razón a Chávez y crearon la crisis. De lo contrario, la crisis hubiese quedado conjurada con Chávez en la cárcel y habría continuado el crecimiento de la producción petrolera.

—Chávez se convirtió en un fenómeno de masas…

—Se presentaba como el héroe que salvaría el país. Todos le creían y lo veían como el gran componedor de la República. Rafael Caldera le conmutó el juicio y él se dedicó a recorrer el país y a ganarse a la gente. Cuando vinieron las elecciones de 1998, era el héroe que quería el país. Defenestraron a Carlos Andrés Pérez, detienen la apertura económica y producen una situación de descontento, desempleo e inflación. En marzo de 1998 la inflación había bajado a 35,8% y el desempleo a 11,6%, pero imponen otra vez las cuotas de producción de la OPEP y se paraliza el crecimiento de la producción de petróleo de Venezuela. Chávez implantó la clásica agenda económica socialista, el control absoluto del Estado sobre la economía y restricción del crecimiento en la industria petrolera.

—¿Por qué ese sector de venezolanos está en contra de la ampliación de Pdvsa, del crecimiento de Pdvsa?

—Un expresidente que fue reelegido, cuando le presenté el programa de expansión petrolera a 10 millones de barriles diarios, me preguntó qué le iba a dejar a las generaciones futuras.

—¿Por qué se impuso ese pensamiento equivocado?

—Tenían la mayoría en el Congreso de la República y Pérez quedó atado de manos. Pero no se las ató Chávez, sino los Notables de Arturo Uslar Pietri y los partidos políticos mayoritarios. Cuando presenté ante el Congreso los planes que tenía con los privados para hacer empresas mixtas en la faja del Orinoco, se negaron a aprobarlos. Esa mayoría, sin embargo, aceptó la agenda de Chávez. El drama de Venezuela comenzó cuando los políticos opositores le dijeron a Carlos Andrés Pérez que debía parar el plan de expansión petrolera de inmediato. Acabaron con el país por algo totalmente absurdo: creían que aumentar el precio del petróleo era suficiente.

—Chávez también tuvo muchos aumentos del precio del petróleo. El primero fue porque aceptó que Venezuela vendiera menos petróleo en beneficio de otros socios de la OPEP.

—No se dieron cuenta de que la expansión de la industria creaba mucho más empleo que tener precios altos. Si bajaba el precio, se vendía más petróleo y era mayor el ingreso de dinero. Producir más creaba mucho empleo y mucha riqueza. Para extraer un barril de petróleo no basta meter un taladro en el campo; tienes que darle trabajo a la industria de la construcción, a la industria de los servicios y a la industria manufacturera, y eso es creación de empleo. A finales de 1992, Venezuela creó una situación de pleno empleo.

—¿Los políticos creían que el único empleo que creaba el petróleo eran los 40.000 trabajadores de Pdvsa?

—Eso le decían a la audiencia. Los 40.000 trabajadores de Pdvsa creaban o supervisaban las condiciones para que el aumento de producción se mantuviera, se dedicaban a la conservación de campos y a que las refinerías se mantuvieran produciendo. Eran 40.000 empleados, pero mientras más barriles producían, más trabajo creaban fuera de la industria. Es donde estabas creando empleo en bruto. La expansión se hizo con las reservas que tenía Pdvsa gracias a que se había mantenido la separación de Pdvsa con las arcas del Estado. Pero ese dinero no era ilimitado. Para llegar a 10 millones de barriles necesitábamos el concurso de otras empresas que nos ayudaran. De ahí las cartas de intención que firmé con seis de las principales empresas petroleras para invertir en la faja, producir más petróleo y crear empleo. Nosotros tenemos petróleo para producir por varias generaciones más de 10 millones de barriles. Tenemos las más grandes reservas de petróleo del mundo; eso da para siglos de siglos.

Esta foto de archivo muestra a Hugo Chávez (arriba a la izquierda) junto a otros reclusos en la prisión de San Francisco de Yare, tras haber participado en el golpe de Estado contra el presidente Carlos Andrés Pérez en Caracas en 1992. Foto: AFP

—Más ahora con la guerra que hay contra el petróleo como causante del cambio climático.

—Otro disparate. No niego que hay un calentamiento global. Es un hecho, pero en sus miles de millones de años de existencia en el planeta Tierra siempre ha habido cambio climático. El petróleo se empezó a producir casi a finales del siglo XIX, pero antes había cambios climáticos. Permitieron que los continentes emergieran y que aparecieran los seres vivos. Los continentes se separaron por el cambio climático. La política contra el cambio climático es una barbaridad. La Organización de las Naciones Unidas (ONU) está creando más pobreza en la Tierra. Alemania era uno de los países de mayor crecimiento continuo en el mundo y el país más rico de Europa hasta que Angela Merkel mandó a cerrar las centrales nucleares. Ahora vive en recesión económica. El ser humano no es responsable del cambio climático ni deben aceptarse parques de molinos de viento y de placas solares que arrasan con tierras cultivables y dejan sin trabajo a miles de personas.

—En España arrancaron un millón de olivos para poner placas solares. Los olivos son creadores de empleo y de riqueza, en cambio las placas solares solo crean empleo en China.

—China es un país totalmente capitalista, con un gobierno absolutista pero de tecnócratas. China era el país más pobre del mundo en 1988, pero un personaje muy bien formado, Deng Xiaoping, se encargó de la Secretaría General del Partido Comunista de China, autorizó constitucionalmente la propiedad privada y convirtió a un país de los más pobres del mundo en la segunda potencia económica después de Estados Unidos. Muy pronto tendrá un producto interno bruto global mayor que Estados Unidos. El nivel de vida de un ciudadano pobre en China es bastante decente. En París, Madrid y otros sitios de turismo de Europa se ven filas de chinos, pero no son jefes de empresa sino gente de trabajo que va de vacaciones. En menos de una generación China se convirtió en el mayor país capitalista del mundo. Los partidarios del chavismo creen que China es comunista, pero es capitalista.

—Desde el 3 de enero de 2026 nos tutela Estados Unidos.

—Estamos viviendo una reestructuración del país. Tenemos que tener claro que la gravedad de Venezuela no la comenzó Chávez. Chávez fue un continuador del desastre que se inició en marzo de 1992, cuando frenaron en seco el crecimiento de la industria petrolera que yo llevaba adelante. Ahí vino el desastre. Un crecimiento de -13% en el período posterior, cuando estábamos entre los cinco países de mayor crecimiento en el mundo. Íbamos a estar entre las grandes potencias en riqueza y mira dónde está Venezuela hoy. Qué tristeza. No solo es culpa de Chávez, también es culpa de los Notables y de los partidos políticos que frenaron el Gran Viraje y la Agenda Venezuela. Chávez fue un continuador y el gran motivador. En este momento tenemos que actuar con gran prudencia. Necesitamos que la población entienda la modernidad y que hay que abrir la economía, convertirnos otra vez en el primer país productor de petróleo. Podemos producir 10 millones de barriles y también 15 millones. Si volvemos a las mismas políticas socialistas no vamos a ir para ninguna parte. Estamos en una encrucijada y este momento hay que manejarlo con mucha inteligencia.

—¿Cómo salir de esta situación?

—Con prudencia. Fue casi un milagro lo que logró el presidente Donald Trump con la salida de Nicolás Maduro. Trump logró conseguir la colaboración de la gente de adentro; sin esa ayuda, la caída de Maduro hubiera creado una guerra civil en Venezuela. El régimen estaba armado hasta los dientes y tenía a su favor a la Fuerza Armada Nacional y a todos los cuerpos de seguridad. Estaban las guerrillas que dominan casi todos los pueblos del país y las bandas de delincuencia organizada, con sus armas, en todos los estados, que se habrían rebelado. Pero Trump actuó con una ingeniería perfecta, tanto desde el punto de vista técnico —la forma en que los aviones bombardearon, los portaviones, etcétera— como desde el punto de vista de los daños: no hubo un solo muerto ni ninguna ciudad destruida, ninguna. Solo murieron los custodios extranjeros que protegían a Maduro y a Cilia Flores. ¿Cómo sabía Trump dónde estaba Maduro? ¿Quién le dijo a Trump dónde estaba Maduro? Alguien interno.

—¿Se puede confiar en un traidor?

—No se trata de confiar o no en un traidor. Si quería hacer las cosas, no tenía más remedio que confiar. Si se hubieran mantenido fieles a Maduro, hay guerra civil o Trump no envía los aviones.

—¿Y cómo ve usted que la Fuerza Armada tenga su compañía petrolera?

—Es un disparate que la Fuerza Armada Nacional tenga compañía petrolera, y eso hay que eliminarlo. ¿Qué irregularidad es esa? ¿Qué es eso? La Fuerza Armada Nacional es para defender los intereses de la nación de los enemigos externos que pueda tener Venezuela y los que quieran invadir el país, y para eso tienen que estar preparados. Producir petróleo y ser empresarios no es su función. Son guardianes y custodios de la seguridad de Venezuela.

—¿Y qué vamos a hacer con los partidos políticos?

—Tendrán que recomponerse, no se va a decretar su disolución ni muchísimo menos. Por el convencimiento de los partidos de que lo mejor era no producir más petróleo ocurrió todo lo que hemos vivido durante los 27 años de chavismo y los anteriores. Siguen pensando lo mismo de la industria petrolera. Hay mucho trabajo por hacer en Venezuela. No terminan de liberar a los presos políticos y eso no se puede seguir demorando. Tenemos que hacer presión sobre Estados Unidos para que fuerce su liberación inmediata. Y deben darle garantías al empresariado privado de que invertir en Venezuela es una buena opción, de que no le van a quitar sus beneficios, que le van a dejar producir y crear buenos mercados. La única solución es el empresario y se deben crear las condiciones para que quiera invertir en Venezuela. El 2 de febrero de 1992 yo estaba en Davos, Suiza, en el Foro Económico Mundial, con Carlos Andrés Pérez, invitando a los directivos de las 800 empresas más importantes del mundo a invertir en Venezuela. Les ofrecíamos facilidades, impuestos bajos, estabilidad. A las pocas horas ocurrió el intento de golpe de Chávez.

—¿Cómo puede un empresario tener confianza en Venezuela si todavía no se ha derogado la Ley Constitucional Antibloqueo, que le permite al régimen no cumplir la ley, y existen más de cien leyes que son inconstitucionales?

—Hay que derogar inmediatamente todas las leyes que impidan el regreso de la libre empresa.

—No se ve intención alguna de hacerlo.

—Debemos realizar elecciones. También tengo mis observaciones con Estados Unidos. El hecho de que Estados Unidos esté controlando la situación en Venezuela les da confianza a muchos empresarios para invertir en Venezuela y comenzar a disminuir la tasa de desempleo. Pero no será otorgándole a una compañía recién constituida, con poco capital y con una producción muy por debajo de Chevron, una concesión por 100 años sobre 17 campos petroleros con reservas probadas de 65 millardos de barriles. La empresa Nabep no tiene ninguna trayectoria, pero entregará a precio de costo, durante una centuria, a Estados Unidos 20% garantizado de la extracción de todos sus yacimientos actuales y futuros, sin pagar regalías ni impuesto sobre la renta, únicamente al costo de producción. El fisco venezolano no recibe nada. Tenemos que volver a la legalidad. Se está entregando no solo el petróleo, sino que se está poniendo en peligro la integridad del medioambiente. La única manera de volver a la legalidad es mediante elecciones, no por acuerdos entre diputados sin legalidad. Necesitamos un presidente legítimo, un Parlamento legítimo y un Tribunal Supremo de Justicia también legítimo. Mientras, debemos aplicar la Ley de Hidrocarburos de 1943, con sus concesiones renovables y otorgadas por el Estado desde el Ministerio de Petróleo a distintas compañías en distintos campos. Aunque Alejandro Betancourt fuera un ángel de la guarda, no se le puede dar una concesión de ese tamaño y por 100 años. Es un disparate.

—¿Nabep será la nueva Pdvsa?

—Pdvsa dejó de existir después del paro de 2002-2003, que yo combatí abiertamente y me llamaron loco y otros epítetos. Chávez despidió a 20.000 trabajadores de los 40.000 y Pdvsa dejó de ser lo que era; hoy es un rastrojo. No existe y nunca debió haber existido. Debimos habernos mantenido en el sistema de concesiones otorgadas por el Ministerio de Energía y Minas, de acuerdo con la Ley de Hidrocarburos de 1943, que permitió que Venezuela fuera la segunda potencia productora de petróleo del mundo. Podemos ser la primera potencia, tenemos petróleo ad infinitum y a Estados Unidos le quedan 45 millardos de barriles. Casi la mitad de los barriles que le están otorgando a North American Blue Energy Partners de Alejandro Betancourt López.

—El monto que Estados Unidos calcula que Nabep aportará en concepto de regalías e impuestos durante los primeros 25 años de vigencia del acuerdo, y que se considera crucial para la reconstrucción y el desarrollo social del país, se acerca a los 200 millardos de dólares, el monto de la deuda externa venezolana.

—Venezuela se ha convertido en un botín. La mayor parte de los 200 millardos de dólares es ficticia. Buena parte de ese dinero estaba destinado a mejorar el sistema eléctrico, pero le entregaban los contratos por miles de millones de dólares a empresarios de maletín que se apropiaban del dinero. Ese es un gran déficit. Sin sistema eléctrico no hay producción petrolera. Venezuela está en el suelo. Venezuela es uno de los países más pobres del mundo. Deberíamos estar entre los cinco países más ricos del mundo y estamos entre los cinco más pobres.

—Hay un cuestionamiento de las propias compañías petroleras. Se quejan de que la regalía es muy alta.

—La regalía antiguamente era de 10%. Ponerla en 30% es una barbaridad. Si siguen con ese 30%, van a matar a la gallina de los huevos de oro. Es necesario que baje. Sin beneficios nadie invierte. El gobierno también se beneficia del impuesto que paga esa empresa y también de la regalía. Venezuela tiene una tradición de hacer bien las cosas en el área petrolera y eso es a lo que tenemos que volver.

—¿Por qué ha durado tanto el chavismo?

—Bueno, en una primera parte, por torpeza de la gente y de los partidos políticos. Esa es la realidad. Y, en una segunda parte, porque Venezuela es un país totalmente empobrecido. Estamos en un país muy pobre. Una tragedia total. Cuando en el segundo gobierno de Carlos Andrés Pérez tratamos de corregir un rumbo que venía equivocado, los mismos de siempre le dieron la razón a Chávez y le abrieron las puertas para que ganara las elecciones. Cuando despiertan en 2002, lo fortalecen con el disparate del paro petrolero. Si Trump no saca a Maduro, el chavismo no se va más nunca de Venezuela.

—Todavía no se ha terminado de ir.

—No, pero tenemos una esperanza. Hay que organizarse mejor para encarar el futuro.

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