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octubre 8, 2026
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Expreso DigitalBlogDeportesAndersson García: "Me gusta contagiar a los compañeros con mi garra; soy un jugador enérgico"

Andersson García: "Me gusta contagiar a los compañeros con mi garra; soy un jugador enérgico"

Andy García (Moca, República Dominicana, 2000) se grabó un día diciendo que quería ser alguien y terminó jugando 48 minutos en un partido de la NBA. Hoy, convertido en jugador del Río Breogán, sigue soñando en grande, con la misma energía, la misma sonrisa y una idea que parece haberle acompañado desde el principio: ¿Por qué no? ¿Por qué no darlo todo por un club, una ciudad y una afición que lo ha acogido con los brazos abiertos después de una larga espera por los problemas con su visado?

¿Si la pelota de béisbol no le hubiese dado miedo de niño, sería usted hoy jugador profesional de este deporte y no de baloncesto?
En la República Dominicana (RD en lo sucesivo) es casi obligatorio jugar al béisbol, ya que es parte de nuestra cultura. Y sí, creo que si no fuera por el miedo hoy en día sería un pelotero. Hay que tenerles respeto, porque esa bola viene muy rápido.

¿Cómo asumió su familia ese cambio?
Fue un proceso difícil, ya que mayormente, cuando tú tienes una estatura (alta), en RD te tratan de apoyar para que juegues al béisbol. Además, en ese momento el baloncesto no estaba en la posición que está actualmente y no fue fácil que lo aceptaran. Cuando vieron todo el aprecio que le tenía al básquet, ya me dieron el apoyo necesario.

Se marchó de su país siendo muy joven, en 2018, rumbo al Hamilton Heights Christian Academy (HHCA), en Tennessee. ¿Cómo fue su primera noche en Estados Unidos?
Muy difícil e incómoda, ya que no sabía cómo comunicarme; no hablaba inglés. Desconocía cómo decir "necesito agua, ¿dónde está el baño?, tengo hambre"… Cosas muy importantes para cualquier persona que emigra de un lugar a otro.

¿En algún momento llegó a plantearse: "¿Qué hago yo aquí?"?
Sí. Nunca pensé que podía llegar a lo que llegué en EE.UU. Lo que siempre he tenido claro es que hay que hacer las cosas con mucha decisión, disciplina y energía, porque tarde o temprano esto te ayudará a conseguir tus objetivos.

¿Quizá fue ese el momento más difícil de su carrera?
Sí. Fue un poco incómodo y tuve que adaptarme. Sabía comunicarme en la cancha, tenía que ver la tablet para saber lo que el entrenador quería que hiciera, y todo eso sin poder comunicarme con mis compañeros.

Y posteriormente se fue a Mississippi State (NCAA). He leído que su madre se llegó a enfadar porque le dedicaba demasiado tiempo al baloncesto.
Mi mamá nunca vio eso como algo negativo. Pero ella siempre me motivó para que me graduara en la universidad. Eso es algo que cualquier madre desea para su hijo.

¿Es cierto que usted entonces se quedaba después de los entrenamientos a efectuar 2.000 tiros?
Sí. Tomé esa decisión para mejorar y ganar seguridad, tanto a mí mismo como a mi entrenador y a mis compañeros, para que ellos vieran que yo ponía un trabajo para que me dieran la confianza de poder tomar algunos tiros.

¿Esto desmonta un poco el tópico de que es un jugador solo defensivo?
Yo me catalogo más como un jugador enérgico porque me gusta contagiar a mis compañeros con esa garra. Es cierto que en la cancha soy más defensivo que ofensivo, pero tengo herramientas para poder usarlas en ataque también.

Su entrenador de entonces, Buzz Williams, lo calificó como el Dennis Rodman dominicano.
En la universidad mi manera de poder estar en la cancha fue mejorar mi habilidad en el rebote. Yo miraba a mi alrededor: había personas que encestaban, otras que hacían buenos pases… Entonces, para poder diferenciarme de otros jugadores, traté de dar lo mejor de mí en una habilidad que no muchos practican y que no a muchos les gusta hacer.

Tiene usted tatuado "Why not? (¿Por qué no?)". ¿Y eso?
Esa frase viene del exjugador Russell Westbrook, una persona que jugaba muy, muy agresivo y en cada acción lo daba todo al cien por ciento. Entonces… ¿Por qué no jugar duro? ¿Por qué no brindar tu 100 %? ¿Por qué no ser respetuoso? ¿Por qué no ser buena persona? Porque si hay algo negativo, es ahí donde entra el "¿por qué no?".

En Texas A&M le bautizaron como "Andy’s coming", por 'Toy Story', un apelativo muy cariñoso. ¿Cuál es la razón?
Yo tomaba (forzaba) muchas faltas ofensivas cuando jugaba y en algunos partidos eso pudo ser clave para ganar. Cuando estaba en el piso con mis compañeros, me hacían como si fueran los juguetes Woody o Buzz, de 'Toy Story'. Entonces, mi apodo es Andy (sonríe).

En esa época también mandaba sus zapatillas a RD, ¿continúa haciéndolo?
En la universidad teníamos una gran cantidad de zapatillas, entre seis y ocho pares. Yo normalmente utilizo uno o dos en todo un año. Había una caja que ponía "Donación" para las que no se usaban y eso es lo que me motivó a enviarlas a mi país, porque yo en su día tuve algunas dificultades para conseguir zapatillas de mi talla en Dominicana, ya que eran muy escasas.

¿Hay alguna historia de alguna niña o niño en particular que le haya quedado grabada?
Yo diría que la mía propia. Cuando era niño, hice un vídeo tratando de decir que yo quería ser alguien el día de mañana. Hoy siento que lo mejor del mundo es tratar de decir cosas al universo. Porque para aquellas personas que sean creyentes en Dios, o quizás no, hay alguien que sí te está escuchando y hay algo que alinea todo en la vida para que esas cosas que te propongas puedan suceder.

Siga, siga…
Yo vengo de un lugar donde hay muchas distracciones, tanto en lo negativo como en lo positivo. Y hoy en día estoy aquí, en el Río Breogán, tratando de seguir representando a mi país, a este gran equipo y a su gran cultura.

¿Y por qué en su país le llaman 'La Mamba'?
Mi jugador favorito siempre fue Kobe (Bryant). El apodo Mamba viene por la Mamba Mentality —filosofía de vida y de trabajo creada por el jugador estadounidense—. Yo lo puse en mi Instagram: Mamba 11, porque normalmente es el número que uso, y a partir de ahí algunas personas y narradores (periodistas) me empezaron a denominar 'La Mamba de Moca', 'La Mamba', 'La Mamba 11′ o cosas así. Sigo siendo el fanático número uno de Kobe, aunque en cancha no nos parezcamos en nada.

Hablemos de su paso por la NBA, por los Utah Jazz. Cierre los ojos un segundo y regrese al día de su debut. ¿Qué sintió entonces?
Cuando recibí la llamada de Capitanes (de Ciudad de México, G League) nunca creí que ese momento pudiera estar pasando. Suelo tener una gran conexión, química y confianza con los jugadores y técnicos, y creí que estaban bromeando. Me dijeron: "No, te tienes que ir mañana; ellos quieren que estés en el equipo desde ya". Yo no asimilaba nada, solo pensaba: "Estoy en el equipo". En el momento en que vi mi jersey (camiseta) con mi nombre dije: "Wow". El sueño de cualquier deportista a nivel mundial es jugar en la NBA.

¿Y a quién llamó primero para decírselo?
A mi mamá y mi papá, pero no me cogían el teléfono. Entonces llamé a José Cruz, que fue mi entrenador cuando era niño. Me contestó el teléfono y empezó a correr en medio de la cancha de felicidad, porque estaba haciendo un entrenamiento. E hizo un cartel muy grande, con el que fue por la calle, enseñándoselo a todo el mundo.

¿Cómo es debutar en la NBA, esto es, ser un rookie rodeado por tantas estrellas?
En Utah me sentí muy cómodo con todo el equipo. Cuando competí contra jugadores de otros equipos siempre sentí un buen trato por parte de todos. Normalmente, te ponen un patch (parche) en el lado izquierdo de la camiseta, creo, o en el derecho (sonríe), que dice "debutando en la NBA". Cuando los entrenadores o los jugadores se dan cuenta de eso, te felicitan, te tratan de motivar, de ayudar, ya sea jugando a favor o en contra tuya.

¿Qué recuerda de su encuentro ante Milwaukee, donde estuvo 48 minutos en la pista y rubricó 7 puntos, 11 rebotes, 6 asistencias y 3 robos?
Cuando llevaba jugando unos 35 minutos ya pensé que no iba a ir al banquillo en todo el partido. Era la oportunidad que el mismo entrenador me estaba brindando para poder disfrutar de lo lindo que es competir en una hermosa liga como la NBA. Fue un bonito recuerdo que guardaré para toda la vida.

Pero no llegó a pensar en un momento: "¿Este tío no me va a sentar en algún momento? ¡Estoy cansadísimo!"?
Sí. Estuve cansado y pensando en eso, pero la oportunidad lo es todo. Era el último partido tras el contrato de 10 días que había firmado. Traté de disfrutar del momento, de los 48 minutos, y terminé ganando el partido. O sea, el equipo terminó ganando el partido; ganamos todos.

Andy García. CARLOS CASTRO (ACB PHOTO)
Andy García. CARLOS CASTRO (ACB PHOTO)

 

Hablemos del hoy. En su presentación dijo que le gustaría conocer la gran cultura del Breogán. ¿Qué ha descubierto hasta ahora, pese a llevar poco tiempo?
El gran apoyo que siento de la 'fanaticada', de la afición aquí en Lugo. El respaldo que nos brindan a nosotros y al club es algo que despierta el amor por jugar, el amor por representar a grandes personas aquí. En otros lugares normalmente ven el baloncesto como solamente un trabajo. Siento que aquí se puede disfrutar del deporte; veo muchísima motivación. Además, ya me he paseado un poquito por la muralla y aún estoy intentando aprender la cultura de aquí.

Vivió una auténtica odisea con su visado. En un momento dado parecía que no había avances al respecto. ¿Cómo lo vivió usted desde República Dominicana? ¿En algún momento tuvo ansiedad al ver que la cosa se demoraba?
Era como un sí y un no. Yo quería salir lo más rápido posible y siempre tuve una gran comunicación con el equipo, tratando de que ellos vieran que las cosas eran así; ni el club ni yo teníamos el control. Solamente necesitábamos tiempo. Me siento muy agradecido con el Río Breogán por la espera y por darme esta gran motivación. Yo desde allí sentía ya el apoyo de la afición, porque veía los comentarios en Twitter (X). Leía sus preocupaciones por cuándo llegaría Andersson García y todo eso. Esto me motivaba muchísimo y traté de no estresarme y solucionarlo todo para estar aquí lo más rápido posible.

¿Cómo lo ha acogido el vestuario, la ciudad, el club?
Me siento muy, muy cómodo aquí. Como acabo de decir, esta es una gran hinchada. He ido al centro comercial y he encontrado niños que me saludan, personas adultas también… Este es un gran club, hay una gran química y estamos tratando de hacer algo especial como equipo.

¿Qué desea demostrar usted aquí?
No puedo decir algo en específico. A mí me gusta tratar de crear historias en conjunto, sea en cualquier equipo en el que esté. Intento impactar en el equipo de la mejor manera que sé y eso es lo que más me importa. No tengo ninguna ambición en lo personal. Yo voy más con lo que es colectivo. Es difícil que trate de jugar para encestar 10 o 20 puntos; ese no es mi juego. Mi juego es tratar de ganar y yo disfruto de eso más que de nada.

Ahora que ya conoce la competición, ¿cómo se las gasta la ACB?
Sigo tratando de adaptarme; es una gran Liga, con un gran nivel. Trato de seguir aprendiendo y continuar desarrollando mi talento.

Este sábado reciben al Girona. Si consiguen la victoria, será la primera vez en la historia del Río Breogán que arranque la ACB así. ¿Son conscientes de ello?
Tratamos de tener una cosa muy clara: jugar un partido cada vez. Solo nos enfocamos en lo que tenemos delante, en cada práctica, para ser mejores cada vez y poder alcanzar la meta que queremos. Sin faltarle ningún tipo de respeto al Girona, el sábado lo daremos todo, como lo hacemos a diario en los entrenamientos.

Tiene 26 años. Ha salido de Moca, ha vivido en Estados Unidos y México, ha jugado en la NBA. Y ahora está aquí, en Lugo. Si pudiera sentarse unos minutos a hablar con el niño que fue, el que jugaba al béisbol, ¿qué le diría?
Que tomó una buena decisión para seguir su sueño. Hay que soñar en grande y estoy muy orgulloso de las cosas que he podido alcanzar.

¿Qué le gustaría hacer por Moca cuando termine su carrera?
Yo solicité una ayuda al ministro de Deportes de RD, Kevin Cruz, para que ayudara al club Rodrigo Cervantes, donde yo empecé a jugar, para que pueda tener una cancha cómoda, bajo techo. Es algo muy importante tanto para mi barrio como para mi ciudad. Yo pienso en tratar de beneficiar a la juventud, donde hay mucho talento. Estamos en proceso de reconstruir el club y eso. Le estoy muy agradecido al ministro por todo su tiempo y por cómo se desarrolló la conversación; me dijo que está en proceso.

Más de cerca: "Mi hobby favorito es hacer fotos"

¿Cuál es el técnico que más le ha marcado en su carrera?
Buzz Williams; me ha ayudado a crear una identidad dentro de la cancha y también a ser mejor persona fuera de ella.

¿Y el mejor jugador al que se ha enfrentado?
Anthony Edwards.

¿De qué equipo es, aparte del Río Breogán, claro?
Del Club San Sebastián de Moca.

¿Qué deporte suele ver por televisión?
Depende qué amigo esté jugando: tenis, softball, fútbol… 

¿Un hobby?
Me gusta hacer fotos; tengo una cámara y me enteré que Edgar (Vicedo) también. He tenido alguna conversación con él para tratar de aprender porque ha tomado cursos; he visto su trabajo y diría que es un profesional.

¿Qué música lo pone en pie aunque esté muerto?
Cualquiera, cualquier canción; yo trato de entrar en ritmo y de ser yo.

¿Una comida?
La bandera dominicana siempre: arroz, habichuela y carne.

¿Y de Lugo?
Todavía no la he probado.

No podría vivir sin…
En este mundo en que vivimos ahora, yo diría que internet.

Si no hubiera sido jugador de baloncesto…
Beisbolista o fotógrafo.

¿Cuál es su rincón favorito del mundo?
En Dominicana, siempre voy a una playa que se llama Sosúa. 

¿Y de Lugo?
Cuando acaba el entrenamiento, siempre paso mucho tiempo en el locker (gimnasio). Todacía estoy en proceso de conocimiento y hasta ahora me parece muy interesante la muralla.

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