
Las periodistas cubanas Camila Acosta y Yoani Sánchez compartían la mañana del viernes las mismas visitas amenazantes en las afueras de sus casas en La Habana. Funcionarios de la temida Seguridad del Estado —el brazo represor del régimen cubano— estaban emplazados como una advertencia: están vigiladas y más les vale quedarse en sus hogares si no quieren volver a la prisión. Tanto Acosta como Sánchez fueron detenidas esta semana y encerradas por horas por el hecho de ser periodistas. “Todo es por el trabajo que hacemos. Lo que quieren impedir es que sigamos haciendo periodismo, porque quieren silenciarnos, porque no quieren que sigamos mostrando la verdad y denunciando al mundo lo que está pasando en Cuba realmente”, afirma Acosta.
Esta reportera, periodista del medio crítico CubaNet y corresponsal en La Habana del diario español ABC, fue detenida el martes. Salía de su hogar cuando se enfrentó a un operativo montado para intimidar: había una patrulla con dos policías uniformados y dos motocicletas con funcionarios de la Seguridad del Estado, vestidos de civil, sin identificarse. “A veces son más”, afirma. Así relata Acosta su detención: “No me dijeron nada, simplemente se me acercaron y la persona de la Seguridad del Estado, ni siquiera fue la policía uniformada, me dijo: “Necesitamos hablar contigo”. Y yo le dije: “Bueno, está bien, estoy sacando mi teléfono para avisarle a mi esposo”. Y fue cuando la seguridad, junto con una policía, me halaron, me arrebataron el teléfono de la mano, me pusieron las esposas y me metieron en la patrulla".
No había orden judicial. Ninguna explicación. “Por eso es que yo lo describo como un secuestro”, acota Acosta. A la reportera la trasladaron a una estación policial a media hora de su casa. Los vecinos preguntaron a dónde la llevaban, como una muestra de la valiente solidaridad en un país sumido en la represión y la censura, pero los oficiales no respondieron. “Me metieron en un calabozo. Estuve más de una hora esposada a la espalda. Todavía me duelen las muñecas”, relata.

Una situación similar sufrió Yoani Sánchez el jueves. Sánchez, una periodista, escritora y activista ampliamente reconocida como una voz crítica al régimen cubano, salía por la mañana al mercado de su barrio cuando fue detenida por agentes de la Seguridad del Estado, sin explicaciones ni orden judicial. La periodista había avisado a sus colegas de 14ymedio, el medio de comunicación que fundó y dirige, de su salida, pero minutos después envió un nuevo mensaje alertándoles de su detención: “Me secuestró la policía”. Sánchez fue liberada tras pasar casi nueve horas detenida por las autoridades cubanas, que la han imputado bajo el cargo de “atentado contra el orden constitucional”.
Así ha narrado su detención en un video publicado en redes sociales: “Tres individuos vestidos de civil se me abalanzaron encima, me metieron a la fuerza en una patrulla policial sin nunca identificarse y finalmente me condujeron a la cuarta estación policial. Esto es en la calle Infanta, del municipio Cerro. Ahí estuve en un calabozo, recibí amenazas, presiones, pero sobre todo sentí, a pesar de mi incomunicación, de los muros, de los barrotes, que fuera había personas, entidades, organismos, había también mecanismos que se estaban activando para protegerme. Cuando salí lo comprobé. Recibí también mucha solidaridad en la calle de regreso a mi casa. Me imputaron varios cargos, entre ellos el de propaganda contra el orden constitucional”.
1/3 ❤️🙏 Mi gratitud a quienes ayer alzaron su voz para denunciar mi arresto arbitrario. Cada mensaje y cada gesto de solidaridad fueron fundamentales. Gracias por no dejarme sola. De aquel encierro salí también con una denuncia urgente. 🧵👇https://t.co/o28tA4aCk1
— Yoani Sánchez (@yoanisanchez) November 6, 2026
Ha sido una semana aciaga para el periodismo independiente en Cuba. El régimen ha organizado una nueva arremetida contra los periodistas independientes que intentan romper la censura e informar de una realidad cotidiana que ahoga a los habitantes de la isla, no solo sometidos a la represión, sino que sufren día a día la escasez de alimentos, la falta de combustible y medicinas o los constantes apagones. Una tragedia que la cúpula gobernante prefiere ocultar y de la que culpa eternamente a Estados Unidos, que ha arreciado su estrangulamiento al régimen desde que Donald Trump asumió su segundo mandato.
La detención de Acosta y Sánchez se ha dado en medio de una nueva ola de asedio a la prensa. Desde 14ymedio han informado de que “el pasado lunes Adelth Bonne Gamboa, colaborador de CubaNet, fue detenido violentamente por agentes policiales que lo esposaron y trasladaron en una patrulla”. También “varios periodistas de 14ymedio han sido víctimas de este tipo de represión desde su fundación, en mayo de 2014″, explica el medio. “Reinaldo Escobar ha sido detenido en numerosas ocasiones, la mayoría coincidiendo con eventos importantes como la visita de Barack Obama en 2016 o el papa Francisco a la isla en 2015. El periodista ha estado sometido durante años a una regulación migratoria que le ha impedido salir de Cuba”, cuenta 14ymedio.
Acosta relaciona esta nueva embestida con el terremoto político del martes en Estados Unidos, donde los demócratas lograron una aplastante mayoría en las cámaras legislativas y las gubernaturas. “Como que se sienten respaldados un poco con esos resultados, porque saben que ahora Trump la va a tener, digamos, un poco más difícil a la hora de emprender alguna acción más fuerte contra la dictadura. Creo que se han sentido empoderados con ese resultado”, dice esta periodista que lleva seis años sufriendo lo que ella llama “este tipo de secuestros en la vía pública”. Pero las amenazas, el intento de censura, las humillaciones y las vejaciones no la amedrentan. Afirma que seguirá con su labor periodística.

“Me han detenido en otras ocasiones, cuando he salido a entrevistar a familiares de presos políticos o cuando he salido a reportar cualquier noticia en la capital. Las vigilancias en la esquina de mi vivienda, como estoy hoy, como está Yoani Sánchez, se dan 40 o 50 veces al año. Imagínate lo que es eso. Ninguno de nosotros está con un proceso investigativo ni mucho menos, simplemente te ponen ese operativo enfrente de tu vivienda y te dicen: ‘No puedes salir de tu casa’. Y si intentas pedir explicaciones, te dicen: ´Acompáñanos´ y te detienen, te llevan a los calabozos", critica. “Y todo es por el trabajo que hacemos. Lo que quieren impedir es que sigamos haciendo periodismo. No les conviene tener una persona como yo, mostrando lo que verdaderamente sucede en Cuba”, agrega.
A Acosta la dejaron en libertad sin cargos, pero en el calabozo le exigieron firmar un acta de advertencia “por instigación a delinquir”. Se negó. Lo que sí firmó fue su acta de detención, porque “es la evidencia de que yo estuve detenida”.
La misma valentía muestra Yoani Sánchez, que el viernes, mientras su casa estaba bajo la constante amenaza de los funcionarios de la Seguridad del Estado, grababa para su audiencia un video relatando su arresto: “Es evidente que este asedio tiene que ver con mi trabajo, el pódcast Cafecito Informativo, mi trabajo periodístico, mi trabajo al frente del diario digital 14ymedio y también las cápsulas callejeras que hago bajo el seudónimo de Andarina Sánchez. Quieren que me calle, quieren que me vaya, quieren que me silencie, quieren que apague los micrófonos, pero no los voy a apagar”. Toda una declaración de intenciones en una isla donde informar es un acto de resistencia.













