El Papa León XIV se reunirá con víctimas de abusos cometidos por miembros de la Iglesia durante su próxima gira por América Latina, según anunció este martes el Vaticano. La noticia llega un día después de que una treintena de supervivientes del Sodalicio de Vida Cristiana, la organización religiosa peruana disuelta por el Papa Francisco tras décadas de abusos, pidieran un encuentro con el pontífice durante su visita a Perú. La Santa Sede no ha precisado si los afectados por el caso Sodalicio estarán entre las personas que recibirá.
“Es una buena señal que después de nuestro comunicado de ayer haya un cambio de opinión y hayan decidido recibir a las víctimas”, dice a EL PAÍS Enrique Escardó, quien en el año 2000 fue el primero en denunciar los abusos del Sodalicio. Su preocupación ahora es quiénes serán invitados. León XIV ya se reunió con seis víctimas en España, en junio, y con otras siete en Francia, en septiembre. En España, varias asociaciones denunciaron que no habían sido convocadas. Escardó teme que ocurra lo mismo en Perú. “Creo que van a hacer una especie de reunión tipo maquillaje y van a invitar a algunas víctimas silenciosas, positivas hacia la Iglesia, que no vayan a pedir nada complicado. Ojalá me equivoque”, dice.
El Vaticano señaló en su comunicado que los encuentros previstos durante la gira, que llevará al pontífice a Uruguay, Argentina y Perú entre el 6 y el 17 de noviembre, buscan expresar su cercanía a quienes han sufrido abusos y contribuir a su sanación. León XIV estará en el Perú del 11 al 16 de noviembre. La carta de los supervivientes fue entregada el lunes en la Nunciatura Apostólica de Lima. “Nuestro propósito no es reabrir heridas, sino contribuir a que puedan sanar”, escribieron.
Escardó ya conoce personalmente al Papa. En enero de 2025, cuando Robert Prevost todavía era cardenal, conversó con él durante una hora en su oficina del Dicasterio para los Obispos, en el Vaticano. Acababa de reunirse con Francisco y le entregó a Prevost el mismo documento de dos páginas que había presentado al entonces pontífice, con propuestas para prevenir los abusos dentro de la Iglesia y mejorar la atención a las víctimas.
“Esas sugerencias hasta ahora no las hemos visto aplicadas”, cuenta. Si consigue reunirse con León XIV durante su visita al Perú, piensa llevarle nuevamente el documento y añadir otras demandas. “Tiene todo el poder ahora para hacer esos cambios”, sostiene.
El Papa estadounidense conoce bien Perú. Tiene la nacionalidad peruana y pasó buena parte de su vida religiosa en el país, donde fue misionero y obispo de Chiclayo, en el norte peruano. Volverá ahora como Papa a un país donde las víctimas del Sodalicio siguen reclamando justicia y reparaciones.
Fundado en 1971 por Luis Fernando Figari, el Sodalicio llegó a convertirse en una de las organizaciones católicas ultraconservadoras más influyentes del Perú. Durante décadas, antiguos integrantes denunciaron abusos sexuales, físicos y psicológicos, así como prácticas de sometimiento. El escándalo explotó en 2015, cuando los periodistas Pedro Salinas y Paola Ugaz publicaron el libro Mitad monjes, mitad soldados, una investigación sobre los abusos dentro de la organización. Francisco ordenó investigar al grupo, expulsó a varios de sus dirigentes y finalmente dispuso su supresión en abril de 2025.
Pero la disolución no ha resuelto el problema de las indemnizaciones. Según su informe final, el Sodalicio destinó 6,49 millones de dólares para reparar a víctimas de abusos entre 2016 y 2025. De las 98 personas atendidas, 93 recibieron compensaciones económicas. Algunas víctimas cuestionan las cantidades y las condiciones de los acuerdos. Escardó asegura que el Sodalicio entregó a algunos afectados apenas 1.000 o 2.000 dólares en 2018 y 2019, a cambio de firmar documentos que les exigían guardar silencio y no presentar nuevas reclamaciones.
“No ha habido nada después de eso”, afirma Escardó, en referencia a las reparaciones que reclama. El Vaticano abrió este año un nuevo canal para escuchar a las víctimas que no recibieron una reparación suficiente o que siguen esperando una indemnización. Según las víctimas del Sodalicio, más de 250 personas acudieron entre mayo y agosto a la Nunciatura de Lima para dar su testimonio.
Los supervivientes denuncian ahora que parte del patrimonio de la organización habría sido transferido a terceros y que esos bienes no estarían disponibles para indemnizarlos. En un comunicado de seis páginas, señalan a antiguos dirigentes del Sodalicio por su presunta participación en esas operaciones y reclaman que el Vaticano esclarezca el destino de los bienes.
Patrimonio en manos de terceros
“En el caso del Perú lo que han dicho claramente es que nada va a salir de la Iglesia. Todo va a salir del Sodalicio. Pero el Sodalicio puso todo a nombre de terceras personas. Entonces no hay nada de donde se pueda sacar para indemnizar a las víctimas”, afirma Escardó, quien es presidente y fundador de una red de supervivientes de violencia en entornos de fe en el Perú.
El documento también cuestiona la decisión de la Fiscalía peruana de archivar, el 5 de octubre, una investigación por presunto lavado de activos relacionada con la Asociación Civil San Juan Bautista, entidad que los denunciantes vinculan con la estructura económica del Sodalicio. Exigen que las autoridades expliquen los motivos del archivo y que se respalde la labor del sacerdote español Jordi Bertomeu, funcionario del Dicasterio para la Doctrina de la Fe y comisario pontificio encargado de liquidar la organización.
Escardó espera que el Vaticano permita que quienes siguen reclamando reparaciones puedan hablar directamente con el Papa que tiene DNI peruano. “Hay un montón de cosas que le tenemos que decir al Papa cuando venga. Espero que inviten a las personas que se las tienen que decir”, afirma.














