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octubre 21, 2026
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La Cuba que no quieren que conozcas

TRANSCRIPCIÓN DEL PODCAST DE CUBADEBATE

“EL DEBER DE CONTARLA”

Capítulo: “La Cuba que no quieren que conozcas”

Las Yaguas, uno de los barrios insalubres ubicados en la periferia de La Habana. Foto: Archivos.

Dra. C. Marxlenin Pérez: La memoria histórica suele borrar y rectificar nuestros recuerdos, por eso la historia se convierte en un terreno en disputa; y aquí tenemos el deber de contarla, pero de contarla bien. Este es el Podcast Histórico de Cubadebate y hoy vamos a conversar precisamente sobre la economía cubana, pero antes del triunfo de la Revolución.

Esos mitos y esas leyendas que hacen poner una imagen muchas veces falseada, caricaturizada sobre la Cuba pre-revolucionaria, será nuestro tema central hoy en “El deber de contarla”. Y para eso estoy con mi economista de confianza, con José Luis Rodríguez, ex ministro de economía, ex ministro de finanzas y precios, y que siempre ha estado con ese pensamiento profundo sobre las pistas de la realidad económica cubana. Gracias, José Luis, por estar aquí con nosotros.

Dr. C. José Luis Rodríguez: Gracias por la invitación.

Dra. C. Marxlenin Pérez: ¿Cómo era esa realidad de la Cuba pre-59? Sé que tiene ensayos escritos sobre este tema y por eso justamente me parece muy oportuno, a propósito del 20 de mayo, toda esta reconstrucción de la historia de la República Neocolonial, de esa supuesta bonanza en la que vivían los cubanos en esa época. Y por ahí voy a empezar, por una pregunta general. ¿Era Cuba realmente antes de 1959 un país tan rico como lo pintan? ¿O hay matices que no siempre se ponen en esa fotografía?

Dr. C. José Luis Rodríguez: Hay que hacer la historia lo más sintéticamente posible, pero esa supuesta realidad no se cumple. Para comenzar, las relaciones de Cuba con la economía en general, es decir, el trabajo de la economía cubana, venía ya desde el siglo XIX percibiendo una penetración importante del capital norteamericano.

Ya en 1896 había 50 millones de dólares invertidos por los norteamericanos en Cuba. Cifra que hoy nos parece muy pequeña, pero que en aquel entonces era una cifra que comenzaba a ser representativa. Este momento, cuando Cuba accede a la independencia formal en 1902, es precisamente el momento en el cual los Estados Unidos están pasando en la fase de capitalismo a capitalismo monopolista.

Y en Cuba se ensaya, y eso es algo que hay que recalcar, un modelo de explotación no ya colonial como era el sistema de explotación de España con Cuba, sino un modelo de explotación neocolonial.

Dra. C. Marxlenin Pérez: ¿Qué significa eso, José Luis? Porque se dice rápido, República Neocolonial, pero qué significa realmente.

Dr. C. José Luis Rodríguez: Representa que hay unas relaciones de dependencia muy fuertes con relación a una potencia extranjera, en general, en este caso Estados Unidos, y que no se produce esa explotación de forma directa, sino de forma indirecta. De ahí lo de neocolonial, porque no es el esquema colonial típico de extracción de recursos, pudiéramos decir, de forma brutal, sino una forma más sofisticada.

Para eso Cuba entró en ese modelo neocolonial con una independencia sujeta a las decisiones del gobierno norteamericano cuando se aprueba, en el inicio ya de la República, la Enmienda Platt, que lleva el nombre de un congresista norteamericano que estipuló, en pocas palabras, la posibilidad de intervenir en Cuba militarmente cada vez que fuera necesario para los intereses norteamericanos. No está formulado así, pero era así lo que funcionaba realmente.

Además, se aprobó un convenio, un tratado comercial que estableció un esquema que va a perdurar durante un periodo bastante claramente. Es un esquema en el cual está presente una especialización de la economía cubana muy profunda en la producción de azúcar, simultaneado con una importación de bienes y servicios de Norteamérica que no se dan en Cuba, teniendo condiciones cubanas para hacerlo. Esto va a ser una contradicción que va a estar presente en todo el periodo, desde 1902 hasta 1958.

Por lo tanto, Cuba entra en una etapa de libertad, de gobierno formal, pero sujeta a la intervención norteamericana, como primeramente sucedió con el gobierno de Estrada Palma en 1905, cuando producto de contradicciones internas, se reclama por el propio presidente Estrada Palma que intervengan los americanos para normalizar la situación en Cuba.

Dra. C. Marxlenin Pérez: Pero para alguna gente eso no necesariamente tiene que ser algo malo, que esa libertad sea condicionada y supeditada, para algunas personas incluso podría ser beneficioso y es justamente esas deformaciones las que importan a la hora de interpretar.

Dr. C. José Luis Rodríguez: Cuando Cuba accede a esa libertad condicionada no se puede olvidar que existía en Cuba una corriente anexionista fuerte desde el Siglo XIX. Recordemos que la primera expedición para luchar con la libertad de Cuba fue la de Narciso López en 1850, que no luchaba por la independencia de Cuba, sino luchaba por anexar a Cuba para que se convirtiera en un Estado más de Estados Unidos.

Dra. C. Marxlenin Pérez: Salir de una metrópoli y entrar en otra. De una colonia a otra.

Dr. C. José Luis Rodríguez: Y ya había sido formulado un concepto que era “América para los americanos”, entendiendo por americanos los que vivían en Estados Unidos, que se proclama por el presidente James Monroe en 1823, que va a sentar un precedente de dominación que se va a ir desarrollando por la vía económica, por la vía política, hasta que Cuba accede formalmente a una independencia, pero que entra en el momento en que el modelo de capitalismo norteamericano está en su propia transición hacia el monopolio y va a ir a un modelo de explotación diferente que se denomina neocolonial.

Dra. C. Marxlenin Pérez: Entonces llegan “los americanos”, los estadounidenses, la economía empieza a tener variaciones y a tener cambios importantes. ¿Cuáles son esas características que definían a la economía en una etapa bastante extensa que es de 1902 a 1958?

Dr. C. José Luis Rodríguez: Primero, antes que se me olvide, la penetración y el dominio no solamente entró por la vía de la economía, entró por la vía de los valores institucionales, por la cultura. Por ejemplo, los primeros maestros en Cuba, después de este periodo de libertad o de independencia de Cuba, se forman en Estados Unidos, en escuelas norteamericanas. Es decir, hay todo un proceso de penetración que no es solo en la economía, sino que se va a dar en todas las esferas sociales, políticas, etc.

El proceso de Cuba en estos años, que va a abarcar desde 1902 hasta 1958, tiene dos etapas, muy claramente diferenciadas y que el pivote de ambas etapas, a favor o en contra, va a estar en el azúcar todo el tiempo. Una primera etapa de expansión de la producción azucarera para el mercado norteamericano, que va a durar desde 1902 hasta 1933, propiamente. Con procesos donde claramente hay una función definida para la economía cubana, que es nutrir a precios competitivos el azúcar que consume Estados Unidos. No es solo el azúcar de Cuba el que penetra en ese mercado. Estados Unidos en su propio territorio produce azúcar de caña, pero también otros países. Y Cuba se le da un nivel de participación importante, llegó a ser más del 50% del mercado norteamericano. En ese periodo las zafras crecen de menos de un millón de toneladas de azúcar a cinco millones de toneladas de azúcar en 1925.

Dra. C. Marxlenin Pérez: ¿Eso nos convenía?

Dr. C. José Luis Rodríguez: Eso da crecimiento, pero no da desarrollo.

Dra. C. Marxlenin Pérez: Eso es sutil, pero no es sutil en la realidad, también quiero que lo profundice.

Dr. C. José Luis Rodríguez: Se produce un crecimiento en función de los intereses norteamericanos, que beneficia a Cuba, entre comillas, porque ofrece empleo, ofrece un determinado nivel de estabilidad, pero sujeto a un mecanismo de dominación donde los beneficios esenciales no están en Cuba o no se dan para Cuba, sino que se dan para la potencia dominante o hegemónica en este caso, que son los Estados Unidos.

Dra. C. Marxlenin Pérez: ¿Y esos empleos asociados al azúcar era todo el año o era solamente en época de zafra?

Dr. C. José Luis Rodríguez: No, era en el periodo de zafra.

Dra. C. Marxlenin Pérez: O sea, que también era relativo.

Dr. C. José Luis Rodríguez: Es estacional y siguió siendo así. La cosecha cañera se produce, aparte del periodo de siembra, que no capta tanta fuerza de trabajo, el periodo de cosecha se produce entre finales del año, aproximadamente noviembre, diciembre, y va a durar hasta el primer trimestre, tal vez un poco más, del año. Y el resto del tiempo, se dedica a la siembra de caña y entra en lo que se le llama el tiempo muerto, porque no funciona con la misma intensidad, no produce los mismos beneficios que el periodo de cosecha cañera. Así estamos en una situación en 1925 donde todo parecía brillar para Cuba.

Es el año precisamente que entra un gobernante que va a marcar la historia en esos años, que fue el general Gerardo Machado, que además va a pretender ejercer una política activa del Estado en la economía, cosa que no es característica de todos los gobiernos hasta 1958, pero en este caso sí.

¿Qué sucede a partir de 1925? Sucede que entran en el mercado norteamericano como suministradores de azúcar otros productos y baja la participación cubana. La participación cubana en este sentido ya en el final de este primer periodo, hasta 1932-33, va a ser solamente de alrededor del 29-30% del mercado norteamericano, cuando llegó a ser más del 50% en algunos años, sobre todo de 1922-1925.

Es decir que hay un momento en el cual ese proceso que estaba engarzado con el azúcar y parecía expandirse ilimitadamente con zafra de 5 millones de toneladas, no va a ser así. La zafra comienza a caer y pudiéramos decir que además por la coincidencia con la crisis económica del 1929, va a ser más afectada todavía encima de esta política de desplazamiento por la caída del consumo en Estados Unidos y ello va a llevar a que se produzca una caída del 67% en la producción azucarera.

En este punto hay que decir que el gobierno de Machado, que tiene algunas personas que conocen de estos negocios, propone una primera reforma arancelaria en 1927. Reforma arancelaria que pretendía defender un nivel de producción de la industria nacional, no sustituyendo completamente la importación de productos norteamericanos, pero dando un espacio a lo que hubiera sido, que nunca fue, una burguesía industrial no azucarera.

Cuba en ese sentido se diferencia del resto de los países de América Latina. No solo por las características de su proceso de obtención de la independencia, que fue diferente a, por ejemplo, el Cono Sur; sino que también va a presentar características propias en el sentido de que no va a desarrollar nunca una burguesía nacional que defienda los intereses de la gente que trabaja, que es nativa, que vive y produce en Cuba.

Dra. C. Marxlenin Pérez: ¿Y eso por qué, qué pasó?

Dr. C. José Luis Rodríguez: Porque el proceso de neocolonización de Cuba la colocó en una circunstancia de dominación de tal nivel con Estados Unidos que fue imposible que eso ocurriera. Los Estados Unidos no estaban dispuestos a que una economía que era monoproductora de azúcar fundamentalmente, tenía tabaco, tenía madera, tenía otras cosas, pero giraba el país en torno al azúcar: monoproducción azucarera, monoexportación azucarera y además eso, multiimportación de productos norteamericanos. Este último componente no es poco. Es decir, dominaban el mercado interno de Cuba y no les hacía la menor gracia ceder una parte de ese mercado a competidores europeos.

Dra. C. Marxlenin Pérez: Tenían el dominio completo del país, porque tenían el dominio político a través de cómo manejar de manera títere a esos gobiernos y a través de la economía y esa producción cultural, producción de psicología de las masas.

Dr. C. José Luis Rodríguez: En ese periodo ya, finales de los años 20 y principios de los años 30, los Estados Unidos modifican la forma de participación de los productores de azúcar en Estados Unidos por una ley de cuotas, la Ley Costigan-Jones.

Dra. C. Marxlenin Pérez: Las famosas cuotas azucareras.

Dr. C. José Luis Rodríguez: Las famosas cuotas azucareras, que como te decía, ya en ese momento se fija en torno al 29-30% y esa proporción va a ser igual hasta finales de los años 50.

Es decir, ya Cuba no va a expandir su producción en función de una expansión del mercado norteamericano, porque no se lo permiten las cuotas azucareras.

Dra. C. Marxlenin Pérez: Sobre la cuota también se habla mucho y se pone como que la cuota era una ventaja. ¿Era solamente una ventaja? ¿Era un freno a la economía? ¿Cómo interpretar la cuota?

Dr. C. José Luis Rodríguez: Era un freno a la economía porque cuando tú sacas la proporción en términos de capacidad de producir azúcar y en términos de realidad, el tamaño de la zafra, te das cuenta que está subutilizada la capacidad.

Cuba va a tener, ya en los años 50, capacidad para producir más de 7 millones de toneladas de azúcar y el mercado norteamericano lo que va a absorber son 2 millones o 2 millones y un poco más de toneladas de azúcar. Entonces, es una economía que se enfocó en una dirección, esa dirección cambia por la composición del mercado norteamericano de azúcar y se queda instalada la capacidad que tenía hasta 1925 con una demanda de azúcar por parte de Estados Unidos muy reducida en ese sentido. Y todo el segundo período de 1934 hasta 1958 va a girar en torno a ver qué se hace para que esa contradicción no haga estallar la economía cubana, porque se convierte en una crisis permanente en ese sentido.

Los Estados Unidos cambian un poco los mecanismos de dominación, es la época de Franklin Delano Roosevelt, en ese sentido de un trato diferente hacia los países con los que se vincula, particularmente los de América Latina y muy especialmente en el caso de Cuba y se produce en primer lugar la derogación de la Enmienda Platt que daba la posibilidad de intervenir cada vez que lo entendiera conveniente en Cuba. Siempre hubo un diferendo incluso con regiones de Cuba, por ejemplo, lo que hoy conocemos como Isla de la Juventud, la Isla de Pinos, estuvo en disputa de si pertenecería o no directamente a Estados Unidos o se quedaría como Cuba. Cuba logró retener esa parte de su territorio, fue una hazaña, una victoria diplomática porque no permitió que le cercenaran una parte del archipiélago que compone Cuba.

Así se crea una situación diferente, se quita la Enmienda Platt, lo cual no quiere decir que no intervinieran de forma más indirecta, pero intervinieron finalmente, el embajador norteamericano sigue siendo el factótum de la economía, del país y de la política cubana y por otro lado va a darse un nuevo tratado comercial que incluye las cuotas azucarera, pero incluye también una participación del mercado norteamericano en la economía cubana donde la dominación de la multiimportación de productos norteamericanos va a permanecer a lo largo de todo ese periodo. Hay distintas circunstancias que se van dando a lo largo de estos años. Se experimenta en alguna medida en medio de esta política del “buen vecino” que establece Roosevelt, el gobierno que domina Batista a partir de 1934 hasta que es electo presidente en 1940 va a introducir algunos elementos económicos que van a generar empleo por la vía paramilitar sin generar competencia con los productos norteamericanos.

Es un primer ensayo en ese sentido de lo que sería, pasado el tiempo, las teorías keynesianas de generación de demanda sin incluir nuevas ofertas que compitan con el capital extranjero. Y eso es lo que se va a dar en este periodo. Los tecnológicos militares, todo un proceso de escuelas en ese sentido que se van dando en el país muy afines con los intereses norteamericanos pero que permiten, digamos, repartir de manera diferente los productos que se van creando en la economía cubana siempre sujetos a los intereses predominantes de Estados Unidos.

Dra. C. Marxlenin Pérez: Economía cubana antes de la Revolución, ese gran mito, esa gran imagen construida con mucho cuidado para poner una Cuba totalmente rica, de esplendor; pero que aquí estamos viendo realmente cómo era la realidad económica y social de nuestro país antes del 59 con toda la etapa de la República Neocolonial.

Y ahora estamos llegando a ese momento siniestro también de la historia de la humanidad, muy oportuno recordarlo en estas condiciones en las que estamos viviendo, de la Segunda Guerra Mundial y cómo eso cambió la correlación de fuerzas en el mundo y cómo entonces impactó en la economía cubana y en el país.

Dr. C. José Luis Rodríguez: El 1 de septiembre de 1939 se desata la Segunda Guerra Mundial. En primer lugar, en ese periodo no van a participar los americanos. Los americanos van a preservarse hasta que ya son combinados por las circunstancias con el ataque a Pearl Harbor que se produce en diciembre 7 de 1941, y tienen ya que responder al reclamo de defender el país ante un ataque de una potencia emergente en ese momento que es Japón. Y esto lógicamente va a colocar a Cuba en un plano diferente en función de la guerra.

En función de la guerra donde se mantiene la producción azucarera a unos niveles más o menos similares de promedios de más de 2 millones de toneladas de azúcar pero que va a elevar la demanda de minerales, fundamentalmente de níquel. Es cuando se comienza ya a desarrollar una producción de hierro, una producción de todo tipo de minerales necesarios para la maquinaria de la industria bélica.

Dra. C. Marxlenin Pérez: Aquí voy a poner una “pausita”, porque a mí me encanta polemizar con los economistas de mercado que dicen que el mercado “se regula solo”. Esto es un modo en que el mercado no cae del cielo y como la demanda de esos minerales estaba propiciada por una situación de guerra mundial.

Dr. C. José Luis Rodríguez: Sí, así es.

Dra. C. Marxlenin Pérez: ¿Y Cuba entonces entra a participar indirectamente en ese mercado mundial?

Dr. C. José Luis Rodríguez: Esto tiene dos efectos. Uno, el cambio de composición de las exportaciones cubanas donde gana peso lo no azucarero, lo cual favorece al país. Y también pierde peso la importación de productos de Estados Unidos que está forzado a dirigir un mayor esfuerzo cada vez a la industria bélica en la misma media que se va desarrollando la guerra.

Estados Unidos comienza la guerra desarrollándola en el sector del Pacífico y no va a entrar en el escenario primario de la Segunda Guerra Mundial hasta junio de 1944. Y esto lleva a toda una serie de ajustes en la economía norteamericana donde Cuba empieza a jugar un papel mayor y empieza a tener saldos positivos en su balanza comercial.

Dra. C. Marxlenin Pérez: Para nosotros.

Dr. C. José Luis Rodríguez: Para nosotros. Que va a llegar a 500 millones de dólares al concluir la Segunda Guerra Mundial, una cifra muy fuerte para Cuba en ese periodo. Pero ¿qué ocurre? Ocurre que el Estado, que hasta ese momento tenía una intervención muy indirecta, se ve presionado a tener una participación en la economía y se crea la Junta de Economía de Guerra, en 1943.

Podríamos decir que es la primera organización estatal de intervención en la economía de forma orgánica en ese momento. Después va a tener varios nombres en ese sentido y va a continuar como Consejo Nacional de Economía, etcétera, a lo largo de los años. Eso se va a mantener hasta el Programa Económico de Cuba, de Batista, en 1955, que es la última etapa de esa intervención –entre comillas–, que va a ir desarrollando primero…

Dra. C. Marxlenin Pérez: Paréntesis: una economía de guerra no en el socialismo, seguimos hablando de antes del 59.

Dr. C. José Luis Rodríguez: Sí.

Dra. C. Marxlenin Pérez: Porque el término luego se lo asocian solamente a Cuba postrevolucionaria.

Dr. C. José Luis Rodríguez: Entonces, Cuba tiene en ese momento, ya con la Segunda Guerra Mundial y con la conclusión de la Segunda Guerra Mundial, un saldo comercial positivo. A Cuba la favorece la guerra, cosa muy peculiar, que no solo en el caso de Cuba.

Dra. C. Marxlenin Pérez: Muy irónica.

Dr. C. José Luis Rodríguez: Muy irónica. Es la desgracia para la humanidad por la forma que estamos imbricados con los intereses norteamericanos, que Cuba tiene un saldo comercial positivo.

Dra. C. Marxlenin Pérez: A los que, por supuesto, les favoreció muchísimo la Segunda Guerra Mundial a los Estados Unidos.

Dr. C. José Luis Rodríguez: Exactamente, Estados Unidos termina siendo, ya indiscutidamente, la potencia hegemónica que todavía tenía contrincantes como Inglaterra, como en general Europa, va a emerger Japón antes de la Segunda Guerra Mundial, como potencia emergente, podríamos decir. Ya en este momento, con el triunfo de las fuerzas aliadas los resultados son muy diferentes.

Estados Unidos no ha sufrido ninguna agresión en su propio territorio, termina la guerra siendo el suministrador de armamento, el suministrador de bienes de consumo para Europa, que ha sido destrozada durante la guerra, y también Japón. Recordemos la destrucción de Japón que culmina con el bombardeo atómico de Hiroshima y Nagasaki, en agosto de 1945, que es una forma brutal de expresarse el nuevo poderío norteamericano en ese momento.

Se producen cambios en el tutelaje de la economía mundial a partir de dos instituciones que se crean en 1944, las instituciones de Bretton Woods, el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, y lógicamente esto genera determinadas expectativas para Cuba que ha salido bien, podríamos decir, de esa coyuntura bélica por el papel que desempeña con Estados Unidos, con recursos en este caso, y viene el asomo de ciertos segmentos de lo que pudiera haber sido la burguesía industrial no azucarera, cuando en 1947-48, no recuerdo exactamente el año, se convoca la Conferencia para el desarrollo de la economía nacional, que es una conferencia que pretende ir a un grado de sustitución de importaciones, sobre todo en productos agrícolas, arroz, papa, huevos, todo lo que se importaba de alimentos de Estados Unidos, trata de marchar por ahí.

Se produce también una expansión de la producción niquelífera del país y de minerales en general, y todo esto se proclama en un contexto de un nacionalismo en ciernes, que debió haber llegado a una participación política de la burguesía nacional inexistente en ese momento. Eso no ocurre. ¿Por qué no ocurre? Porque los americanos dicen que, si se aprueban las recomendaciones de esa Conferencia, Cuba va a sufrir la pérdida de la cuota azucarera con Estados Unidos, y ahí mismo termina todo.

Es decir, matan antes de nacer a la burguesía nacional, y eso ya no será más. Vimos algunos asomos en la reforma arancelaria del 27, la política de desarrollo de producciones que no compitan con Estados Unidos, pero que creen demanda en el país y permitan mantener el empleo en los años 30 y 40, sobre todo con la guerra también, aumenta el empleo en el país. Esta situación es clausurada.

Dra. C. Marxlenin Pérez: Pero qué interesante eso, porque el capitalismo no cree en nadie, ni siquiera en su propia burguesía.

Dr. C. José Luis Rodríguez: No, no hay espacio para esa burguesía nacional, que lógicamente va a entrar en contradicción con algunos intereses norteamericanos, a pesar de que fue muy cuidadosa en los planteos. Esto va a llevar incluso a que venga una revisión a partir del Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento, que se crea en esos años mismos, y en 1950 mandan una misión a Cuba, presidida por un economista de mucho prestigio, Francis Truslow, que hace un estudio de la economía cubana con una cantidad de materiales enormes, donde trata de compatibilizar, trata de un poco encontrar la cuadratura de círculo de la economía cubana con producciones que pudieran salir, pero que no entren todavía en contradicción con los americanos, con la promoción de sectores de servicio, como es el turismo en los años 50, etcétera, que va a ser asumida por el gobierno cubano. Primero por el gobierno de Carlos Prío, y después por el gobierno de la dictadura de Batista.

Todo lo que ese programa proclama, en una fase todavía más conservadora, para no chocar con los americanos, ni por casualidad, en el programa económico de Cuba de Batista de 1955. Aquí hay varios economistas que ya están formulando tesis en ese sentido. Es interesante mencionar los estudios que se hicieron sobre Cuba.

Yo les recomiendo a todo el que quiera estudiar esta etapa que consulte una serie de libros que se hicieron por economistas cubanos y por economistas, sobre todo, norteamericanos. Todos estos reflejan preocupaciones de los norteamericanos sobre la inestabilidad, sobre todo en los años 30, por la Revolución del 30, de Cuba, y va a venir después con la Conferencia para la Economía Nacional, para la Industria de la Economía Nacional, de 1948, y va a venir con estos programas que se intentan implementar. Están libros de tres vertientes de autores cubanos o cercanos a Cuba.

Está el grupo en el Banco Nacional de Cuba, que se ha creado en 1950 por un economista español que vino a Cuba, Julián Alienes, que hizo uno de los primeros libros que trató de reconstruir las estadísticas de toda la etapa republicana de Cuba, cosa que no se había hecho hasta ese momento, y que promueve la visión keynesiana en este sentido. Esa es una corriente fuerte en esta dirección. Va a ser asumida también por otros economistas cubanos, Felipe Pazos, y Regino Boti, que van a hacer trabajos en esa dirección, incluso para el Movimiento Revolucionario 26 de Julio, que hacen una serie de tesis, aunque nunca fueron aprobados como un documento oficial del movimiento, sí tiene ideas económicas muy afines al keynesianismo en este caso.

Cuba tuvo una influencia muy fuerte en ese sentido, y eso es lo que va a aplicar Batista con las inversiones, por ejemplo, en el turismo, un sector que no compite con productos norteamericanos, en un servicio, y, por otro lado, genera toda una serie de ingresos para el propio capital norteamericano que invierte muy fuerte en el turismo cubano, en esos años 50, hasta llegar a una cifra superior a 200 mil turistas en el año 58, cosa que era ya digamos de cierto peso en la economía nacional.

Dra. C. Marxlenin Pérez: ¿Podemos decir que hay un crecimiento económico entonces sostenido?

Dr. C. José Luis Rodríguez: Sí, con saltos y altas y bajas en ese sentido, pero no rebasaba en las etapas normales de la economía del 2 al 3 por ciento, no hay altos crecimientos. Hubo un pequeño periodo ahí de 6 por ciento impulsado por la Segunda Guerra Mundial, pero eso no va a establecerse ya como una dinámica de crecimiento, y es importante en este sentido porque para que haya desarrollo tiene que haber crecimiento, pero no solo crecimiento, tiene que haber desarrollo social.

Dra. C. Marxlenin Pérez: Por eso, porque muy al principio José Luis mencionaba que había crecimiento económico, pero eso no implicaba desarrollo, y en esos ensayos que usted escribió, también menciona que Cuba en esa etapa, no tenía una política de desarrollo nacional. Esos son elementos que a veces cuesta trabajo decodificarlos para los que no somos economistas, ¿no? ¿Qué significa que, aun habiendo crecimiento, no se representaba eso para el desarrollo? Porque tampoco hemos hablado de esa otra parte importante de la foto, que es las condiciones de vida de los cubanos en aquella época. Y cómo estaba ese equilibrio con un país que crecía económicamente, pero que luego eso no se respaldaba por las condiciones de vida de la mayoría, o sí. ¿Cómo vivía la gente en esa época?

Dr. C. José Luis Rodríguez: Ahí hay una cosa que es importante señalar. En primer lugar, el propio desarrollo del turismo creó una imagen de país, pudiéramos decir, simpática a que vengan visitantes a Cuba.

Dra. C. Marxlenin Pérez: Un paraíso.

Dr. C. José Luis Rodríguez: Un paraíso con hoteles de primera línea, con playas de primera línea, es la época en que se desarrolla Varadero, por ejemplo, muy fuertemente, y con un turismo norteamericano que va creciendo de forma exponencial.

Dra. C. Marxlenin Pérez: Los hoteles con los casinos también, ¿no?

Dr. C. José Luis Rodríguez: Exactamente, la industria del juego viene junto con eso, es decir, en Cuba penetra el capital norteamericano a partir de sus experiencias en Las Vegas, y vienen a Cuba a invertir precisamente aquellos personajes.

Dra. C. Marxlenin Pérez: Uno de los mitos que hay también es que querían convertir a La Habana en Las Vegas, o a Cuba en un gran casino, ¿es verdad eso?

Dr. C. José Luis Rodríguez: Exactamente.

Dra. C. Marxlenin Pérez: ¿Eran las aspiraciones?

Dr. C. José Luis Rodríguez: Eran las aspiraciones y lo que respaldaba Batista en su política, es decir, eso estaba diseñado para que se complementara con una política afín a los intereses norteamericanos, que no atacara otros sectores, como la industria azucarera, o como otros sectores, la minería, etcétera, de propiedad norteamericana en Cuba, y que, por otro lado, mantuviera un cierto nivel de empleo dentro de la sociedad en estos sectores, que no provocara un estallido social.

¿Qué pasa en este caso? La Habana era una cosa, el resto del país, era otra, completamente distinta.

Dra. C. Marxlenin Pérez: De ahí sale la famosa frase de que el resto es áreas verdes, ¿no? La Habana es La Habana…

Dr. C. José Luis Rodríguez: Sí. Ahí tenemos, por ejemplo, las tasas de mortalidad infantil, 23% por mil nacidos vivos, el nivel de desempleo, según tú lo midas en época de zafra, te da una cifra, pero si lo mides en época de tiempo muerto, te da otra, de 16% a 23% de desempleo. Es decir, nada particularmente visible de ese crecimiento que se está dando en la economía, se vuelca en la población.

Hay un estudio de la Agrupación Católica de Jóvenes, que en 1956 hizo un análisis de todos estos elementos sociales, y puso a la luz, sigue siendo un documento de referencia, puso a la luz pública, el verdadero estancamiento, la verdadera crisis que había en el desarrollo, entre comillas, de la sociedad cubana. Existía, y eso es lo que se quiere hoy explotar mucho, un segmento que está asociado a la imagen externa del país, muy vinculado al turismo, muy vinculado a los intereses norteamericanos que te presenta un país en evolución favorable para su población. Recordemos, por ejemplo, que esa población que trabaja, solo el 53% tiene seguridad social, es decir, no hay seguro de desempleo, no hay pensiones, para cuando tú terminas tu vida laboral, es el 53% solamente, solo la Revolución después vendría y le aseguraría al 100% de los trabajadores, la seguridad social y la asistencia social.

La distribución de la tierra no estaba en manos de los campesinos, estaba en manos de los latifundistas. El 8% de los propietarios, que son latifundistas, controlaban el 70% de la tierra, y el campesino, lo que era un aparcero, que tal vez con el permiso o sin el permiso del latifundista, trabajaba la tierra en esos lugares con la esperanza de que le dejaran beneficiarse de los frutos de sus cultivos. A veces sucedía que el hombre sembraba y cuando iba a cultivar, todo eso se lo llevaba la guardia rural o se lo llevaba las personas que defendían los intereses de esos latifundistas.

Porque en Cuba existen tres clases, no lo he especificado anteriormente. Está el latifundista muy claro en el azúcar, muy claro en el resto de la agricultura. Está la gran burguesía comercial importadora, que es la que vive del negocio con los norteamericanos, y la gran burguesía azucarera.

Fíjate que no aparece por ningún lado la burguesía industrial no azucarera, no existió.

Dra. C. Marxlenin Pérez: No se logró.

Dr. C. José Luis Rodríguez: A diferencia del resto de América Latina, uno mira para Argentina y en esos años Argentina era un país que tenía una industria importante, Chile, Brasil, de propietarios brasileños, pero no estaban penetradas con un esquema de neocolonialidad similar al que tenía Cuba con Estados Unidos.

Dra. C. Marxlenin Pérez: ¿Significa que nunca llegamos a industrializar el país?

Dr. C. José Luis Rodríguez: Nunca llegamos a tener una burguesía y una industria nacional, esa es la realidad.

Más allá de la pantalla que provee el turismo con los cabarets, con el juego, con la playa, y eso en La Habana, tal vez algo en alguna capital de provincia, en Santiago, pero no es general para el país. Esa era una foto de La Habana.

Dra. C. Marxlenin Pérez: La foto que siempre se usa, la de los edificios recién construidos, la de las calles pavimentadas, pero voy a conectar esta última pregunta entonces con la primera que hice al empezar la conversación.

¿Éramos un país rico y a la vez por qué entonces hubo una Revolución? ¿Y por qué persiste esa imagen de una Cuba gloriosa, próspera, de un nivel de vida elevadísimo?

Dr. C. José Luis Rodríguez: Todo depende de a quién tú cojas para hacer la historia, en ese sentido. Hay economistas, Gustavo Gutiérrez, por ejemplo, que era afín totalmente a la dictadura batistiana, que presenta todo un programa de desarrollo del país, entre comillas, que nunca fructificó, porque el problema no está en los programas que se hicieron, en las posiciones que se asumieron en los gobiernos, en lo que se concretó esos programas, no existía desarrollo. No existía desarrollo en la misma medida que estaba montado sobre una estructura de no perjudicar los intereses con Estados Unidos.

Y se hacía lo que decían los americanos, lo demostraron en los años 30, lo demostraron con la conferencia del 48, lo demostraron con el programa para la economía nacional de Batista de 1955. Entonces, no podemos olvidarnos de todo eso, y eso fue lo que dio como resultado una economía en crisis permanente, que empieza a elevar su nivel de contradicción en la misma medida que el nivel de explotación de la fuerza de trabajo se va incrementando, porque eso no permanece constante, no hay, una elevación de salarios, no hay nada de eso, y, además, el robo de los recursos públicos es una cosa tan violenta que ya choca con los intereses de la pequeña burguesía, por ejemplo, en el país. Y eso va creando todo un caldo de cultivo que va a llevar, en definitiva, al enfrentamiento de esa realidad por las fuerzas revolucionarias, que empieza con el 26 de julio de 1953, y va a culminar con la derrota del ejército batistiano en 1958, proceso que costó muchas vidas.

Dra. C. Marxlenin Pérez: Se supone que más de 20.000 vidas.

Dr. C. José Luis Rodríguez: Se hablaba en aquellos años de 20 000 vidas, en ese sentido, porque se aplicó brutalmente. El remedio fue reprimir, es decir, evitar que las contradicciones estallaran por vía de la represión, no por vía de un tratamiento para dar desarrollo y canalizar democrácticamente la existencia de esas posibilidades.

Cuba lo que tenía eran buenas posibilidades, buenas potencialidades. Como productor de azúcar, seguía siendo muy rentable. Cuba llevó una zafra conveniada con los Estados Unidos, a partir de la guerra de Corea, que de nuevo cambia la situación un poco de la industria azucarera, a una zafra mayor de 7 millones de toneladas, pero inmediatamente después le dijeron a Cuba, no, no, esto fue un año, por esta necesidad, de aquí para adelante vuelves a la cuota del 29 por ciento, que era la que teníamos en el año 56. Cuando desaparece esa coyuntura, desaparece la participación en el mercado norteamericano.

Es decir, no hay salida al proceso de desarrollo con desarrollo social, y eso va creando contradicciones muy profundas en este sentido, que no aparecen visiblemente hasta que empiezan a estallar todos estos movimientos y empieza a estallar la represión ya en términos muy brutales. En Cuba, en los gobiernos, siempre hubo un nivel de represión, sobre todo después de los años 30, hubo a partir de Machado a Batista, pero ya eso en los años 50, es un nivel de represión tan brutal que simplemente Cuba es calificada como una de las dictaduras más violentas de la historia en América Latina, y no podemos olvidar eso, es decir, no es una sociedad en la cual todo era sonrisa, todo era bienandanza, todo eran turistas, todo eran hoteles bonitos. Sí, eso era así para una parte de los intereses de algunos cubanos que hacían el juego con los americanos, o de los propios norteamericanos; la clase obrera no se beneficiaba de eso, los campesinos, el proletariado agrícola, que era el predominante, el que hacía la zafra, porque no eran campesinos que poseyeran tierra en territorio latifundiario, sino que eran la gente que trabajaba en lo que había empleo, y el empleo era cortar cañas y producir azúcar, una vez que eso desaparecía, volvían nuevamente al tiempo muerto, que no por gusto se le llamaba tiempo muerto, porque producía muertes, en ese sentido, de hambre, de miseria.

Una de las cosas que marca también el nivel de vida de la gente es el nivel de las viviendas en mal estado, eran más de casi el 40, casi el 50% de las viviendas. Tú ibas al campo y eran bohíos de yagua, lo que tenía el campesino para vivir, no eran residencias ni cosas por el estilo.

Dra. C. Marxlenin Pérez: Esas son fotos también que existen, pero esas fotos son tratadas de obviar, que son las famosas imágenes de los niños desnutridos, con las barrigas llenas de parásitos, esas imágenes terribles de la realidad del campesinado cubano antes del 59.

Ya para despedirnos, porque el tema realmente da para mucho más, porque es muy interesante y yo creo que es poco tratado también, con la prisa que tenemos normalmente de ocuparnos de los problemas del presente, es poco tratado.

Dr. C. José Luis Rodríguez: Hay algunos libros, por ejemplo, el libro de Julio Le Riverend de Historia Económica de Cuba, que es recomendable porque trata todas estas cosas, y el que yo escribí también, valga el comercial, La Estrategia de Desarrollo Económico en Cuba, que tiene todo un primer capítulo que analiza toda esta parte de esta etapa y llega hasta el año 90 en la etapa de la Revolución.

Dra. C. Marxlenin Pérez: Se dice que se lo robaron todo antes del triunfo de la Revolución, ¿eso es verdad o es un mito que construimos nosotros?

Dr. C. José Luis Rodríguez: No, ningún mito, ahí está el informe del Ministerio de Hacienda sobre cómo estaban las finanzas públicas en 1959, de aquellos 500 millones creo que quedaron 40 o una cosa así.

Sí se los robaron, porque no es que tú digas que con estos recursos se hizo esto, se hizo aquello, a lo más fueron fondos que fueron a beneficiar los intereses norteamericanos en el turismo, por ejemplo, o en el níquel, pero no, nada que tú digas: esos 500 millones están aquí en esta industria que se creó, o están aquí en este nivel de vida que se elevó, o están aquí en este nivel de empleo que se dio, nada de eso ocurrió, y están los datos, simplemente el que los quiere ignorar simplemente está manipulando la realidad, cosa a la cual estamos sufriendo desde hace 60 años o más de 60 años con la obra de la Revolución, que se sigue señalando todos los problemas que tenemos hoy día como si fueran a partir de la gestión de la Revolución, cuando en realidad se olvida el pequeño detalle que estamos bloqueados desde el año 62, con 170 600 millones de dólares de costo de bloqueo, pero no, nadie quiere sacar esa cuenta porque dicen que no, que eso es mentira, que no hay bloqueo.

Dra. C. Marxlenin Pérez: Que es teque.

Dr. C. José Luis Rodríguez: Sí.

Dra. C. Marxlenin Pérez: Yo me alegro mucho de que hayamos abordado este tema, José Luis, y sé que todavía nos quedan muchas otras aristas del asunto por abordar, pero bueno, no vamos a gastar todas las balas en este primer encuentro sobre la realidad cubana antes del 59. Esa imagen que muchas veces se pone, una fotografía de edificios recién construidos y calles recién pavimentadas, pero que oculta toda esa realidad mayor, aplastante, de un país que por un lado crecía económicamente, pero que, por otro, eso no se reflejaba en ningún desarrollo social y en ningún beneficio para la mayoría y para el pueblo.

Muchas gracias por venir hasta El deber de contarla, porque aquí, usted sabe, la historia no es solo una “sucesión de sucesos sucedidos sucesivamente”, sino que tienen una lógica, tienen un sentido, y para buscar justamente ese sentido detrás de la historia cubana, estamos haciendo estos episodios de El deber de contarla. Hasta una próxima historia.

 

Transcripción: Guillermo Lázaro González Pompa, Yusleydis Seuret Gómez/ IDEAS Multimedios

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