Brasil tendrá una segunda vuelta presidencial entre Flávio Bolsonaro y Luiz Inácio Lula da Silva el próximo 25 de octubre, luego de que ninguno de los dos candidatos alcanzó el 50 por ciento en la jornada electoral de este domingo. Con el 99,5 por ciento de las urnas contabilizadas al cierre de esta edición, el senador del Partido Liberal lideraba la votación con el 47,1 por ciento, equivalente a 55.968.481 sufragios, frente al 45 por ciento obtenido por el actual mandatario, con 53.507.514.
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El resultado representa un duro revés para Lula, quien llegaba a las urnas como favorito en ocho de las nueve encuestas publicadas la semana pasada. Los sondeos lo situaban entre 1 y 5 puntos porcentuales por delante de Flávio Bolsonaro y, en todos esos casos, proyectaban una victoria del mandatario en primera vuelta. Ahora, Lula deberá remontar una diferencia de tres puntos porcentuales de cara al balotaje.
La disputa abre una nueva campaña marcada nuevamente por la polarización entre dos proyectos políticos enfrentados, en una contienda en la que los demás candidatos apenas alcanzaron, en conjunto, el 7,8 por ciento de los sufragios. Para Bolsonaro, el desafío será ampliar su respaldo más allá del electorado que lo acompañó en esta primera vuelta; para Lula, sumar algunos de los votantes de los candidatos que quedaron fuera de la contienda y convencer a los que lo hicieron en blanco para reducir la diferencia.
Personas observan una pantalla que muestra los resultados parciales de las elecciones. Foto: AFP
Esa distancia, sin embargo, fue mucho mayor durante las primeras horas del conteo. Bolsonaro llegó a aventajar a Lula por 11 puntos porcentuales, lo que hizo pensar incluso en la posibilidad de una victoria en primera vuelta. La ventaja inicial estuvo impulsada, en buena medida, por el ritmo de transmisión de los resultados en el sur y el suroccidente, donde el candidato del Partido Liberal tiene uno de sus principales fortines electorales y cuyos datos comenzaron a llegar antes. Con el avance del escrutinio, los resultados del nororiente, principal bastión de Lula, empezaron a reducir el margen entre ambos candidatos.
Tres semanas de campaña: así llegan a la segunda vuelta
Las próximas tres semanas estarán marcadas nuevamente por la polarización, las noticias falsas, la religión y un electorado que llega a las urnas más motivado por el rechazo al adversario que por la expectativa de una alternativa política nueva.
Esa disputa parte, además, de un escenario abierto, pues los sondeos que las firmas encuestadoras publicaron antes de la primera vuelta proyectaban resultados divididos para una eventual segunda vuelta. De las nueve encuestas que plantearon ese escenario, cuatro daban como ganador a Lula, otras cuatro a Bolsonaro y una anticipaba un empate.
Ambos candidatos llegan a ese escenario, además, con controversias y cuestionamientos a su alrededor. Lula arrastra el desgaste de los escándalos de corrupción asociados al Partido de los Trabajadores y su propio pasado judicial, mientras que el entorno de Bolsonaro también ha enfrentado investigaciones por presunta corrupción y lavado de dinero. Flávio, además, carga con el controvertido legado político de su padre, Jair Bolsonaro, condenado a 27 años y tres meses de prisión por su participación en un intento de golpe de Estado tras perder las elecciones de 2022.
Precisamente, una de las apuestas de Flávio durante la campaña fue marcar distancia en algunos aspectos de la figura de su padre. Poco conocido a nivel nacional hasta hace unos meses, el candidato se define como más moderado que Jair Bolsonaro y centró su propuesta en la promesa de combatir la inseguridad y “rescatar” a Brasil frente a problemas como la delincuencia. También planteó una política de austeridad fiscal en medio del aumento de la deuda pública.
Partidarios del candidato presidencial brasileño de derecha Flávio Bolsonaro. Foto:AFP
“Estoy muy contento con el voto de confianza. Son casi 56 millones de brasileños. Me alegra muchísimo ver que Brasil quiere un cambio. Estoy satisfecho con los resultados en todas las regiones”, dijo este domingo.
Lula, por su parte, hizo de la soberanía uno de sus principales ejes de campaña y advirtió sobre la presión ejercida por Donald Trump sobre Brasil. El mandatario también defendió sus programas sociales y los resultados de su gobierno, aunque enfrentó el descontento de parte del electorado por el costo de vida y la inseguridad.
“Acabamos de celebrar elecciones para la democracia brasileña. Debemos agradecer a los millones de brasileños que acudieron a las urnas para votar por sus representantes, senadores, gobernadores y presidente. El resultado suele ser inesperado; confieso que estaba convencido de que ganaría en la primera vuelta”, afirmó después de conocer los resultados.
Además de elegir presidente, los brasileños votaron por los gobernadores de los 27 estados y renovaron la Cámara de Diputados y dos tercios del Senado, instituciones en las que las fuerzas conservadoras han mantenido una posición mayoritaria durante los últimos años. Este nuevo mapa político será determinante para el margen de maniobra que tendrá el próximo mandatario y para el equilibrio entre los poderes del Estado.
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En particular, el resultado tendrá implicaciones sobre el Supremo Tribunal Federal, ya que el próximo presidente podría nombrar hasta cuatro de sus 11 jueces, aunque sus candidatos deberán ser ratificados por el Senado.
La segunda vuelta también tendrá implicaciones sobre la política exterior. Lula plantea mantener el diálogo con Washington por los aranceles y preservar los vínculos con China, mientras que Flávio Bolsonaro propone un mayor acercamiento político y económico con Estados Unidos.
La relación con el gobierno de Donald Trump será especialmente relevante. El presidente estadounidense no respaldó explícitamente a Flávio Bolsonaro, pero dice que sigue “muy de cerca” las elecciones. Trump, además, utilizó aranceles y sanciones para presionar recientemente a Brasilia.
El resultado también tendrá consecuencias para el rumbo político de América Latina. Una eventual victoria de Bolsonaro reforzaría el avance de las fuerzas de derecha en la región, donde también gobiernan figuras como Javier Milei en Argentina, Nayib Bukele en El Salvador, Abelardo De La Espriella en Colombia y Daniel Noboa en Ecuador. Lula, por el contrario, representa uno de los pocos gobiernos de izquierda que permanecen en el poder en la región.
El resultado también genera expectativas en las calles. Guilherme Theme, un ciudadano de Río de Janeiro, señala que la seguridad y el rumbo que tome el próximo gobierno están entre sus principales preocupaciones. “Bueno, si llega a ganar Lula, a mí lo que más me gustaría es un giro, un cambio en la política de seguridad. Hay que tener un plan a nivel nacional, que es algo que nos falta”, dijo a este diario.
Pero la seguridad no es su única preocupación. Theme también advierte sobre el futuro de la democracia y cuestiona un eventual ascenso de Bolsonaro. “Yo creo que está amenazada, muy amenazada, por el candidato Flávio”, afirmó.
Así transcurrió la jornada
La jornada transcurrió sin incidentes de mayor gravedad, aunque se registraron retrasos en algunos centros de votación. El diario O Globo, medio aliado del GDA, reportó demoras en varios puntos de Río de Janeiro. En el Complejo Salgueiro, en São Gonçalo, los votantes tuvieron que esperar bajo el intenso sol. Hacia las 12:30 p. m., la fila para acceder a las cabinas de votación en el centro comercial São Gonçalo, en el barrio de Boa Vista, era extensa.
Partidarios del presidente de Brasil y candidato presidencial Luiz Inácio Lula da Silva. Foto: AFP
El Tribunal Regional Electoral de Río de Janeiro (TRE-RJ) había trasladado algunos centros de votación por motivos de seguridad. En el primer año de aplicación de esta medida, el cambio contribuyó a las largas esperas.
Según el TRE-RJ, las filas también estuvieron relacionadas con una combinación de factores: el número de cargos en disputa, la necesidad de emitir dos votos para el Senado y eventuales problemas técnicos que hicieron necesario reemplazar algunas máquinas de votación.
El Tribunal Superior Electoral detalló que, en total, 1.121 urnas electrónicas tuvieron que ser sustituidas debido a fallas técnicas. Además, 59 personas fueron detenidas por sospechas de delitos electorales.
CAMILO A. CASTILLO – Subeditor Internacional – X: (@camiloandres894)












