Luego de suspender en mayo sus servicios de transporte de carga hacia Cuba, la naviera francesa CMA CGM habría reanudado sus operaciones en la Isla, según informó el vice primer ministro Óscar Pérez-Oliva Fraga. Esta suspensión, que había sido utilizada en los últimos meses por las autoridades cubanas para justificar buena parte de las escaseces, queda ahora levantada "para alimentos, medicamentos e insumos médicos", indicó el funcionario.
Sin embargo, Pérez-Oliva Fraga se quejó de que, debido a que Washington "interviene de forma ilícita, mediante estas amenazas", "componentes destinados a proyectos de energías renovables no han podido ser transportados hacia la Isla".
"Hoy podemos decir que hay menos energía en Cuba porque hay contenedores con recursos para el sistema electroenergético que no han podido llegar", afirmó, insistiendo en la estrategia de utilizar a la naviera como excusa.
"Es una situación irregular y una acción derivada directamente de las presiones y de las amenazas estadounidenses y de las condiciones que están poniendo las empresas que comercian con Cuba", dijo el alto funcionario del castrismo.
"Hay empresas extranjeras que han cedido a estas presiones y se han retirado del país. Otras permanecen y siguen trabajando con nosotros", detalló.
Dijo, asimismo, que debido a las presiones de Washington, "existen alimentos contratados por empresas estatales y privadas que no han llegado a Cuba, situación que ha provocado desabastecimiento de productos de primera necesidad".
Sin asumir la responsabilidad del régimen en el resquebrajamiento integral de la sociedad cubana, Pérez-Oliva Fraga apuntó que dichos desabastecimientos "están ocasionando la muerte de personas por falta de medicamentos y recursos básicos del sistema de salud".
En tal sentido, al reaccionar este jueves a la nueva ronda de sanciones impuesta por Washington a La Habana, el canciller del régimen, Bruno Rodríguez, insistió en que la Administración Trump, y particularmente el secretario de Estado, Marco Rubio, ejecuta "una agresión cruel y despiadada contra el pueblo cubano que no admite excusa política ni moral".
"El castigo colectivo es un crimen tan grave como las penurias causadas a todo un pueblo mediante medidas fríamente calculadas para inducir una crisis humanitaria", dijo y pidió a Washington el fin de los "abusos", al tiempo que repitió uno de los emblemas propagandísticos del régimen: "Pongan fin al bloqueo y permitan que Cuba viva en paz, contando con sus propios medios y con los esfuerzos concertados de su noble y valiente pueblo".
Entretanto, el embajador de Cuba en México, y uno de los diplomáticos más serviles al castrismo, Eugenio Martínez, resaltó: "El equipo neofascista del Departamento de Estado trabaja día tras día para idear nuevas sanciones contra entidades cubanas. Los neofascistas buscan derrotar al pueblo cubano mediante mentiras, agotamiento y haciendo sus vidas insoportables, infligiendo aún más daño al pueblo de Cuba".
Sin embargo, ni Martínez ni Rodríguez ni Pérez-Oliva Fraga se refirieron a la responsabilidad de las autoridades cubanas en la crisis actual, ni a las implicaciones de GAESA como garante del colapso de la Isla, marcado por la corrupción.
En tal sentido, el Departamento de Estado apuntó este jueves: "El régimen comunista cubano sigue representando una amenaza profunda y multifacética para la seguridad nacional de EEUU y la estabilidad de nuestro hemisferio. Mientras el pueblo cubano sufre, la familia Castro y sus secuaces en el represivo Ministerio del Interior de Cuba continúan perpetuando su control total de la economía de la Isla, acaparando recursos en beneficio de un pequeño grupo de élites del régimen".










