Los mellizos cubanos Leosdel y Leosniel, de apenas dos años, murieron durante la travesía marítima que emprendieron junto a su madre desde Cuba hacia México, según confirmó su padre a Martí Noticias este sábado mediante un mensaje de texto, en el que señaló que no se encontraba en condiciones de conversar.
Leobel Ricardo Oviedo, residente en Cancún desde hace casi un año, recibió la peor noticia posible apenas un día después de haber expresado alivio al saber que la embarcación había sido localizada en aguas de Yucatán.
La primera en revelar el trágico desenlace fue Adacheli Sosa, prima del padre, quien explicó lo ocurrido cuando Oviedo llegó al lugar donde permanecían los migrantes bajo custodia mexicana: «Los niños no estaban. Él se encontró con su esposa y ella le confirmó que los dos pequeños habían muerto durante el viaje, al parecer por deshidratación».
Horas después, el propio Oviedo ratificó el fallecimiento y precisó que su esposa, Yusimy Garrobo Leiva, de 35 años, se encuentra a su lado.
Las autoridades mexicanas no han informado públicamente las circunstancias ni la causa de las muertes, por lo que la versión de la deshidratación proviene exclusivamente de los familiares.
La embarcación partió desde Pinar del Río el 11 de agosto con 19 personas a bordo —12 adultos y siete menores—, y ese mismo día Oviedo perdió comunicación con su esposa y sus hijos.
Según había explicado el padre el viernes, las condiciones del viaje eran extremas: la embarcación llevaba pocos alimentos y apenas dos cajas de pequeñas botellas de agua para afrontar toda la travesía.
«Ese día perdí la comunicación y no pude hablar más con ellos», relató Oviedo refiriéndose al 11 de agosto, y describió los días de espera como una agonía: «Yo me sentía mal, no sabía qué hacer, desesperado, porque el desespero es lo más malo».
La Secretaría de Marina de México localizó la embarcación en aguas cercanas a Chicxulub Puerto, Yucatán, en la jurisdicción de la Novena Zona Naval, alrededor del 20 de agosto, y sus ocupantes quedaron bajo custodia de las autoridades mexicanas.
El viernes, al recibir la noticia del rescate y antes de conocer el fallecimiento de sus hijos, Oviedo había pedido a las autoridades mexicanas: «Yo quisiera que nos dieran una oportunidad en este país, que pueda reencontrarme con mi familia para poder seguir luchando, para seguir adelante. Es lo único que les pido».
Los mellizos y su madre vivían en Vertientes, Camagüey, y el objetivo del viaje era reunificar a la familia en México.
Oviedo fue claro al explicar las razones que llevaron a su esposa a emprender la peligrosa travesía con dos niños de dos años: «En Cuba está todo malo, no te dejan nunca vivir en Cuba, no se puede vivir».
El caso se suma a una cadena de tragedias en la ruta migratoria Cuba-México. En agosto de 2026, también se reportó la muerte de dos jóvenes cubanos ahogados en aguas de Pinar del Río tras el naufragio de otra embarcación en Sandino el 14 de agosto. Según datos documentados, entre 2021 y 2023 se registraron al menos 98 migrantes cubanos muertos y 340 desaparecidos en travesías similares.
Las circunstancias exactas en las que murieron Leosdel y Leosniel permanecen pendientes de esclarecimiento oficial por parte de las autoridades mexicanas.










