El teniente coronel William González Hernández, jefe del Órgano de Defensa Civil Provincial de Matanzas, instó a la población a preparar una mochila de emergencia con medicamentos, ropa, linterna, agua y alimentos ante la posibilidad de un ciclón.
El llamado desató una ola de indignación en redes sociales: los cubanos señalaron la cruel ironía de que el régimen pida guardar precisamente lo que no existe.
«La población nuestra es una población sabia que conoce las guías familiares que tiene que llevarse en caso de que exista un evento hidrometrológico, preparar una mochila con los medicamentos, con ropa, con linterna, con agua, con algo de alimento», afirmó González en el video.
Las reacciones no tardaron. «Medicamentos, alimentos y agua para guardar. Si ni para utilizarlos en el momento hay, ¿cómo vamos a guardar?», escribió un usuario.
Otro resumió el sentir general: «Una mochila vacía, qué descarado». Una tercera persona fue más directa: «Ni agua hay. Ni hablar de medicamentos».
«Ya el ciclón lo tenemos», escribió una usuaria bajo el video. «Sin palabras lo que estamos viviendo. Dios mío, ¿hasta cuándo tenemos que resistir?»
El contexto en que se produce el llamado hace aún más difícil ignorar la contradicción: 461 de los 651 medicamentos del Cuadro Básico —más del 70%— se encontraban en falta total o con baja cobertura en las farmacias estatales cubanas, según datos oficiales.
En materia alimentaria, una encuesta de Food Monitor Program (FMP) y Cuido60 presentada en mayo reveló que el 33,9% de los hogares cubanos tiene al menos un miembro que se va a dormir con hambre, y que el 94,9% de los encuestados perdió acceso a la compra de alimentos durante el último año.
Matanzas, donde se emitió el video, figura entre las cinco provincias con niveles críticos de inseguridad alimentaria según el Food Monitor Program, junto a La Habana, Cienfuegos, Guantánamo y Santiago de Cuba.
No obstante, el discurso de la «mochila de emergencia» no es nuevo. En mayo, la Defensa Civil distribuyó en Granma una guía familiar con recomendaciones casi idénticas —pan, cereales, enlatados, medicamentos— en el marco del «Año de Preparación para la Defensa» declarado por el régimen.
Ahora ese mismo lenguaje se recicla para la temporada ciclónica, con el mismo problema de fondo: el Estado pide guardar lo que no ha podido proveer.
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