El gobierno ruso anunció en días recientes la prórroga de las prohibiciones de exportar gasolina y diésel hasta el 31 de enero de 2027.
Se trata de una decisión que cierra aún más las posibilidades de que Moscú pueda destinar combustible adicional a Cuba, que permanece sumida en una de las peores crisis energéticas de su historia.
Según informó DW, el viceprimer ministro ruso Alexandr Novak había adelantado el 25 de julio la medida con estas palabras:
«Decidimos en una reunión extender la prohibición de exportar gasolina tanto para productores como para no productores. Es decir, se extenderá hasta finales de año».
Sin embargo, el comunicado oficial del gobierno ruso fue más restrictivo: ambas prohibiciones quedan vigentes hasta enero de 2027.
La guerra en Ucrania, la causa detrás de la escasez
La causa directa de la medida es la crisis de combustible que enfrenta Rusia como consecuencia de los ataques ucranianos contra sus refinerías.
Entre enero y julio de 2026, Ucrania atacó 24 de las 34 grandes refinerías rusas, reduciendo la producción a su mínimo en 21 años: en torno a 3.8 millones de barriles diarios, según la consultora Kpler.
A principios de julio, la producción de gasolina había caído al 65% del consumo medio estival, con racionamiento en gasolineras de casi todas las 83 regiones de Rusia, según reportó CNN.
Algunas zonas siguen con problemas de abastecimiento, especialmente en regiones de Siberia, y se espera que la prohibición sobre el diésel se levantará «a medida que el mercado se recupere».
Para paliar la escasez interna, Rusia ha recurrido incluso a importaciones.
Según Reuters a mediados de julio importó unas 30,000 toneladas de gasolina AI-92 desde el puerto de Tánger, en Marruecos, hasta el puerto ártico de Múrmansk, con Lukoil como proveedor.
También recibió cargamentos desde India y por ferrocarril desde Bielorrusia y Kazajistán.
Excepciones que dejan una ventana abierta
La prohibición no es absoluta: a partir del 1 de septiembre de este años, las exportaciones de diésel, combustible marítimo y gasóleos realizadas directamente por productores, quedarán exentas.
Además, se mantienen exenciones para envíos bajo acuerdos intergubernamentales y para ayuda humanitaria, lo que en teoría deja abierta la posibilidad de envíos puntuales a Cuba.
El gobierno ruso también adoptó medidas temporales hasta el 1 de noviembre de 2026 para garantizar el suministro de combustible a los agricultores durante la temporada de cosecha.
Un nuevo golpe para Cuba
La decisión llega en el peor momento para la isla, que necesita entre 90,000 y 110,000 barriles diarios de petróleo pero solo produce unos 40,000, dependiendo de importaciones para cubrir los dos tercios restantes.
La crisis se agravó en cascada desde finales de 2025: la captura de Nicolás Maduro el 3 de enero de 2026 cortó el suministro venezolano de entre 25,000 y 35,000 barriles diarios.
México suspendió sus entregas por deudas superiores a 1,500 millones de dólares.
Rusia envió en marzo-abril el petrolero Anatoly Kolodkin con unas 100,000 toneladas de crudo, suficientes para apenas siete a diez días de consumo.
El ministro cubano de Energía y Minas, Vicente de la O Levy, admitió que Cuba necesita ocho barcos de combustible al mes para cubrir sus necesidades básicas, y que el país distribuye solo 800 toneladas diarias de diésel, la mitad de las 1,600 necesarias para una operación normal.
El embajador ruso en Cuba, Víktor Koronelli, aseguró en mayo que Moscú continuaría enviando petróleo a la isla, pero llamó a otros países aliados a sumarse al esfuerzo.









