El primer ministro Manuel Marrero Cruz anunció este miércoles ante la Asamblea Nacional del Poder Popular que la primera casa de cambio privada de Cuba está lista para operar como proyecto piloto, tras la aprobación del marco regulatorio que autoriza este tipo de entidades bajo licencia del Banco Central de Cuba.
La reacción inmediata en redes sociales no fue de celebración, sino de escepticismo generalizado: decenas de cubanos se preguntaron, con ironía, desde las redes sociales de CiberCuba, de quién sería realmente esa entidad.
«¿De cuál de ellos es? ¿De la Machi, del Cangrejo, de la hermana de Marrero?», escribió una usuaria en Facebook.
Otro comentario fue directo al punto: «Privada, ¿y es del Banco Central?».
Un tercero lo resumió con una pregunta retórica: «¿Quién va a creer que es privada? Sin palabras. Si fuera una fábrica de helados, una pizzería, entendería, pero ¿una casa de cambio?»
La desconfianza tiene un antecedente claro: desde que el régimen autorizó las mipymes en 2021, ha persistido la sospecha pública de que algunas funcionan como testaferros de funcionarios o sus familiares. Un comentario lo expresó sin rodeos: «Como las mipymes, ¿de quién serán?»
Otros usuarios apuntaron directamente a la nomenclatura: «Adivina adivinador, ¿quién será el dueño? ¡Qué creativo el señor!», escribió uno. Otro sentenció: «Baja el telón y sube el telón».
La crítica también alcanzó la falta de información concreta. Marrero no precisó el nombre de la entidad, sus propietarios, su ubicación, las tasas que aplicará ni la fecha exacta de inicio de operaciones. «Tremenda muela y no dice dónde ni a cuánto», resumió un usuario.
En su intervención ante los diputados reunidos en el Palacio de las Convenciones de La Habana, Marrero afirmó: «Se aprobó el marco regulatorio para la autorización, bajo licencia del Banco Central de Cuba, de casas de cambio privadas. Se encuentra lista para iniciar sus operaciones como proyecto piloto la primera casa de cambio privada».
El anuncio forma parte del paquete de 176 transformaciones económicas aprobado el 18 de junio en sesión extraordinaria de la Asamblea Nacional, que incluye también la autorización de banca privada, operadores privados de remesas y un mercado cambiario digital en tiempo real.
El contexto en que llega el anuncio agrava el escepticismo ciudadano. El dólar cotizaba alrededor de 673 pesos cubanos en el mercado informal este miércoles, frente a una tasa oficial del Segmento III de 601 CUP, tras haber alcanzado un máximo de 695 CUP en junio.
Esa brecha ha alimentado un mercado paralelo de conversión de transferencias bancarias en efectivo con comisiones informales de hasta el 40% en ciudades como Santiago de Cuba, donde la Policía Nacional Revolucionaria detuvo en mayo a individuos que cobraban entre 35% y 50% por ese servicio.
Marrero reconoció la gravedad del problema del efectivo y advirtió que «tiene que haber más exigencia, más enfrentamiento y medidas en correspondencia con la gravedad de este asunto», en referencia a quienes cobran comisiones por aceptar transferencias o exigen billetes de alta denominación.
Además admitió que el proceso entra ahora en su etapa «más importante y difícil»: garantizar la aplicación efectiva de las medidas, evaluar sus impactos reales y corregir a tiempo las desviaciones que surjan, una advertencia que, para muchos cubanos en redes sociales, sonó más a reconocimiento de fracasos pasados que a promesa de cambio real.









