Luis Manuel Otero Alcántara salió al paso de la controversia generada en redes sociales por un reloj que porta desde su llegada a Miami, y la desmontó con un argumento tan sencillo como contundente: la pieza es barata, costó unos 30 dólares y se la regaló alguien que lo quiere.
«El reloj demuestra que no saben diferenciar una croqueta de un perro caliente, porque el que sabe medianamente de relojes, sabe que esto es un reloj barato; comprado en cualquier sitio; que costaba 30 pesos y que me lo regaló alguien que me quiere», afirmó el cofundador del Movimiento San Isidro en la entrevista concedida a Tania Costa para CiberCuba.
La polémica surgió días después de que Otero Alcántara llegara a Miami el 18 de julio, cuando críticos en redes —algunos vinculados al oficialismo cubano— insinuaron que el reloj era una pieza lujosa incompatible con la imagen de un activista.
El propio Otero reconoció la ironía de la situación. En su opinión, lo que nació como un gesto de afecto, terminó convertido en munición para el ataque. «Esto viene desde un espacio de amor. Y se ha tornado en toda una película sobre el reloj», señaló.
Para ilustrar lo absurdo del argumento, planteó un escenario hipotético: «Vamos a decir que mañana Marco Rubio me regala un reloj de 40,000 dólares. ¿Y qué pasó? Eso me va a hacer que yo deje de luchar contra la dictadura en Cuba».
Su respuesta fue rotunda: el compromiso político no depende de lo que se lleva en la muñeca. «¿Yo voy a tener que vestir harapiento, con tremendo nivel de hambre, tremendo nivel de necesidad para demostrar que soy un tipo que puede luchar por la libertad de Cuba? Honestamente, mentira, brother. Eso se lleva aquí en la cabeza», afirmó.
Detrás de la broma, el activista identificó un problema de fondo, la idea de que un disidente debe vivir en la miseria para ser auténtico es, a su juicio, una herencia directa del igualitarismo comunista. En este punto se refirió al «daño antropológico» que la dictadura ha dejado en los cubanos dentro y fuera de la isla.
En la misma entrevista, Otero no ocultó sus gustos personales. «Me encanta vestirme bien», añadió sin disculparse.
En CiberCuba, el activista anunció además su intención de subastar el reloj y destinar el dinero íntegramente a los presos políticos cubanos, con la expectativa de que pudiera alcanzar los 20,000 dólares en una venta.
Pero el mensaje central de Otero apuntó más lejos que el objeto en disputa. Llamó a redirigir la energía del debate hacia quienes realmente la necesitan: los más de mil presos políticos que permanecen en cárceles cubanas, muchos de ellos sin visibilidad pública y sufriendo condiciones que él mismo reconoció no haber padecido gracias a su proyección internacional.
«Si te enfocas ahora mismo en que Luis Manuel, que si está gordito, que si un reloj, eso lo que hace es perder el tiempo. Ahora mismo en Cuba hay más de mil presos políticos», advirtió.
La organización Prisoners Defenders documentó 1,281 presos políticos en Cuba en mayo de 2026, muchos de ellos detenidos tras las protestas del 11J de 2021, el mismo levantamiento popular por el que Otero fue arrestado y más tarde condenado a cinco años de prisión.
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