Vecinos del reparto Bahía, en La Habana, entonaron el Himno Nacional cubano en plena calle el jueves por la tarde, en un acto de desafío que quedó captado en video y se difundió en redes sociales como uno de los momentos más simbólicos de la actual ola de protestas en Cuba.
La escena evoca el 11 de julio de 2021, cuando miles de cubanos salieron a las calles en la mayor ola de manifestaciones populares en décadas, portando banderas y entonando el himno como símbolo de apropiación patriótica frente al régimen. Para el gobierno, el himno en boca de los manifestantes representa una amenaza simbólica de primer orden: implica que la ciudadanía reclama la nación para sí, despojando al partido de su monopolio sobre los símbolos patrios.
El canto en Bahía no fue un hecho aislado. El mismo jueves se reportaron cacerolazos, barricadas, quema de basureros y gritos contra el gobierno en Centro Habana, Playa, El Vedado y Santos Suárez, donde ardieron las calles mientras las protestas se extendían por toda la capital.
En Santiago de Cuba, los cacerolazos resonaron a pocas cuadras de la sede del PCC, en repartos como Sueño, Santa Bárbara, Antonio Maceo y Altamira, en un contexto de apagones que alcanzan las 22 horas diarias en esa provincia.
Todo ocurrió el mismo día en que el régimen celebraba en La Habana la aprobación de un paquete de 176 medidas económicas en sesión extraordinaria de la Asamblea Nacional, presentadas como una gran reforma para «rescatar la economía y el socialismo».
La contradicción resultó evidente: millones de cubanos no pudieron ver la transmisión parlamentaria debido a apagones que ya superaban las 48 horas consecutivas en todo el país.
«No estamos renunciando al socialismo», declaró Miguel Díaz-Canel tras el anuncio de las medidas, mientras en las calles de Bahía sus compatriotas cantaban el himno de una nación que el régimen dice representar pero que la población le disputa a gritos.
El paquete aprobado incluye cambios históricamente vetados por el socialismo cubano: banca privada, casas de cambio privadas, mayor apertura a la inversión extranjera y la posibilidad de que empresas estatales se transformen en sociedades mercantiles por acciones. El proceso fue acelerado: Díaz-Canel anunció las medidas el 12 de junio, el Comité Central del PCC las respaldó el 17 de junio, y la Asamblea las aprobó el 18 de junio.
Las protestas de este jueves se inscriben en una escalada sostenida. El Observatorio Cubano de Conflictos registró 1.311 protestas en mayo de 2026, cifra cercana al récord de 1.333 de diciembre de 2025, con un aumento del 42% en desafíos directos al Estado respecto a abril.
El detonante principal sigue siendo la crisis eléctrica: un déficit que supera los 2.000 MW y la avería de la Central Termoeléctrica Antonio Guiteras el 15 de junio —su fallo número 15 del año— han dejado a Cuba en una oscuridad casi permanente que ninguna reforma parlamentaria puede apagar de un día para otro.
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