El Juzgado Tercero Penal del Circuito Especializado de Antioquia, en sentencia del 4 de marzo de 2026, condenó a los integrantes del grupo por rebelión agravada en concurso con reclutamiento ilícito; entre los sentenciados están los cuatro miembros del Comando Central (COCE) que identifica la decisión: Nicolás Rodríguez Bautista, alias Gabino; Eliécer Herlinto Chamorro Acosta, alias Antonio García; Israel Ramírez Pineda, alias Pablo Beltrán; y Gustavo Aníbal Giraldo Quinchía, alias Pablito, quienes están prófugos y fueron declarados personas ausentes.
Mientras la cúpula se refugia en la frontera con Venezuela, sus frentes en Colombia -que tienen más de 7.000 integrantes- se financian con narcotráfico y extorsión para reclutar menores.
Alias Pablito, cabecilla del Eln. Foto:Archivo particular
Según el fallo, la Fiscalía los acusó por el reclutamiento de 60 menores, algunos de ellos de apenas 8 años, en hechos ocurridos entre 2004 y 2018, y las víctimas fueron niños y adolescentes vinculados principalmente a estructuras del Frente de Guerra Occidental.
Dentro del juicio, un bloque de la sentencia que resume el testimonio de un investigador y analista sobre la estructura del Eln señala que la organización lleva “un registro de todas las personas que ingresan” y que para ello cuenta con un sistema de información denominado SIFE, descrito como “bastante estructurado”; en ese mismo apartado se señala que en diferentes casos fueron encontradas cartillas físicas relacionadas con manejo de explosivos, salubridad, técnicas de combate, manejo de masas y charlas políticas.
Eln tiene instrucciones de reclutar a mayores de 16 años. Foto:Suministrado.
Con el "trabajo de masas", el Eln capta a jóvenes vulnerables con falsas promesas de cambiar el país y salir de la pobreza extrema.
Aunque sus normas prohíben incorporar a menores de 16 años, la justicia probó que fueron usados en combate, inteligencia y patrullajes. Testimonios confirmaron que mandos autorizaban el ingreso de niños de 13 años, ignorando los estatutos sobre la edad mínima de ingreso.
"Solo hay una salvedad cuando llevan menores que ya son muy muy pequeños, no pueden cambiar y cargar armamento, generalmente el mando lo que hace es devolverlos para sus casas o decir que no sirve; sin embargo, hay otros casos donde efectivamente los conservan y les ponen sobrenombres, les dicen mascotas y permanecen en el campamento haciendo labores de inteligencia, labores logísticas, ayudando a los quehaceres del campamento porque no tienen suficiente fuerza o capacidad física no son puestos en tareas de combate, con todo, queda a criterio del comandante rechazarlos o conservarlos", dice el fallo.
Alias Pablito, alias Antonio García, alias Gabino y alias Pablo Beltrán, jefes del Eln. Foto:Eln
Promesas, engaños y amenazas
La sentencia da por probado que las 60 víctimas fueron reclutadas mediante diferentes mecanismos, entre ellos “dádivas, falsas promesas remuneratorias, engaño” y, en algunos casos, la fuerza, mientras que el juez señala que los menores eran especialmente vulnerables por su edad, pobreza y falta de educación. En el cuadro de testimonios aparecen casos de niños a quienes les ofrecieron dinero, comida o ayuda para sus familias; a un joven de 12 años, por ejemplo, le propusieron llevar unos pollos a un campamento a cambio de dinero y, una vez allí, le dijeron que podía ayudar a su familia, mientras que en otro caso un menor fue invitado a llevar objetos a un campamento y allí le explicaron que luchaban por el pueblo.
Los testimonios también muestran el papel de familiares y conocidos, pues un primo invitó a un menor, un tío que pertenecía al Eln invitó a otro a “raspar coca” y una amiga convenció a una adolescente de 16 años de irse con ellos, algo que ella vio como una posibilidad para escapar de su casa; la sentencia señala además que en varios casos fueron reclutados dos o tres hermanos de una misma familia y que la presencia de un familiar en las filas podía facilitar que un comandante autorizara la salida de alguno de ellos.
Otro mecanismo descrito en el proceso fue la seducción, especialmente en el caso de las niñas. Un defensor de familia del ICBF explicó que los reclutadores utilizaban regalos para seducirlas y enamorarlas, mientras un exintegrante contó algo similar respecto de los comandantes; el fallo indica que algunas víctimas fueron seducidas antes de ingresar y otras después de estar dentro de la organización, además de recoger el relato de una víctima que señaló haber sufrido embarazos forzados en dos oportunidades.
Alias Pablito, comandante del Eln Foto:Archivo particular
La presencia en las veredas
La sentencia también describe reuniones y convocatorias en zonas rurales, donde, según un testigo, se hablaba de las riquezas del país y de la necesidad de luchar por la inclusión social. En otro relato, guerrilleros llegaron a una vereda para decir que “allá era bueno” y convencieron a un joven de 14 años, mientras otro menor que ingresó a esa misma edad afirmó que creció viendo a los guerrilleros como una autoridad en el pueblo.
Un funcionario del ICBF explicó que la presencia permanente del grupo producía una “aceptación cultural” y que los menores, muchos de ellos de 12 o 13 años, eran trabajados mediante engaño, por lo que, en términos jurídicos, “ahí no hay voluntad, porque ahí es un trabajo ideológico”. Aunque ese mismo testimonio sostuvo que los ofrecimientos económicos no eran lo habitual en el ELN, el juez recogió los relatos que sí mencionaban pagos y concluyó que las falsas promesas remuneratorias fueron una de las tácticas utilizadas.
También aparecen casos en los que hubo amenazas o fuerza: un joven de 14 años fue amenazado con ser asesinado después de dudar ante una oferta de ayuda económica para su familia, mientras una adolescente de 16 años se fue después de que amenazaran con matar a sus padres si ella no ingresaba al grupo. Incluso frente a los menores que dijeron haberse ido por voluntad propia, por problemas familiares o porque les gustaban las armas, el juez citó la doctrina según la cual esa voluntariedad no existe frente al delito de reclutamiento ilícito.
Alerta de Interpol contra alias Pablito. Foto:Cortesía
La cadena de mando
Un exintegrante declaró que desde comandante de comisión hacia arriba se podía reclutar a menores y que el ingreso subía por la cadena de mando hasta que “la hoja de vida” del reclutado llegaba al COCE, que daba el visto bueno; otro testimonio señaló que en la dirección de cada frente de guerra había un encargado por región para reclutar y que esa tarea se encomendaba a las comisiones políticas. En los testimonios también aparecen las llamadas “proyecciones”, término utilizado en el ELN para referirse a la inclusión de menores en el trabajo político organizativo.
Después del ingreso, según la sentencia, las víctimas fueron sometidas a castigos, entrenamiento militar y consejos de guerra, además de prestar guardia, patrullar, cargar leña y, en varios casos, combatir; muchas escaparon y otras fueron rescatadas o capturadas por el Ejército. Una investigadora que caracterizó a las víctimas analizó 121 noticias criminales sobre hechos ocurridos entre 2000 y 2018 y encontró registros en Antioquia, Chocó, Bolívar, Valle del Cauca y Risaralda, mientras que siete registros mencionaron algún tipo de violencia sexual.
Con base en estas pruebas, el juez halló responsables a los once acusados, en calidad de coautores mediatos por su rango de mando. Los cuatro miembros del COCE recibieron 244,75 meses de prisión, más de 20 años, y una multa de 50.000 salarios mínimos por rebelión agravada en concurso con 56 eventos de reclutamiento ilícito; los otros siete sentenciados recibieron penas de entre 140,75 y 170,75 meses. A todos se les negó la suspensión de la pena y la prisión domiciliaria, mientras que el juez ordenó su captura inmediata y solicitó circular roja a la Interpol para capturarlos y extraditarlos.
Juan Diego Torres
Redacción Justicia












