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Alejandro Rodríguez Cuervo, presentador de Ruta10Oficial, del programa Aló Cubano en el Canal Educativo de Cuba y periodista deportivo en Canal Caribe, denunció en Facebook que al llegar al lobby del Hotel Habana Libre le informaron que para tomarse un café debía pagar en dólares, en lo que el personal describió como una «reestructuración en los precios».

«Me acaban de decir en el lobby del Hotel Habana Libre que para tomarme un café debía pagar en dólares. Así, sin más, con tremenda naturalidad, pero cuidado, con mucha cortesía», escribió el comunicador.

Lanzó de inmediato la pregunta que resume la indignación de miles de cubanos: «¿Alguien me puede explicar quién orientó esta directriz? ¿Por qué tengo que pagar en una instalación de mi país en una moneda que no tengo?»

Rodríguez Cuervo no tardó en señalar la ironía del nombre del establecimiento: «El Habana Libre, de libre no tiene ni el nombre».

La publicación desató una avalancha de comentarios que confirman que el fenómeno va mucho más allá de ese hotel.

Usuarios reportaron experiencias idénticas en el Hotel Copacabana, donde a uno de ellos le cobraron un dólar por un vaso de agua para su hija, y donde otro cliente quedó «retenido en la barra porque no tenía dólares para pagar» el café que ya se había tomado.

También se reportaron cobros exclusivos en dólares en el Hotel Capri y el Meliá Habana —cafetería, restaurantes y pizzería—, así como en el Hotel Pinar del Río, que incluso promocionó una cena por el Día de las Madres exclusivamente en esa divisa.

«No es solo en ese hotel. Parece ser una norma que están generalizando», advirtió un comentarista. Otro fue más directo: «Una forma sutil de decirnos otra vez: ¡Cubanos, fuera de mis instalaciones turísticas!»

El proceso de dolarización progresiva del turismo cubano se aceleró desde agosto de 2025, cuando hoteles del conglomerado militar GAESA (Grupo Gaviota) comenzaron a exigir exclusivamente dólares en efectivo o tarjetas internacionales, rechazando tanto el peso cubano como el MLC.

En febrero de 2026, el régimen formalizó aún más el control de divisas mediante el Acuerdo 10216 del Consejo de Ministros, que centraliza en el Banco Central de Cuba la supervisión de las plataformas de comercio electrónico que operan en divisas.

El contexto económico hace la medida especialmente cruel: el salario mínimo cubano ronda los 2,100 pesos cubanos, equivalentes a apenas unos cuatro dólares al tipo de cambio informal, mientras el salario medio no supera los 5,000 o 6,000 pesos, entre diez y doce dólares.

En abril, el Hotel Iberostar Parque Central cobraba 10,000 pesos —casi cinco salarios mínimos mensuales— solo por entrar a la piscina.

Rodríguez Cuervo reconoció que el fenómeno no es nuevo: «aparece de forma cíclica», escribió.

Y los comentarios lo corroboraron: «Todo es cíclico, ya por ahí pasamos… incluso hubo mucho tiempo que ni se podía entrar si eras cubano», recordó un usuario.

Otro señaló que la medida responde a la «dolarización parcial de la economía» impulsada por el primer ministro Manuel Marrero Cruz.

La preocupación por las consecuencias de alzar la voz también estuvo presente: «Ojalá no te desaparezcan de la televisión y la radio y todos los medios de comunicación por reflejar tu sentir, como suele suceder casi siempre en los medios cubanos», escribió un seguidor.

«Ya en muchos lugares tenemos que pagar en una moneda que no cobramos, triste nuestra realidad», resumió otra voz entre los cientos de reacciones que generó la publicación.

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