
La administración estadounidense pidió la liberación inmediata de Narges Mohammadi, galardonada con el Premio Nobel de la Paz 2023, luego de que organizaciones y allegados advirtieran sobre el riesgo de muerte de la activista durante su encarcelamiento en Irán.
Narges Mohammadi, de 54 años, defensora de los derechos humanos y de las mujeres, permanece detenida tras varias décadas de persecución, con su salud gravemente deteriorada. Según allegados, habría sufrido dos infartos en las últimas semanas.
“Exigimos al régimen iraní que la libere de inmediato y le brinde la atención que necesita. El mundo está observando”, publicó en las redes sociales Riley Barnes, subsecretario de Estado de Estados Unidos encargado de los derechos humanos.
Mohammadi enfrenta una situación crítica de salud desde el 24 de abril, con episodios de dolor intenso en el pecho, palpitaciones y bruscas variaciones de presión arterial.
De acuerdo con la Fundación Narges Mohammadi, con sede en París, la activista permanece en una unidad de cuidados cardíacos en un hospital de Zanjan, Irán. Los médicos consideran probable un diagnóstico de angina de Prinzmetal, una afección caracterizada por espasmos en las arterias coronarias, que puede derivar en infartos, arritmias graves y alteraciones de la presión arterial.
Especialistas advirtieron que demorar el traslado de Mohammadi a Teherán para un tratamiento especializado y una angiografía podría generar riesgos irreparables para su vida. A pesar de las solicitudes de su familia y de los médicos, el fiscal de Teherán se niega a autorizar la derivación, lo que agrava la preocupación por su estado.

El caso de Mohammadi se inscribe en un contexto judicial y político restrictivo. Cumple una condena de seis años por cargos vinculados a la seguridad nacional. Su defensa sostiene que perdió unos 20 kilos desde el encarcelamiento y enfrenta dificultades para expresarse, lo que agrava su estado médico.
La relevancia internacional del caso creció tras el otorgamiento del Premio Nobel de la Paz en 2023, que reconoció su lucha por los derechos de las mujeres y las libertades civiles en Irán. En diciembre, las autoridades la arrestaron nuevamente luego de que criticara a la República Islámica durante el funeral de un abogado.
Ella también manifestó su rechazo al conflicto bélico en la región. En el comienzo de la guerra, había indicado que la violencia perjudica a la población civil y fortalece al régimen clerical.
Washington reiteró la exigencia de liberación y acceso a atención médica. Además, insistió en la responsabilidad del régimen iraní ante la comunidad internacional.
La Fundación Narges Mohammadi, conformada por familiares y allegados fuera de Irán, difundió los detalles médicos y reiteró el pedido de traslado urgente a la capital para recibir tratamiento especializado. La organización advirtió que cada día sin atención adecuada incrementa el riesgo de daños irreversibles.
(Con información de EFE y AFP)




