Un nuevo feminicidio acaba de ocurrir en Cuba, en la ciudad de Bayamo, Granma, donde una mujer fue ultimada por su expareja cuando se dirigía a la estación de Policía a denunciarlo.
El pasado 13 de abril, Yunia Lisset Bizet Sánchez, de 52 años, fue asesinada en plena vía pública en el reparto Rosa La Bayamesa, por un hombre identificado como Roelvis Hechavarría Rodríguez.
El Observatorio de Género de Alas Tensas (OGAT) detalló en Facebook que los "terribles hechos sucedieron cerca de una escuela primaria y niñas y niños lo presenciaron".
La víctima viajaba en un bicitaxi cuando fue interceptada por su agresor.
Según fuentes citadas por el comunicador Nio reportando un crimen, ella iba para la Policía precisamente a un careo relacionado con conflictos previos con el hombre que la mató.
"Él la paró y comenzó la agresión", relató un testigo. Vecinos intentaron intervenir sin éxito: "La gente intentó ayudar, le tiraron piedras, pero no se detenía… todo fue muy rápido", describió otro residente del barrio.
La víctima murió prácticamente en el lugar. Las autoridades llegaron después, cuando ya nada se podía hacer.
Roelvis Hechavarría Rodríguez fue confirmado como el responsable del crimen y fue detenido, aunque allegados y familiares cuestionan cómo una persona con sus antecedentes estaba en libertad.
Alas Tensas precisó que Yunia tenía hijas, aunque no aclaró cuántas ni de qué edad, y dio las gracias a quienes hicieron lo posible por ayudarla.
El caso repite un patrón que los observatorios independientes llevan años documentando: Yunia había denunciado previamente a su agresor ante las autoridades, y aun así no recibió protección.
El Observatorio de Género fue directo en su valoración: "Una vez más se evidencia que impera un sistema de injusticia en Cuba, ya que Yunia había denunciado a su agresor".
Este crimen es el feminicidio número 17 registrado en Cuba en lo que va de 2026, según el conteo conjunto de OGAT y el observatorio Yo Sí Te Creo en Cuba (YSTCC), actualizado al 15 de abril.
En lo que va del año también se contabilizan nueve intentos de feminicidio y un asesinato de hombre por motivos de género. Los observatorios investigan además seis posibles feminicidios adicionales de 2026 aún sin confirmar.
La cifra acumulada refleja una crisis sostenida. El año 2025 cerró con 48 feminicidios confirmados en Cuba, de los cuales el 83,3 % fueron perpetrados por parejas o exparejas.
Desde 2019 hasta octubre de 2025, los observatorios documentaron 300 feminicidios en total, todos registrados por organizaciones independientes ante la ausencia absoluta de estadísticas oficiales del Estado.
El caso de Yunia Lisset ocurre apenas tres días después del feminicidio de Marina Pino Martínez, de 23 años, asesinada el 10 de abril en Jagüey Grande, Matanzas, por su expareja.
Bayamo, además, tiene un historial documentado de este tipo de crímenes: en 2023 fueron asesinadas Daniela Thalia Tasse Arias, profesora de 21 años que estaba embarazada, y Yubisleydis Gamboa, enfermera de 34 años apuñalada por su exesposo.
La respuesta institucional del régimen cubano ante esta crisis es inexistente. Cuba no cuenta con una ley integral contra la violencia de género, el feminicidio no está tipificado como delito autónomo en el Código Penal de 2022 -solo aparece como agravante-, no existen órdenes de alejamiento efectivas ni refugios accesibles para víctimas.
El gobierno no ha incluido legislación integral en su agenda hasta 2028. Según datos de Yo Sí Te Creo en Cuba, de 122 víctimas de violencia de género atendidas en su línea de ayuda, solo dos agresores fueron debidamente sancionados.
Alas Tensas resumió la dimensión del problema con una frase que condensa la denuncia: este feminicidio es una muestra del deterioro y crisis humanitaria profunda del país. Mientras el régimen ignora la emergencia, son las organizaciones independientes las que asumen la tarea de documentar, investigar y acompañar a las familias que el Estado abandona.
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