Cuando Brenda Salas se graduó en el 2011 como profesional en Desarrollo de Software en el Instituto Tecnológico de Las Américas (ITLA), de inmediato consiguió empleo en una empresa industrial dominicana que, según narró, quedó "cautivada" con sus conocimientos en tecnología.
Salas estudió en el ITLA gracias a una beca del programa de educación continua del centro y su formación le ha permitido adquirir experiencia en el área industrial, en software y en el desarrollo de la ciberseguridad, además de recibir ofertas laborales internacionales que superan los 3,000 dólares en salarios.
El caso de Brenda solo es una muestra de la misma experiencia que pueden narrar miles de jóvenes dominicanos que ven en el ITLA una oportunidad para desarrollarse profesionalmente fuera de las áreas académicas comúnmente ocupadas que ofrecen las universidades dominicanas.
Sin embargo, a pesar del éxito de sus egresados, el ITLA atraviesa un episodio de contrastes. Mientras la institución celebra, a través de su portal, récords históricos de graduandos y una mayor expansión territorial, su reputación institucional es sacudida por escándalos de supuesta corrupción y la reciente destitución de su titular, Rafael Féliz García.





