Skip to main content

Un día como hoy, 26 de abril, pero de 1942, Ángel Martínez adquiría en la calle Empedrado No. 207 de La Habana Vieja una bodega llamada «La Complaciente», germen de lo que se convertiría en uno de los restaurantes más famosos del mundo: La Bodeguita del Medio.

En 2026, el establecimiento cumple 84 años desde aquella apertura inicial, aunque los historiadores debaten la fecha exacta: para algunos, la fundación oficial ocurrió el 26 de abril de 1950, cuando el local adoptó su nombre definitivo y fue inaugurado formalmente, también bajo la administración de Martínez.

El apodo que lo haría célebre surgió de una peculiaridad arquitectónica: a diferencia de las bodegas cubanas tradicionales, este local no estaba ubicado en una esquina sino a mitad de cuadra, lo que le valió el mote popular de «La Bodeguita del Medio».

La consolidación del negocio como restaurante de referencia ocurrió entre 1948 y 1950. En 1948, Félix Ayón, director de una editora habanera cercana al local, comenzó a organizar comidas con clientes y amigos que tuvieron gran acogida. Un año después se incorporó como cocinera Silvia Torres, conocida como «la china», cuya cocina criolla —arroz blanco, habichuelas pintas, yuca con mojo, pernil asado, chicharrones y plátanos maduros— convirtió el negocio en un éxito rotundo.

La proximidad a imprentas y centros culturales de La Habana Vieja atrajo a intelectuales y artistas de toda América Latina. Entre sus visitantes históricos figuran Gabriela Mistral, Pablo Neruda, Agustín Lara, Nicolás Guillén y Ernest Hemingway, uno de los escritores más vinculados a la gastronomía habanera.

A Hemingway se le atribuye la frase «Mi mojito en La Bodeguita, mi daiquirí en El Floridita», exhibida en el local como si fuera un manuscrito suyo. Sin embargo, los historiadores la consideran apócrifa: el escritor no era visitante habitual del establecimiento, aunque sí frecuentaba asiduamente El Floridita.

Tras el triunfo de la Revolución en 1959, el local fue nacionalizado y sus paredes —cubiertas de firmas y grafitis de celebridades— fueron pintadas, perdiéndose las inscripciones originales. Gracias a la intervención de Salvador Allende, el establecimiento fue reabierto y parcialmente reconstruido con fotografías recuperadas y donadas.

Hoy La Bodeguita del Medio pertenece a la empresa estatal Palmares y su público es casi exclusivamente turístico. Hasta la década de 1980 los habaneros podían visitarlo ocasionalmente, pero tras el Período Especial de los años 90 el acceso se volvió prácticamente imposible para la mayoría. Un mojito cuesta alrededor de 5 dólares, precio inaccesible para el cubano de a pie en medio de la profunda crisis económica que atraviesa la isla.

La marca se ha expandido con filiales en Santiago de Cuba, Varadero desde 2014, Holguín, Pinar del Río y Trinidad, además de establecimientos en más de una decena de países, entre ellos Argentina, México, Alemania, Inglaterra y la República Checa.

El poeta Nicolás Guillén inmortalizó el local en un soneto que comienza: «La Bodeguita es ya la bodegona, / que en triunfo al aire su estandarte agita, / más sea bodegona o bodeguita / La Habana de ella con razón blasona», y que cierra con el verso: «Brindo porque la historia se repita, / y porque es ya la bodegona, / nunca deje de ser La bodeguita».





¿Tienes algo que reportar?
Escribe a CiberCuba: