Canarias siempre ha mirado al otro lado del Atlántico. En ese ir y venir constante llegaron acentos, costumbres, músicas y también formas de entender el deporte. Entre ellas, el béisbol y el sóftbol, que encontraron en las Islas un lugar donde echar raíces. En ambos casos, se juegan en un campo en forma de diamante y, con un golpe preciso y seco, se busca golpear una pelota de cuero que, en ciertas ocasiones, puede llegar a superar los 150 km/h.
El origen de los deportes con bate
Existen evidencias de que se han practicado actividades con un bate y una bola desde los primeros albores de la civilización. Ahora bien, el primer equipo organizado, el Knickerbocker Base Ball Club, data de 1845 en la ciudad de Nueva York, en Estados Unidos. Poco después, antes del fin del siglo XIX, el juego de pelota, como también es conocido, se expandió por todo el continente americano: desde México hasta Venezuela, pasando por Panamá o la República Dominicana, donde es considerado el deporte rey.
En ese sentido, el primer contacto que tuvo España con el béisbol fue, justamente, en las provincias españolas de ultramar: Cuba y Puerto Rico. Años más tarde, tras la guerra hispanoamericana, parte de esa población emigra a la Península y, con ello, gente que conocía o había practicado el juego en las Antillas. Así, a través de los puertos marítimos, el deporte comenzó a crecer y a extenderse por todo el territorio. No fue hasta el 23 de marzo de 1944 cuando se fundó la Real Federación Española de Béisbol y Sóftbol (Rfebs). "Desde entonces, y hasta el día de hoy, hemos aumentado el número de competiciones, actividades o licencias cada año", explica Eric Segura, director técnico de la Rfebs.
En Canarias, la aparición del juego de bola y bate está ligada a la realidad social del archipiélago, en donde parte de la población, debido a las bajas condiciones de vida, optó por hacer las Américas. En países como Cuba o Venezuela, los isleños encontraron una posibilidad de crecimiento social y, en su retorno, trajeron consigo nuevas costumbres y prácticas deportivas, como el propio béisbol. Por su parte, en 1996, y en sintonía con la creación de los primeros clubes, nace la Federación Canaria de Béisbol y Sóftbol (FCBS).
En la actualidad, tanto en Canarias como en el amplio contexto español, el béisbol y sus distintas modalidades están experimentando un auge de popularidad en todos los sentidos. En 2025, el número de deportistas federados en todo el país aumentó un 44,9 % desde antes de la pandemia, cifrando un total de 7.152 inscripciones. A su vez, según cuenta Isabel Pío, secretaria de la FCBS, "somos la federación a nivel nacional que ha tenido el mayor crecimiento". "A nivel de licencias, traspasamos de unas 400 en 2017, a batir el récord con 1.019 en 2024. Además, hemos pasado de organizar y colaborar en unos cuatro o cinco eventos al año, a casi 25 anualmente", prosigue Pío.

Panorámica del Estadio Municipal de Béisbol Néstor Pérez Suárez, el único campo exclusivo y homologado del deporte en Canarias / ALEXIS VELLA
Según el Observatorio Canario de la Actividad Física y el Deporte, la FCBS fue la federación con mayor crecimiento en número de afiliados de 2024 con una aumento del 42,3 %, por encima de disciplinas como kickboxing (19,1 %), baloncesto (17,9 %), tenis (15,7 %) o voleibol (10,4%). "Canarias", admite Segura, «es, junto a Cataluña, Madrid, Navarra y Valencia, una de las cinco comunidades con más nivel y en donde más nos nutrimos a nivel de selecciones». Desde esta perspectiva, de los 122 clubes que hay en España, Tenerife abarca el 52,94 % del total de equipos de todo el Archipiélago. Entre ellos, el Tenerife Marlins Puerto Cruz, de béisbol masculino; y el Audaces, de sóftbol femenino, destacan más allá del Atlántico.
La potencia del béisbol canario
Los Marlins son una de las franquicias más laureadas y exitosas del béisbol nacional, con un palmarés que incluye 15 títulos de liga, siete Copas del Rey y cuatro campeonatos europeos. Tanto es así, que, en 2025, hizo historia al completar el triplete sin perder ni un solo partido. El club, localizado en el municipio portuense, se fundó en 1997 gracias al exbeisbolista cubano Néstor Pérez Suárez. Cuatro años más tarde, en 2001, ascendió a la División de Honor Oro y, desde entonces, permanece en la máxima categoría del deporte español.

La plantilla del Tenerife Marlins celebrando el título de la Baseball European Cup la pasada temporada / WORLD BASEBALL SOFTBALL CONFEDERATION EUROPE
Hace 22 años, Richard Montiel, histórico jugador y actual mánager del equipo, aterrizó en Tenerife desde Maracaibo, una ciudad situada al noroeste de Venezuela, "exclusivamente para competir a la pelota". "Mi vida", narra el maracucho, "gira en torno a este deporte que tanto amo; no me imagino que hubiera sido de mí sin el béisbol". "A pesar de que estamos en un país que tiene otras preferencias, como el fútbol o el baloncesto, y, por ello, no obtenemos tantos beneficios económicos, no dejamos de mejorar y somos la gran potencia de este país", reconoce.
Montiel, un one club man, lleva desde sus inicios en las islas ligado al combinado portuense y, ahora, como técnico, busca "mantener al equipo siempre unido". "El objetivo de los Marlins", describe el venezolano, "no es otro que el de seguir ganando títulos, mantener la mentalidad competitiva y seguir evolucionando, cada día, junto al resto del deporte".
El referente del sóftbol tinerfeño
Por otro lado, el Audaces, equipo que reside en San Cristóbal de La Laguna, es el máximo representante del sóftbol tinerfeño en España. Ascendieron la pasada temporada a la División de Honor Oro, en donde comparten categoría con otro equipo isleño, el CBS Capitalinos de Gran Canaria. Tras la pandemia de la Covid-19, Larry Castro, el seleccionador de Suiza, convenció a Benson Salas, actual presidente y mánager, de aprovechar la gran afluencia de jugadoras y fundar el conjunto.

El grito de equipo del Audaces en el clasifcatorio para fase final de la División de Honor Plata la pasada temporada / AUDACES DE TENERIFE
En tan solo seis años, el crecimiento ha sido manifiesto. "Hemos conseguido cimentar una amplia cantera de alrededor de 90 integrantes y de ganar nuestro primer partido en la máxima categoría del sóftbol femenino español", precisa Salas. "Para nosotros es una responsabilidad bastante grande; ya no somos Audaces, somos Tenerife. Somos el equipo que va a cumplir el sueño de muchas niñas. Además, recientemente, una de nuestras deportistas, Sara Barrios, se convirtió en la primera canaria en jugar con la selección española. Es un orgullo", relata Benson.
Ahora, el objetivo del club es formar, cada día, a más softbolistas y mantener esa categoría nacional. Sin embargo, no es tarea sencilla. "El problema", expone el presidente, "es que no tenemos mucho rodaje para afrontar las temporadas por la falta de equipos de nuestro nivel, pero estamos seguros de que la situación mejorará en los próximos años".
Latinoamérica, el motor del béisbol en Canarias
El béisbol, el sóftbol y sus variedades, no serían lo mismo sin la comunidad latinoamericana que los sostiene en el extranjero. En América nació y, desde allí, se ha propagado a todos los rincones del mundo. "Son los venezolanos, cubanos o dominicanos, entre otros, los que hacen crecer nuestro deporte; lo llevan en la sangre", detalla Eric Segura.
"Nuestra influencia", argumenta Montiel, "es la que ha hecho que el deporte siga creciendo; es una realidad". "Hay muchos jugadores latinos que, como yo hice a principios de siglo, vienen con el objetivo de competir en nuestras ligas. Eso ha hecho que el nivel haya aumentado en todos los sentidos", sostiene el exbeisbolista.
Los retos y el futuro del juego
En este sentido, uno de los principales problemas del deporte, pese a estar aumentando el número de licencias federativas año tras año, es conseguir que más jóvenes se decanten por el juego de pelota. "En toda España", avanza Segura, "se busca hacer promociones en las escuelas para atraer a los niños y a las niñas". Al fin y al cabo, continúa, "a los latinoamericanos no hace falta convencerlos; no obstante, para acercarse al resto, hay que competir con el fútbol o el baloncesto que son más populares".
Desde esta perspectiva, al ser un deporte con menos inscripciones, a los clubes les cuesta, sobre todo en divisiones inferiores, formar plantillas completas. Por ello, "desde Canarias", certifica Jacobo Garrido, máximo responsable de la FCBS, se está "trabajando en la difusión y en el crecimiento de la masa social". "Cada año tenemos que adaptarnos y reinventarnos. Hasta que empiezan las ligas no sabemos con cuántos equipos contamos en cada una de las categorías", prolonga.

Encuentro de la selección canaria de béisbol en el Estadio Municipal Néstor Pérez Suárez / FCBS
Asimismo, continúa el presidente, se llevan a cabo "cursos de monitores para que los técnicos se formen, realicen trabajos de captación y desarrollen su función desde los niveles base". "Por ello, consideramos super importante que se conozcan las distintas modalidades que ofrecemos", evalúa Garrido. Una línea de trabajo que, más allá de las estructuras federativas, empieza a materializarse en acciones concretas impulsadas por las propias entidades, que ya trasladan esa labor directamente a la calle y a las escuelas.
En el Archipiélago, ese esfuerzo por ganar visibilidad ya se refleja en iniciativas de clubes como el Audaces. "Nosotros", señala su fundador, "hemos contratado a dos jugadoras para realizar actividades de captación en las escuelas". "Una de ellas es de Italia y la otra es de Argentina. Mientras compiten en la máxima categoría, nos ayudan a dar a conocer a nuestro equipo", finaliza Benson Salas.
Queremos que nuestras ligas dejen de ser amateur y que los jugadores se puedan dedicar a nuestro deporte
Además, otro de los principales retos del béisbol y el sóftbol es aumentar la profesionalidad de las competiciones. Al depender de la financiación externa, las entidades están obligadas a conseguir el mayor número de premios y títulos posibles. Todo ello, para poder asumir los costes de mantener un club "Queremos que nuestras ligas dejen de ser amateur y que los jugadores se puedan dedicar a nuestro deporte. El problema es que dependemos de las subvenciones y que, en muchos casos, no contamos con instalaciones propias", concluye Eric Segura.
Pese a todo ello, el juego de pelota, influenciado en Canarias por la migración y el vínculo con el continente americano, crece, no solo en popularidad, año tras año. Un aumento que se refleja no solo en licencias federativas, sino también en alcance y estructura. Apoyado en 17 clubes repartidos por todo el Archipiélago –nueve de ellos en Tenerife–, la bola se batea cada vez con más fuerza, llegando a las escuelas y a las futuras generaciones de beisbolistas y softbolistas.

¿Qué modalidades abarca la Federación Canaria de Béisbol y Sóftbol?
Béisbol: deporte que se juega entre dos equipos de nueve integrantes cada uno, utilizando un bate y una bola dura de alrededor de 22 centímetros de circunferencia. El propósito es marcar más carreras que el oponente a través del golpeo de la pelota y corriendo por cuatro bases dispuestas en forma de diamante hasta completar el recorrido.
Sóftbol: es similar al béisbol, pero se emplea una pelota de mayor tamaño y el terreno es más reducido. En este caso, no es posible lanzar la pelota por encima del hombro. El resto es igual: batear, correr por las bases y marcar carreras.
Sóftbol slowpitch: modalidad del sóftbol en la que la pelota se lanza con menor velocidad y sigue una trayectoria elevada y curva. Esto hace más fácil golpearla. Se mantienen las reglas fundamentales, pero se ejecutan más jugadas ofensivas porque batear resulta más sencillo.
Sóftbol fastpitch: versión de sóftbol en la que los lanzamientos son potentes y veloces, lo cual dificulta el golpeo. Los equipos continúan jugando con cuatro bases y haciendo carreras al terminar vueltas. Es la forma más competitiva y la que se emplea en competiciones oficiales a nivel internacional.
Sóftbol modificado: variante intermedia entre slowpitch y fastpitch, en la que la rapidez de los envíos se adapta para equilibrar dificultad y participación. Esta modalidad abarca cualquier tipo de sóftbol que no se dispute siguiendo las reglas oficiales de fastpitch o slowpitch de la Confederación Mundial; es decir, aquellos partidos que no se ajustan a la normativa específica de los lanzamientos.
Béisbol5: adaptación urbana del béisbol tradicional que se practica cinco contra cinco. No requiere bates ni guantes, sólo una pelota de goma, y se puede jugar en espacios reducidos tanto en interior como exterior.
Kickingball: deporte inspirado en el béisbol y el sóftbol en el que, en lugar de batear, los jugadores patean la pelota con el pie. Mantiene las cuatro bases y el objetivo de anotar carreras al completar vueltas, siendo especialmente popular en entornos escolares y recreativos por su facilidad de aprendizaje.
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