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Aunque no lo creas, sacar la lengua tiene su propio día. El 19 de julio se conmemora el Día Mundial de Sacar la Lengua, una fecha no oficial pero cada vez más popular en redes sociales, donde millones de personas se suman al festejo.

Puede parecer una simple broma o una excusa para divertirse en Internet, pero este gesto, aparentemente irreverente, guarda detrás una carga cultural, histórica, biológica y hasta identitaria que vale la pena conocer.

Un gesto tan antiguo como la humanidad
Tradicionalmente, sacar la lengua ha sido considerado un acto de mala educación, una señal de burla o desafío. Sin embargo, en muchas culturas del mundo este gesto tiene connotaciones completamente diferentes.

En Nueva Zelanda, por ejemplo, los guerreros maoríes sacan la lengua como parte de la danza haka, para intimidar a sus oponentes antes de una batalla.

Durante la época victoriana en Inglaterra, algunas mujeres lo usaban como una señal discreta para ofrecer sus servicios sexuales, en una sociedad donde casi todo estaba reprimido.

Hoy, en cambio, es más común verlo como una forma lúdica y desenfadada de expresarse. Especialmente entre jóvenes y celebridades, es parte del lenguaje visual cotidiano de plataformas como Instagram, TikTok o Snapchat.

¿Por qué el 19 de julio?
Hasta el momento no existe una razón oficial para la elección del 19 de julio como Día Mundial de Sacar la Lengua.

No está relacionado con ningún acontecimiento histórico ni con el nacimiento de alguna figura célebre. A diferencia de otras fechas internacionales, esta parece haber surgido de forma espontánea en la era digital.

Más allá del gesto
Aprovechando esta curiosa celebración, vale la pena conocer un poco más sobre el verdadero protagonista: la lengua, ese músculo inquieto que usamos para hablar, saborear, besar… y sí, también para hacer travesuras.

Estos son algunos datos fascinantes sobre la lengua:

Es uno de los músculos más fuertes del cuerpo en proporción a su tamaño y está formado por un complejo entramado de músculos entrelazados.
Tiene huellas únicas, al igual que las yemas de los dedos, lo que la convierte en una posible herramienta de identificación biométrica.
Cuenta con aproximadamente 3,000 papilas gustativas, capaces de distinguir cinco sabores básicos: dulce, salado, amargo, ácido y umami (y en algunas clasificaciones también se incluye el picante).
Es extremadamente flexible, puede estirarse, enrollarse, aplanarse y contraerse gracias a su estructura muscular única.

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